
Doble porción de la Torá: parashat Behar es la porción semanal de la Torá número 32 y parashat Bejukotai es la número 33. En la Montaña / En Mis Estatutos/Decretos Torá: Vayikrá [Levítico] 25:1-26.2 ? 26.3-27.34 Haftará: Jeremías 32.6-27 / 16:19-17:14 Brit HaJadashá: Lc. 4.16-21 / Jn. 14.15-21; 1 Jn. 1-5, Hebreos 10.19-39 Levítico 25:1: «Habló Adonai a Moisés en el monte [behar] Sinaí diciendo?» Levítico 26:3: «Si andáis en mis estatutos [bejukotai] y guardáis mis mandamientos para ponerlos por obra?». Continuamos contando el ómer cada noche, según leemos en Levítico 23. Y este sábado 24 de mayo 2025 en la noche corresponde el día 42 de la cuenta, y 40 dias del cual Yeshúa ascendió ante su Padre Celestial y que permaneció y compartió con sus discípulos después de la resurrección por este tiempo. Levítico 26:44-46: «Pero ni aun por todo esto, estando ellos en tierra de sus enemigos, los desecharé ni los aborreceré para destruirlos anulando mi pacto con ellos, porque Yo soy Adonai su Dios. Antes bien, me acordaré de ellos a causa del pacto con sus primeros antepasados, a quienes saqué de la tierra de Egipto ante los ojos de las naciones, para ser a ellos por Dios. Yo, Adonai. Estos fueron los estatutos, los decretos y las leyes que Adonai puso entre Él y los hijos de Israel por mano de Moisés en el monte Sinaí». Con las parashás de esta semana concluimos el tercer libro de Moisés. En el capítulo 26, HaShem anuncia a los hijos de Israel las buenas consecuencias de obedecer sus mandamientos, pero también las dolorosas consecuencias de no hacerlo. La peor consecuencia es el exilio. Sin embargo, el capítulo no concluye con la amenaza de un castigo por desobedecer los mandamientos de HaShem, sino que HaShem confirma que nunca rechazará a su pueblo ni su pacto con él, sino que lo devolverá a su tierra.
Al concluir cada uno de los cinco libros de la Torá, se acostumbra que la congregación, seguida del lector, proclame: ?¡Jazak! ¡Jazak! ¡Venitjazek!? ¡Sé fuerte! ¡Sé fuerte! ¡Y que nos fortalezcamos! ¡SHABAT SHALOM!
SEFER VAYIKRÁ
PARASHÁ BEHAR (Lv 25:1-26:2)
LA LEY DE LA SHEMITÁ: BENDICIONES Y REPERCUSIONES
La preocupación humana por el sustento y la confianza en el Eterno
Compilado, adaptado y comentado por Roé Lic. José Sammy
de los escritos de Rab. Dr. W. Pitter
Introducción
Cuenta Rabbí Mordejai Kamenetzky, en uno de sus comentarios del portal en www.tora.org, que dos comerciantes judíos, Isidoro e Irving, se hicieron amigos porque tenían sus negocios relativamente cerca. Cada mañana al verse, Isidoro le preguntaba a Irving como estaba él, su negocio y su familia; e Irving siempre le respondía que toda su familia estaba bien, que su hijo había conseguido un trabajo. Y así ocurría todos los días, Isidoro preguntaba e Irving le contestaba con el mismo tono de voz y cosas parecidas como acostumbraba. Un día, Isidoro explotó y le dijo: ?Mira Irving, durante estos seis años que nos conocemos siempre te pregunto por ti, por tus negocios y por tu familia, y tú jamás me has preguntado por mí, ni por mis negocios ni por mi familia, no has manifestado la mínima preocupación por mí?. Irving respondió: ?He sido muy egoísta. Por cierto, ¿dime como está tu familia y tus hijos, como van tus negocios?? Entonces Isidoro, se acerca Irving y le pone una mano en el hombro y le dice: ?déjalo así?. Y se marchó enojado por la indiferencia de su amigo. El Eterno no es indiferente a sus criaturas y en particular a sus hijos, los Benei Israel. Él está preocupado por cada uno de nosotros, por nuestras familias, por nuestros negocios, etc. Él se preocupa por aquellas cosas que nos pueden afectar y preocupar como seres humanos, en particular en asuntos relacionados con nuestra salud, alimentación, vestido, pareja, y en especial por nuestra emuná. Es más, antes que aparezca en nuestro corazón la inquietud por alguna necesidad o prueba que tengamos que afrontar y no tengamos los medios para resolver, de hecho, aun antes que aparezca tal evento que nos irá a preocupar o a angustiar, Él ya se ha preocupado por nosotros de antemano y no sólo eso, también tiene la solución. Por eso en la tradición judía tenemos el siguiente dicho: ?antes que aparezca
la enfermedad, el Eterno ya tiene preparado el remedio?. Si creemos que Él se ocupa por las cosas que nos preocupan, entonces debemos tener confianza que todo lo que suceda será para bien.
La palabra Shalom tiene según su contexto tiene diferente aplicación y significado, además es un termino general que abarca una serie de intereses y beneficios que cuando se emplea con el conocimiento deseamos un bienestar integrar que tiene que ver con salud, economía, físico, material, familiar, paz en lo emocional, sentimental, espiritual, intereses en orden, cuentas saldadas, bienestar social, y muchas cosas más.
Desear Shalom es querer un bienestar en muchas áreas de nuestras vidas que agobian y necesitan estar en orden, eso dejaría de afectar en lo emocional, material, físico y espiritual.
"Shalom" en hebreo significa "paz", pero su significado va más allá de la ausencia de conflicto. Implica un estado de bienestar completo, armonía, prosperidad y plenitud.
Es una palabra que se utiliza en el judaísmo como saludo y como un deseo de bienestar. El significado profundo de Shalom: Más que paz: "Shalom" no solo significa la ausencia de guerra o conflicto, sino que también implica un estado de equilibrio, bienestar y armonía en todas las áreas de la vida, incluyendo la relación con Dios.
Bienestar y prosperidad: Implica un estado de prosperidad, salud y bienestar en todos los aspectos de la vida. Relación con Dios: "Shalom" se relaciona con una profunda conexión y paz con Dios, un don divino que trae seguridad y bienestar.
Saludo y deseo de paz: "Shalom" se utiliza como saludo y como un deseo de paz, prosperidad y bienestar para el otro.
Origen de la palabra: La palabra "Shalom" proviene de la raíz hebrea que significa "estar completo", "estar en armonía" o "estar en paz".
Ejemplos del uso de Shalom:
Shalom Aleijem (???? ????? ): "Paz sea con ustedes", un saludo tradicional judío.
Shabat Shalom (??????? ??????? ): "Shabat de paz", un saludo común en el día de descanso judío.
En el judaísmo: "Shalom" se utiliza en oraciones, bendiciones y otros rituales para expresar paz y bienestar.
En la cultura: "Shalom" puede ser un nombre popular y un símbolo de paz y armonía.
La parashá de esta semana, tiene que ver con estos asuntos. La ley de la shemitá y emuná La parashá Behar, que significa ?en el monte?, lo que es una referencia al hecho que el contenido de esa revelación fue dada en el monte Sinaí, y abarcan los 3 capítulos 25 y 26:2 del libro de Vayikrá.
Esta parashá contiene 9 temas principales: las leyes del año sabático (shemitá) y del año de jubileo (yovel); sobre la compra y la venta de campos, la bendición del año del jubileo, sobre la compra-venta de casas en ciudades, sobre el asistir al hermano necesitado, la prohibición de usura o interés, trato humanitario a los esclavos, sobre los esclavos hebreos en poder de los goyim y la prohibición de practicar idolatría.
En la parashá Behar el Eterno le dice a los benei Israel: Cuando entraren a la tierra que Yo entrego a ustedes, reposará la tierra un shabbat delante del Eterno. Seis años sembrarás tu campo, seis años vendimiarás tu viñedo, y reunirás tu cosecha. Y en el año séptimo será sabático, gran shabbat será para la tierra, shabbat delante del Eterno. Tu campo no sembrarás y tu viñedo no vendimiarás.
Lo crecido por sí solo de la siega anterior no segarás ni las uvas vendimiarás. Gran año será para la tierra. Será el shabbat de la tierra para ustedes, por alimento para ti, para tu siervo y sierva, para tu asalariado y para los que peregrinan contigo, para tu bestia y para el animal que está en tu tierra, será toda su cosecha para alimento (Lv 25:1-7. Esta es la llamada ley de la shemitá, el reposo de la tierra, después de seis años de ser cultivada. Al parecer, la ley de la shemitá, tal como la plantea la Torá, no es viable pues parece plantear una inminente hambruna. La lógica natural indica que la cosecha del sexto año no será suficiente para abastecer de alimentos a la comunidad durante dos años, el séptimo y el octavo. ¿Pero que significa Shemitáh? En hebreo, "Shemitah" (????????? ) significa "liberación". En el judaísmo, este término se refiere al año sabático, el séptimo año de un ciclo de siete años donde la tierra se deja en barbecho y se remiten las deudas. La palabra "Shemitah" deriva del verbo "shemita" ( ???????? ? ), que significa "soltar", "liberar" o "dejar caer", 'frenar', 'parar' o 'liberación'. Dentro del judaísmo, la Shemitah se refiere al séptimo año de un ciclo agrícola de siete años, ordenado por la Torá. En este año, las tierras en Israel se dejan en barbecho, se remiten las deudas, y se busca un equilibrio social y económico.
¿Por qué es importante la Shemitah para el pueblo de Israel y su transcendencia a otros pueblos? Desde un termino es vital para garantizar un sustento, un equilibrio, un bienestar continuo, donde la fe juega un papel importante dentro del pueblo. La Shemitah tiene como objetivo asegurar la sostenibilidad de la tierra, promover la justicia social, y recordar la importancia del descanso y la liberación.
La situación se complica si caemos en cuenta que en el octavo año se vuelve a sembrar, pero, la cosecha y consumo de los productos del campo se comerán al fin de ese año. Además, según lo dispone esta ley, el dueño de la tierra tendrá que compartir lo que se coseche en ese año de reposo con otras personas que están más allá de su entorno, como los peregrinos, por ejemplo (Lv 25:5-7).
Desde un punto de vista legal o halájico, la Torá provee una legislación por medio de la cual, durante el año sabático de la tierra, el campo dedicado a la siembra pasa de ser una propiedad privada a una propiedad social, a fin que todos los necesitados y aun animales puedan tomar y comer libremente de lo que la tierra produzca en ese lapso de tiempo. Y a esto hay que añadir que la Torá había promulgado antes la ley que no se coseche las esquinas de los sembradíos, ni que se recojan las espigas caídas en el momento de la cosecha, dado que todo eso es para el sustento de los pobres (Lv 23:22). Uno puede suponer que la ley de la shemitá (y la de las esquinas) pudo haber creado una enorme preocupación en la conciencia de los judíos propietarios de campos para el cultivo o en las comunidades o kibbutzin (cooperativas) que esté explotando la tierra, pues pone en peligro la alimentación y la estabilidad 4 financiera de una familia o de una comunidad entera. Esta podría ser la reacción natural ante el desafío que la Torá plantea al hombre mediante esta ley del año sabático.
Esa preocupación por el afán de que es lo que vamos a comer o a vestir debería ser reemplazada por la confianza en el Eterno; como una vez nos amonestó el Mesías (Mt 6:25-34). Solo una emuná, por lo menos del tamaño de una semilla de mostaza (Mt 17:14-20), puede callar los reclamos y las quejas que la incertidumbre y el miedo produce en los corazones humanos (Mt 8:23-27). Por tanto, ley de la shemitá (reposo) implica un acto de emuná, de confianza en la Palabra del Eterno, que el propietario o la comunidad organizada tendrá que vivir de lo que produjo la tierra el año sexto y lo que la tierra produzca por sí sola en ese año sabático de la tierra.
La perspectiva del mundo sobre el cultivo de la tierra Un hecho importante a considerar es que la orden e implementación del reposo anual de la tierra es una legislación que solo se aplica a la tierra de Israel, al igual que las promesas que ella contenía, tales como la de tener una cosecha triple el sexto año (Lv 25:20-22). Y de esto último me ocuparé en breve.
El resto de las naciones no conocen esta ley de shemitá, que fue ordenada para los judíos, pero al igual que los judíos que habitaron Israel antes de la destrucción del Segundo Templo, las naciones y empresarios dedicados al cultivo de la tierra, sienten una preocupación similar: crear las condiciones necesarias y suficientes para la producción de alimentos del campo a fin de satisfacer las demandas de alimentos para sus comunidades, ciudades, incluso para todo un país.
Es importante mencionar que, en el marco de la economía capitalista, el trabajo del campo no tiene como único objetivo la alimentación de la población, sino que suele ser la excusa para obtener grandes ganancias. En pocas palabras, es un negocio. Adam Smith, que captó muy bien el espíritu del capitalismo, afirmaba que es la codicia, el deseo de ganancias, lo que impulsa a la gente a emprender. De allí que, por ejemplo, las diversas industrias de producción alimentos, con sus honrosas excepciones, no se fundan con fines altruistas, con el deseo de bendecir con provisión de alimentos a la población, sino porque es un negocio rentable. Aún, debido a la importancia que tiene la producción
de alimentos del campo, los gobiernos del mundo ofrecen, entre otras cosas, grandes sumas de dinero para financiar compras de semillas, maquinarias, fertilizantes, etc. Y, en virtud de estos dos factores u objetivos, se ven obligados a trabajar todos los años la tierra. Por otra parte, debido a que ya se está consciente del hecho 5 científico del agotamiento de la tierra por el ciclo continuo de siembra y cosecha, en el mundo occidental y en otras partes del mundo se ha acudido a la rotación de cultivos y al uso de fertilizantes de origen artificial para enriquecer los suelos. Y ya se conoce que, los fertilizantes y el uso de pesticidas para proteger a los cultivos de las plagas de inciden en la calidad de las frutas, hortalizas y demás se cereales que cosechan para el consumo humano. La alteración artificial de la calidad de los productos del campo es asunto delicado. No hay que olvidar que la biotecnología ha incursionado en la agricultura con la modificación genética de cultivos con el fin de hacerlos más resistentes al clima, a las plagas, o para que se multiplique la cosecha.
Buenas intenciones, pero el precio a pagar es muy alto en términos de nuestra salud. Esto no es solo una práctica de particulares y comunidades, sino también de las grandes empresas agrícolas dedicadas al negocio de explotar la tierra. La consecuencia directa de esto, es el daño que se le produce a la fertilidad de la propia tierra y a la salud de las personas que consumen las frutas, verduras, etc., producidas en estas condiciones. Sobran reportes acerca de esta distorsión en la agricultura y en la producción de alimentos. Como reacción y preocupación a este proceso abusivo contra la tierra y al derecho a una alimentación más sana, han surgido grupos ecológicos que han protestado contra este tipo de prácticas, y al mismo tiempo fomentan y/o cultivan la tierra un modo más benigno, entre ellos, los cultivos orgánicos. Aparte de todo esto, está el trabajo incansable de la gente del campo, quienes no podrán gozar tampoco de un año sabático. Promesas y pruebas para fortalecer la emuná Pero esta preocupación por la tierra y sus productos y aun por el hombre mismo ya sea por la calidad de su alimentación y por su descanso, ya la tuvo el Eterno cuando les dio a los judíos la ley del shemitá. Pues, Él mismo, antes que los judíos pusieran en práctica esta ley, les dio respuesta a la pregunta que ellos harían al preocuparse por la hambruna que podrían pasar si se dejara de sembrar en ese séptimo año: ?Pero si dijeren: ¿qué comeremos en el año séptimo? He aquí que no sembraremos ni reuniremos nuestra cosecha? (Lv 25:20). Luego de exteriorizar esta preocupación que cualquier judío pudiera tener ante la implementación de la ley del reposo de la tierra, entonces les hace la siguiente promesa: Yo mandaré mi bendición para ustedes en el sexto año, para que produzca la cosecha en cantidad para tres años. Sembrarán en el octavo año, en el que comerán de la cosecha vieja (del sexto año) hasta el noveno año, hasta que llegue su cosecha comerán de la vieja cosecha (del sexto año). La tierra 6 no será vendida definitivamente, porque mía es la tierra, pues peregrinos y residentes son ustedes delante de Mí (Lv 25:21-23). Por medio de estas promesas el Eterno se adelanta a fin evitar la angustia que se pudiese crear porque no se va a sembrar durante el año séptimo; ni tampoco pueden cosechar para
provecho personal lo que produzca la tierra durante ese año, pues está destinado a los pobres. Él les dice: ?No hay razón para hacerlo, Yo les prometo una triple bendición para la cosecha del año sexto para que están tranquilos por tres años?. ¡Fantástico! La bendición de la cosecha triplicada del sexto año alcanzaría para alimentar a los judíos hasta el año noveno, mientras sembraban sin angustia alguna el octavo y noveno año. La conclusión es clara: ¡la prosperidad viene del cielo, aunque la veamos surgir de la tierra! Por lo que esta promesa divina, como cualquier otra, está destinada a fortalecer la emuná. Naturalmente, es claro que la ley de la shemitá es también una prueba; lo contribuye de otra manera a elevar nuestro nivel de emuná. Pero como sabemos, Hashem junto con la prueba da la salida (1 Co 10:13), aunque en muchas ocasiones no la veamos tan clara como se nos presenta acá. Vemos pues que, esta parashá muestra que Eterno se preocupa mucho antes que aparezcan las naturales necesidades humanas que una persona o una comunidad misma podría en su momento expresar, y no sólo eso, ya desde antes tiene también preparada la solución. Con emuná no hay miedo, ni angustia, Pero esta no es la única vez que el Eterno exterioriza una preocupación que puede surgir en el corazón del judío antes que aparezca en la dura realidad de la prueba; y como siempre, Él en Su bondad ya tiene lista la respuesta a nuestra necesidad. Es legítimo que uno pueda preocuparse ante una prueba; sin embargo, tal preocupación no debería transformarse en miedo o angustia. Es pertinente tener en cuenta esta diferencia de estados de ánimo. Recordemos que el Eterno instruye a Moshé a preparar el ejército de Israel para la conquista de la tierra prometida; Él mismo Eterno se adelanta ante la eventual preocupación que podría surgir al interior de los israelitas, quienes conocen que esas tribus cuentan con un ejército mucho más numeroso, poderoso y entrenado para la guerra y, por si fuera poco, mucho de esos guerreros eran gigantes: ?Si dijeres en tu corazón: son más numerosas estas naciones que yo, ¿cómo podré expulsarlas? No temas de ellas, (sino que) habrás de recordar lo que ha hecho el Eterno, tu Dios al faraón? (Dt 7:17,18); y luego de estas palabras de ánimo el Eterno promete que les entregará en sus manos a esos pueblos y ellos los 7 expulsarán de la tierra prometida, y termina diciendo: ?No se parará ningún hombre frente a ti, hasta que los destruyas? (Dt 7:19-24). Nuevamente el mismo principio de las pruebas, antes que aparezca la enfermedad Hashem ya tiene preparado el remedio para la angustia y necesidad de sus hijos. Y además de ello, recordar lo que ha previamente el Eterno por los judíos, y las promesas que tiene para nosotros en cada ocasión. Amados, tome en cuenta que el Eterno parece avalar que sea natural que en su momento nos angustiemos por las necesidades que estemos experimentando por una prueba en particular. Pero no debería ser así, lo que en verdad se muestra con la actitud de miedo y angustia, y hasta desesperación, es la pequeñez de nuestra emuná, que ni siquiera alcanza el tamaño de una semilla de mostaza.
La incertidumbre que se produce en nuestra mente por la prueba que pasamos es un fruto directo de nuestra inseguridad, de nuestra poca confianza en el Creador; es decir, es un problema de
emuná lo que tenemos. Tal inseguridad se manifiesta por la exteriorización de quejas, lamentos y diversas emociones (miedo y angustia, y hasta desesperación); que se apoderan de nosotros. ¡Como si estuviésemos desamparados! Y no es así. La emuná, con el auxilio de la Ruaj haKodesh, nos va a ayudar estar al control de nuestras emociones, del resto se encarga el Eterno. Amados, podemos ser conmovidos, pero no perturbados al punto de quedar perplejos y aterrorizados; a menos que no tengamos emuná o ésta sea demasiado endeble.
Recordando de nuevo a Pablo, es posible ?que estemos atribulados en todo, pero no angustiados, en apuros, pero no desesperados, perseguidos, pero no desamparados, derribados, pero no destruidos? (2 Co 4:8,9). Sin emuná no es posible el apego con el Creador, ni en tiempos de paz y mucho menos en tiempos de tormentas, a menos que se reciba una providencial y fuerte sacudida de la conciencia que haga despertar el corazón hacia lo divino. Como justo le pasó al carcelero macedónico al estar aterrorizado por el terremoto y a la apertura inexplicable de la cárcel, etc. (Hch 16:11-34). El Eterno usa diversos medios, las promesas y en especial, las pruebas son parte de esos instrumentos, para despertarnos a la emuná. Emuná y Providencia Divina El Creador, por medio de Sus promesas y con otras lecciones que nos ha dado por medio de la Torá y los profetas, nos anima a depositar nuestra confianza en Él; en Su cuidado protector. Él no juzga como indignos a Sus hijos por el medio o por la angustia que en algún momento se puede apoderar de ellos, pero si les exhorta, (como a sus discípulos en medio de la tormenta) y les anima que vayan elevando el nivel de confianza, la bitajón; como dice Pedro: ?echad toda vuestra ansiedad 8 sobre él porque Él tiene cuidado de nosotros? (1 Pedro 5:17). Y así por medio de las pruebas, al ver Su mano poderosa actuando, creceremos, hasta que lleguemos al nivel de los tzaddikim: experimentar paz y la alegría en medio de la prueba. Amados, cuando el Eterno le revela a Moshé la ley de la shemitá no tenía otra intención la intención de inspirarnos a confiar en Él, Hashem puede alimentarnos así como destruir a nuestros enemigos. Pero quiero que tengan presente que tener confianza en Dios no significa que se van a resolver todos y para siempre nuestros problemas, aún más, tampoco significa que las necesidades que estamos enfrentando serán cubiertas, pues todo tiene su tiempo debajo del sol; Él está al control. Tener Bitajón, confianza en el Eterno, simplemente significa que todo lo que nos está aconteciendo y aun el desenlace que tenga, al final será todo para bien. Podemos clamar por auxilio al cielo, pero si Él Eterno no parece actuar a nuestro favor, o simplemente no lo hace y nos pone a padecer necesidad y aun que nuestros enemigos triunfen sobre nosotros, sabremos igualmente que tenemos que aprender la lección que hay detrás de esa prueba, y decir entonces: ?Así lo ha querido el Creador?, pero también auto-examinarnos: ?Señor, ¿qué quieres de mí? Por ello, ante las tribulaciones que nos toca enfrentar, Hashem ya tiene preparado el remedio último y definitivo: La venida de nuestro Mesías, la más
grande y más maravillosa de todas las promesas, la cual esperamos que ocurra pronto y en nuestros días.
SEFER VAYIKRÁ
PARASHÁ BEJUKOTAY
(Lv 26:3-27:34)
PROFECÍAS DE LA TORÁ:
BENDICIONES Y REPRENSIONES
La profecía de la violación del año sabático y el exilio a babilonia
Compilado, adaptado y comentado por Roé Lic. José Sammy
de los escritos de Rab. Dr. W. Pitter
INTRODUCCIÓN
Ahora nos disponemos a estudiar la parashá Bejukotay, que también fue dada en el monte Sinaí, significa ?en mis leyes? o ?en mis estatutos?, y en hebreo es una referencia a los jukim, instrucciones enigmáticas o difíciles dadas a Israel y para las cuales el Eterno no proporción explicación alguna. Los jukim y los mishpatim era mitzvot destinadas a ser observadas en la tierra prometida. Si quisiéramos organizar todo este material; diríamos que estas dos parashot pueden ser estudiadas en varios aspectos o dimensiones: (1) el ecológico, referido al descanso de la tierra cada seis años, (2) el socio-económico, referido a regulaciones sobre la liberación de esclavos, sobre la compra-venta de casas o campos, la ayuda al necesitado, la recuperación de la tierra, que los pobres y aun los animales comerían libremente de lo que produjera la tierra durante el año sabático, etc. Y (3) el aspecto profético que comentaré en breve. Los dos primeros aspectos tienen un vínculo común con el tercero como en breve mostraré.
La parashá Bejukotay (Lv 26:3-27:34) tiene dos bloques narrativos bien diferenciados, El primer bloque narrativo (Lv 26:3-45) que está compuesto de dos secciones llama bendiciones y reprensiones está yuxtapuesto con las leyes de año sabático y de año del jubileo, y otro conjunto de leyes relacionados. Tal yuxtaposición implica que hay una conexión las leyes de la parashá Behar y las secciones de las bendiciones (Lv 26:3-13) y las reprensiones (Lv 26:14-45) de esta parashá. La parte final de la parashá Bejukotay está dedicada a describir otro conjunto de leyes sobre promesas, consagraciones, rescate de propiedades, recuperación de propiedades en el año del jubileo y sobre el rescate de una persona condenada a muerte (Lv 26:46 al 27:1-34).
Antes de hacer los comentarios es pertinentes considerar el termino en su concepto etimológico.
"Yovel" significa "cuerno de carnero" en hebreo. En el contexto del Jubileo, el "Yovel" es el cuerno que se utilizaba para anunciar el año de liberación y descanso, una vez cada 50 años en el Antiguo Testamento. Este cuerno simbolizaba el retorno a la condición original y la reconciliación con Dios.
El significado de Yovel en detalle:
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Origen:
La palabra "yovel" ( ??? ? ) proviene del hebreo y significa literalmente "cuerno de carnero".
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Simbolismo:
En el contexto del Jubileo, el cuerno de carnero (yobel) simbolizaba el llamado a la liberación, la restauración y el retorno a la tierra.
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Año Jubileo:
El "Yovel" se utilizaba para anunciar el año Jubileo, que era un año especial de liberación, donde las deudas se perdonaban, las tierras se devolvían a sus dueños originales y los esclavos eran liberados.
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Instrumento musical:
El "Yovel" era un instrumento musical hecho con el cuerno de carnero, que se utilizaba para proclamar el año Jubileo y otras festividades religiosas.
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Significado en la tanaj:
En la Tanaj, el "Yovel" se mencionaba en Levítico 25, donde se describía la celebración del año Jubileo.
JUBILEO:
El Jubileo (hebreo: ???? y??el; Yidis: yoyvl) es el año que sigue al paso de siete «semanas de años» (siete ciclos de años sabáticos, o 49 años en total). Este quincuagésimo año (Lv 25:10-11) se ocupa en gran medida de la tierra, la propiedad y los derechos de propiedad.
El año del jubileo, según la Torá, es un año especial que se celebra cada 50 años, tras siete ciclos de siete años sabáticos (shmitá). Este año, como el año shmitá, implica descanso agrícola y una serie de prácticas sociales y económicas que tienen como objetivo restaurar el equilibrio y la justicia social.
Significado del Año de Jubileo:
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Restauración de la tierra: La tierra se deja descansar y se restituyen las propiedades a sus dueños originales, incluso si habían sido vendidas.
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Libertad de esclavos: Los esclavos hebreos son liberados.
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Condonación de deudas: Las deudas se perdonan.
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Restauración del equilibrio social: El jubileo busca contrarrestar la acumulación de riqueza y la desigualdad social.
Raíces históricas y contemporáneas:
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Origen en la Torá:
El concepto del jubileo se encuentra en el libro de Levítico, donde se establece como una práctica crucial para la comunidad israelita.
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Significado bíblico:
Se interpreta como un acto de justicia y restauración, y como un recordatorio de la propiedad de Dios sobre la tierra.
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Impacto en la sociedad judía:
La observancia del jubileo tenía implicaciones importantes para la economía, la justicia social y la vida comunitaria.
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Interpretaciones contemporáneas:
Aunque el jubileo ya no se practica de manera literal en el judaísmo, se sigue considerando un símbolo de esperanza y una invitación a la reflexión sobre la justicia social y la necesidad de restaurar el equilibrio en la sociedad.
?Un año en el que se restituían las propiedades, pues las compra-ventas no eran para siempre sino que duraban hasta el Jubileo. Un tiempo en el que se dejaba descansar la tierra y se debían liberar a los esclavos hebreos y perdonar las deudas?
El significado espiritual del Jubileo, tanto en la tradición y pensamiento mesiánico significa renovación, perdón, gracia y esperanza. En el Tanaj, el año jubilar representaba un periodo de liberación de esclavitud y deuda, así como la restitución de tierras. 11 El año de los cincuenta años os será de jubileo; no sembraréis, ni segaréis lo que nazca de suyo en la tierra, ni vendimiaréis sus viñedos, 12 porque es jubileo; santo será para vosotros. Del producto de la tierra comeréis. 13 En este año de jubileo volverá cada uno de vosotros a su posesión. El Año de Jubileo es un tiempo de alegría y renovación, una oportunidad para recordar que el perdón de Eterno siempre está a nuestro alcance. Más que un simple acto simbólico, es un llamado a la conversión, a orientar la vida hacia lo que realmente tiene sentido.
En este comentario enfocaré mi atención en esclarecer que el significado de dicha yuxtaposición gira en torno la ley del año sabático, establecida de la parashá Behar y, que en la parashá Bejukotay, se revela su futura violación por parte del pueblo judío, junto con sus consecuencias. Nájmanides
también llamado el Ramban (1195-1270), enseña en su extraordinario comentario, que el contenido de esta parashá, en cuanto a las secciones bendiciones y reprensiones, son una alusión a los eventos relacionados con la profecía de la prosperidad del Primer Templo y con la profecía de la apostasía de 10 los reyes Israel que condujeron a la destrucción del Primer Templo y su consecuente exilio a Babilonia. Sobre esta materia, yo hice hace un comentario hace varios años atrás y que reproduzco en un apéndice que se encuentra al final, a fin de que Ud. esté consciente de la importancia de estas profecías de la Torá y sus conexiones con las profecías de Jeremías, Daniel, y las del libro de Apocalipsis. Tal vez, para muchos les parezca sorprendente que el libro de Vayikrá, en la porción Bejukotay, contenga una cantidad impresionante de profecías de largo alcance sobre el Templo, la dispersión de los judíos, y unas menciones cruciales sobre el año sabático y otras leyes humanitarias relacionadas. PROFECÍAS DE VAYIKRÁ EN TÉRMINOS DE BENDICIONES Y REPRENSIONES Como ya se ha señalado, Lv 26:3-45 aborda el tema sobre las recompensas o bendiciones que el Eterno concederá a Israel si guarda con fidelidad la Torá (Lv 26:3-13), y también advertencias sobre las calamidades que Él le enviará si se aparta de la Torá (Lv 26:14-45). Aquí la división de la profecía se describe por medio de bendiciones (berajot) y kelalot (reprensiones), esta última mal traducida como maldiciones, la cual tampoco pueden ser traducidas como ?castigos? puesto que la Torá ni el resto de las Escrituras no posee el concepto de ?justicia punitiva? del mundo occidental. De hecho, uno puede inferir del texto hebreo en la sección de las reprensiones que éstas fueron enviadas a Israel durante el período de apostasía predicho a fin de que haga teshuvá y la rectificación correspondiente; por tanto, también todas esas calamidades es una bendición. Léase la sección de las reprensiones para que usted verifique que el Eterno envía todas esas desgracias para quebrantar el orgullo y la complacencia en el pecado de los israelitas. Y he aquí, de nuevo resaltan los dos grandes postulados de la Providencia Divina del judaísmo: todo viene del cielo y todo es para bien. Aprendemos de Ramban que las profecías sobre Israel fueron expresadas en términos de bendiciones y reprensiones (Rabbí C. Chavel, Ramban: Commentary on the Torah. Shilo Publishing House. 1974. Vayikrá, pp. 455-483). Y, se puede notar además que tales profecías, ya sean bendiciones o reprensiones, son profecías condicionales. Esto se se puede leer en la sección de las bendiciones de Lv 26:3,4ss dice así: ?SI en mis leyes anduvieren y a mis preceptos guardarán y los cumplirán. ENTONCES daré vuestras lluvias en sus tiempos, dará la tierra su producto??. Y en la sección de reprensiones de Lv 26:14-16ss dice así: ?Pero si no me oyeren, y no cumplieren mis preceptos? también Yo haré esto con ustedes y traeré sobre ustedes pánico? sembrarán en vano vuestras semillas, porque la cosecha la comerán sus enemigos??. 11 ya he explicado en otras ocasiones que, cuando el Eterno le revela a Moshé las berajot y las kelalot, desea con ello llevar a Israel a una encrucijada profética con el objeto que tome una decisión. De hecho, ya en el texto hebreo
estaban predichos dos cursos de la historia están a la vista de Israel, la prosperidad y la revelación del Mesías en tiempos de paz si guardan sus mitzvot, la degradación y finalmente la caída y el exilio o dispersión entre los pueblos idólatras por causa de apartarse de la Torá. LA VIOLACIÓN DEL AÑO SABÁTICO Y SUS CONSECUENCIAS Los que han estudiados estas profecías han concluido que la sección de las bendiciones tuve su cumplimiento parcial en tiempo del rey Salomón (Ver apéndice). Pero con el mismo el rey Salomón comenzó el declive moral de Israel que, en ocasiones era detenido cuando reinaba un hombre justo. Y, por desgracia, los reyes de Israel eligieron el camino de las reprensiones, como lo muestra la historia de Israel. De hecho, desde este enfoque encontramos que hay un notable vínculo entre los dos primeros aspectos ecológico y socio-económico del año sabático de la tierra con el aspecto profético; pues el Eterno, hablando de las calamidades que vendrían sobre Israel menciona lo siguiente en Lv 26:32-34: Yo mismo asolaré el país, de modo que queden de ello asombrados vuestros enemigos que en él se establezcan. Y a vosotros os esparciré entre las naciones, y haré desenvainar la espada tras vosotros, y vuestra tierra será devastada, y vuestras ciudades desoladas. Entonces gozará la tierra sus días de reposo durante todos los días que esté asolada, mientras vosotros estéis habitando en la tierra de vuestros enemigos. Entonces la tierra descansará y gozará sus días de reposo. Todo el tiempo de su desolación descansará, lo que no descansó en vuestros shabbatot cuando habitasteis en ella. En este texto note que el Eterno le imputa también a Israel como pecado el hecho de que no respetaron el descanso ordenado para la tierra, pues como dice el texto: ?no descansó en vuestros shabbatot cuando habitasteis en ella?. En este caso podríamos decir que se trata de un pecado ecológico contra la tierra prometida, pues se preocuparon más bien en el cultivo permanente de la tierra para la alimentación y el comercio, como el mundo capitalista de hoy día. Ignorando no sólo la instrucción del shemitá o año sabático para la tierra, sino también por falta de fe en la Palabra del Eterno no creyeron en el milagro de la bendición del sexto año (Lv 25:21). Aparte de este pecado ecológico y falta de fe; la regulación del año sabático, era parte de un paquete de leyes que ya hemos leído y quiero recordar en este 12 contexto. Con el reclamo que el Eterno le hace a Israel de que la tierra no guardó sus años sabáticos, va implícito un reclamo de orden mayor, pues el descanso de la tierra estaba vinculado al hecho de que los pobres tenían ahora derecho por todo un año de entrar a las propiedades de los hacendados, tomar completamente los frutos que la tierra produjera de manera natural, alimentar a sus familias y animales, y vender parte de esos frutos para obtener dinero y así aliviar parte importante de sus necesidades.
Aquí tenemos pues dos pecados más, la falta de voluntad de renunciar por un año a la propiedad de la tierra por orden del Eterno, y negarle el derecho de sustento a los necesitados. Y no sólo eso, el paquete de leyes del año sabático también incluía, la condonación de las deudas, la liberación de los
esclavos, y en el año del jubileo, la Torá le obligaba al que poseía la tierra a devolvérsela a sus dueños originales, quienes la habían vendido por necesidad o por negocios (Lv 25:23-55).
Estas graves faltas y otros crímenes e injusticias fueron cometidos por los dirigentes de Israel en tiempos del ministerio del profeta Jeremías, quien amonestó a reyes, príncipes y al pueblo, a no imitar las conductas de los pueblos paganos, pero no escucharon la voz del Eterno que los invitaba al arrepentimiento. Y el resultado fue la caída de Jerusalén, la destrucción del Primer Templo y el cautiverio en Babilonia de miles de judíos. Estos textos del profeta Jeremías junto el libro de Lamentaciones se leen previo y durante el ayuno de Tisha veAb. La desolación de la tierra predicha por la Torá (Lv 26:33,34) también es vaticinada por el profeta Jeremías, y específicamente dice que el tiempo de la desolación, durante el cual ?la tierra descansará sus días de reposo? son 70 años, tiempo en el cual los judíos estarían en Babilonia (Jr 25:10,11). Que esta sea la interpretación lo muestra las crónicas de los reyes de Israel que, hablando del cautiverio de los 70 años en Babilonia enseña: ?para que se cumpliese la palabra del Eterno por boca de Jeremías, hasta que la tierra hubo gozado de su reposo; porque todo el tiempo de su asolamiento reposó hasta que los setenta años fueron cumplidos? (2 Cr 36:21). Es decir, que los judíos no le permitieron disfrutar, hasta el tiempo de la caída de Jerusalén, sus años sabáticos, que fueron 70 en total, y por los envía a Babilonia por 70 para que la tierra tome los reposos que les fueron negados. Y ahora note lo siguiente, la tierra no disfrutó de 70 años sabáticos, esto implica que el período de tiempo en los cuales debieron haber ocurrido esos 70 años sabáticos es de 490 años. Y esto nos lleva a la profecía de Daniel, en lo que concierne al tiempo de la profecía de las 70 semanas que fueron determinadas sobre el pueblo judío. No tengo espacio para comentar este interesantísimo asunto, pero los remito al libro de Rabbí H. Goldwurn, Mesorah Publications, 2002. 13 en resumen, el Eterno le aplica un poderoso kal vahomer a Israel, si les pido cuenta por un pecado menor como la negativa de dar reposo por un año a la tierra, cuanto más no les pediré cuenta por todas las injusticias a los pobres y a los pobres. Es increíble, por una nefasta combinación de avaricia y falta de emuná en la Palabra del Eterno, el pueblo judío prefirió cultivar la tierra durante el séptimo año, pero lo que cosechó fue la caída y la destrucción del Primer Templo. La Palabra no se puede equivocar, ?todo lo que el sembrare eso cosechará?.
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REFLEXIÓN FINAL
En el aspecto ecológico y socio-económico, con la ley del año sabático vemos una preocupación del Eterno para que el pueblo hebreo ejerciera una justicia social. Y he aquí un ejemplo para las naciones del mundo, pero que lamentablemente no se tomó en cuenta a causa de los graves pecados de los reyes de Israel y del prejuicio contra nuestro pueblo que surgió de esas faltas. En otras palabras, la judeo-fobia impidió que la Torá se convirtiera en la guía o manual para establecer leyes justas entre
los pueblos de la tierra, y por ello, se desarrolló e implementó el derecho romano, más bien que el derecho judío, por así decirlo. Porque las injusticias sociales y toda suerte de vicios de las sociedades occidentales tienen su causa origen en el desprecio al pueblo judío y su Torá. Tal vez otra fuera la historia de este mundo si los judíos hubiesen sido fieles a la Torá. Sin embargo, con honestidad debemos reconocer que como judíos y mesiánicos somos corresponsables del desarrollo de los acontecimientos del mundo occidental que hemos estudiado a lo largo de la historia y que aún marchan a su destino final de bancarrota moral, económica y espiritual, como ya hemos comenzado a verlo en las grandes naciones avanzadas como Estados Unidos y de la vieja Europa. Que el pueblo judío sea corresponsable del presente estado de cosas lo revela la profecía de las reprensiones del capítulo 26 de Vayikrá, y también las del capítulo 28 de Devarim. A la luz de estas experiencias de nuestro pueblo, debemos temer y temblar.
Quiera el Eterno perdonar nuestros errores, y no sólo eso, que en su gracia no traiga sobre nosotros el mal que hayamos cultivado; y que nos de nuevas oportunidades de sembrar justicia y cosechar paz, hasta que el Eterno envíe el Mesías, y que lo envíe pronto y en nuestros días.
Bendiciones en este día de Shabbat.
Roé Lic. José Sammy