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Compilado, adaptado, y comentado por Roé José Sammy

De los escritos del Rab. W.Pitter


Rabbí Ytzjak Twersky, en su comentario Amittah shel Torá,1 bajo el principio que en la Torá no hay nada superfluo, relaciona dos episodios de la vida de Yaacov con dos hechos astronómicos, que tienen que ver con la puesta y salida del sol, y que, según su interpretación, estos hechos se constituyen en símbolos claves de la narrativa de la Torá que nos sirven para estudiar la vida de Yaacov. El Rabbí Twersky ha notado que, en la Parashá anterior, la Torá informa que al salir Yaacov de su casa en Beer Sheva rumbo a Jarán, llegó a un lugar ?y allí pernoctó PORQUE SE HABÍA PUESTO EL SOL? (Gn 29:10), y allí tuvo un sueño profético impresionante.

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Luego de pasar veinte años en casa de Labán, por instrucción divina emprende su viaje de regreso a Canaán. Y ya en esta Parashá, la Torá nos dice que Yaacov envió emisarios y regalos a su hermano Esav con el objeto de informarle de su regreso a Canaán en paz y buena voluntad. Por supuesto, Yaacov estaba consciente que había cometido un error al engañar a su padre y tomar de modo fraudulento las bendiciones de su hermano; y como todo hombre justo tenía que dar la cara, pedir las disculpas y hacer las restituciones correspondientes. Pero Yaacov tenía sus temores porque conocía que su hermano era un hombre violento y que quiso matarlo cuando se vio burlado.

Estos temores de Yaacov se incrementan porque le informan que su hermano Esav viene a encontrarle con un ejército de 400 hombres, y entonces teme por su vida y por la de su familia. Yaacov no es un hombre de guerra, es un hombre de familia y de profesión ganadero y pastor de ovejas; no puede enfrentar a su hermano en su terreno y, una victoria sobre él, es imposible. Por ello, reparte su familia y ganados en campamentos, imaginando, que si ataca a uno de ellos, los demás podrían tener un chance de escapar. He aquí un hombre preocupado por su familia, pues sabe muy bien que por un error que cometió hace muchos años atrás ahora está poniendo en riesgo la vida de sus esposas e hijos. Yaacov, está doblemente angustiado. Llegó la hora de enfrentar a su pasado, había una tarea pendiente que resolver, para que su alma tuviera paz.


En ese trance crítico de su vida (?la angustia de Yaacov?), Yaacov decide orar al Eterno para pedir misericordia, pues sabiendo que al amanecer de ese día se encontraría con Esav, se encontraría con su pasado. Por eso, esa noche hace un ruego desesperado al Eterno, se humilla y pide liberación. Esta es la primera oración que registra las Escrituras (32:10-14).


Después de esa oración, termina de organizar los campamentos y los hace pasar un arroyo. Y se queda solo, y entonces ocurre el famoso episodio de la lucha con el malaj del Eterno, y consciente de que es una oportunidad para pedir misericordia dice: ?No te dejaré sino me bendices? (32:27). Yaacov entonces obtiene la bendición del Eterno y la seguridad de protección contra la maldad de los hombres, porque eso es lo que significa su nuevo nombre, Israel. Aquí ha ocurrido un cambio dramático en la vida de Yaacov, comprende que las bendiciones se obtienen, no con astucia, sino humillándose ante el Eterno y sujetándose a Su voluntad.


Al concluir este episodio en Peniel, casi al amanecer, guiados por la observación que ha hecho el Rabbí Twersky, notamos que la Torá nos dice dos cosas extraordinarias: sobre la paz que siente ahora Yaacov y la salida del sol: ??vi ángeles de Di_s cara a cara y fue librada mi alma. LE ALUMBRÓ EL SOL cuando pasó Peniel?? (32:31,32).


Siguiendo la metáfora sugerida por el Rabino Twersky caemos en cuenta que la vida de Yaacov, entre su salida de su hogar y su regreso a él, estuvo signado por la puesta del sol y por la salida del sol. No es casual que la Torá yuxtaponga estos dos episodios extremos de la vida de Yaacov con la puesta y salida del sol.


Y he aquí la extraordinaria explicación que nos ofrece el Rabbí Twersky en el marco del simbolismo de la luz del sol en relación con la vida de Yaacov. La vida de Yaacov experimentó un cambio radical, de la tranquilidad y comodidad de su hogar al exilio.


Este exilio del hogar y de la tierra prometida está signado por la puesta del sol, comienza el período oscuro de su vida. Una ?larga noche? que dura 20 años, en donde experimentó toda clase de sufrimientos: primero, por el dolor permanente que llevaba encima al dejar a sus padres y por el temor de su vida corría peligro por causa de su hermano. Segundo, sufre la decepción de ser engañado por su suegro el día de su boda, cuando tal vez pensaba que su vida podía ser reconstruida y olvidar su pasado. Tercero, se ve atrapado en las luchas entre sus esposas; cuarto, se ve obligado a trabajar duro por 14 años cuidando el ganado de su suegro como pago por sus esposas; y quinto, trabaja seis años más para su suegro, y este con astucia le cambia el salario diez veces.


Cuando uno ve este panorama, en verdad uno puede decir que Yaacov era ?un varón de dolores y experimentado en quebrantos?. Y sólo lo sostenía la fe en las promesas que el Eterno le había dado en un sueño, cuando comenzó la noche oscura de su vida (28:10-16), pues lo que vivió en casa de su suegro fue una pesadilla. Luego, al ser bendecido por el ángel, la Torá parece decirnos que la noche oscura de Yaacov ha llegado a su fin, al revelarnos ?LE ALUMBRÓ EL SOL cuando pasó Peniel?; y esa mañana, lleno de confianza en el Eterno, enfrentó a su pasado y a su hermano. Baruj Hashem que el Eterno había quebrantado también el corazón de Esav, y los hermanos se reconciliaron.


El Midrash Bereshit Rabbá 78:5 conecta la salida del sol el Peniel con el nacimiento del sol que habla el profeta Malaquías: ?Más para vosotros los que teméis mi Nombre, nacerá el sol de justicia, trayendo salvación en sus alas?? (4:2, y 3:20, en hebreo), y explica que este se refiere a que Yaacov recibió sanidad a su alma. Esto es cierto, la experiencia en Peniel, trajo la sanidad al corazón herido y atribulado de Yaacov.

Como vemos, la vida de Yaacov en el exilio transcurrió, por así decirlo, en ?una noche?. En Bet El, al caer el sol, y comenzar la oscura noche literal y en su vida, el Eterno abre un portal en el espacio-tiempo para darle esperanza y seguridad a su vida. Con esas bendiciones, ya podía transitar ?el valle de sombra de muerte? del exilio. La oscura noche termina con una nueva bendición, al salir el sol en Peniel. En Bet El, comienza la oscuridad, pero la Palabra revelada es el faro que guía la vida de Yaacov, en Peniel termina la noche, y con ella el sufrimiento y la prueba, y al salir el sol, comienza una nueva vida.


Entre la puesta de sol en Bet El y la salida del sol en Peniel, en medio de esos episodios cumbres en su vida, Yaacov sufre como un tzaddik y aun así tiene las suficientes fuerzas físicas y espirituales para formar una familia unida y prosperar económicamente. La vida de Yaacov ha terminado, comienza ahora la vida de Israel; ha vencido al Eterno por medio de la oración, y ya ningún hombre puede derrotarle. ¡¡Ya no tiene miedo a Esav, puede ya enfrentar a su pasado sabiendo que ha sido perdonado!! Esta experiencia le fortalecerá cuando tenga que enfrentar un nuevo exilio, a Egipto.


Los jajamim han visto en esta experiencia del exilio de Yaacov, junto a la metáfora de la noche y sus pruebas, una alusión a los exilios de Israel; ya que, tanto el exilio de Yaacov como los del pueblo de Israel han sido el resultado directo de sus respectivos errores. Y la salida del sol, tanto en la experiencia de Yaacov como en la del pueblo judío, es vista además como una alusión a la redención. Y aquí, en este contexto, podemos entender la explicación de los jajamim a la porción del Tehilim 92:2,3: ?Es bueno agradecer al Eterno, y cantar alabanzas a Su Nombre?. Para relatar Su bondad por la mañana y su fidelidad por las noches?.


Note que el Tehilim habla de ?noches? (plural) y ?mañana? (singular), aunque pareciera más natural hablar de ?mañanas? y ?noches?. La explicación es que las ?noches? es una alusión a los exilios de Israel, y al romper el día con la luz que trae, se nos anuncia la redención en la gloriosa y eterna mañana de la era mesiánica, que pondrá fin a todas nuestras aflicciones como pueblo del Eterno.3 Esta mañana de redención está anunciada por el profeta Malaquías: ?Más para vosotros los que teméis mi Nombre, nacerá el sol de justicia, trayendo salvación en sus alas (kanaf)?? (4:2, y 3:20, en hebreo). Y así lo explica Bereshit Rabbá 68:10, al citar al profeta Jeremías que anuncia la caída de Jerusalén y el exilio de Israel a causa del pecado: ??se llenó su dolor su alma, su sol se puso aun de día?? (15:9), mientras que su retorno a la tierra prometida, ?sale del sol de justicia?, citan al profeta Malaquías.

¡Pero este ?sol de justicia? es una alusión al Mesías Yeshua!, el portador de la redención. En las versiones tradicionales traducen de manera poética, ?trayendo salvación en sus alas (kanaf)??, pero la palabra hebrea ?kanaf? es una referencia a la extremidad o borde de una vestidura. Entonces el profeta Malaquías y la tradición judía nos revela que el Mesías traerá la sanidad en el borde de su manto, es decir, en el tzitzit, los tzitziyot o flecos colgantes de los que habla la Torá (Nm 15:37-40). Más claramente, en otro pasuk dice: ?Te harás tzitzit en los bordes (kanaf) de tu manto? (Dt 22:12)


Yeshua, como cualquier judío observante de la Torá llevaban esos flecos, de los cuales se aferró aquella mujer enferma de flujo de sangre y trajo sanidad a su vida (Marcos 5:25-34). La noche de aflicción y sufrimiento de aquella mujer había terminado, y junto a ello, también terminaba el exilio de su casa y de la comunidad que la Torá les imponía a aquellas que padecían ese tipo de enfermedades. Con esa acción de tomar los tzitziyot de Yeshua, aquella mujer estaba dando muestras que conocía el Midrash rabínico de Malaquías 3:20 como una alusión al Mesías y, creyendo que este era el Mesías, se atrevió a tocar sus tzitziyot para recibir sanidad. Esto es una prueba adicional de la mesianidad de Yeshua.


A nivel personal, la experiencia de Yaacov nos enseña, que algún momento, por causa de nuestros errores, el sol y la tranquilidad de nuestras vidas puede hundirse tras el horizonte, y entonces tendremos que transitar por una noche oscura de pruebas y sin sabores; pero si nos mantenemos de parte del Eterno, el hará salir el ?sol de justicia? en nuestras vidas trayendo sanidad y restauración. Aun los que no conocen del Mesías, pueden salir de la oscuridad del error y del pecado al creer en Él, quien sanará sus vidas al darles paz y perdón de pecados.


Sólo el Mesías Yeshua puede sacarlo a Ud. de las tinieblas del pecado, del orgullo y de la vanidad de la vida, y de cualquier aflicción y conducirlo a ?Su luz admirable? (1 Pedro 2:9); y a quien esperamos venga pronto y en nuestros días: ¡Amén!


1 Rabbí Ytzjak Twersky, Amittah shel Torá Targum Press, 2007

3 Rabbí A. Jaim, Tehilim. Mesorah Publications, 2007. Vol. 2, p. 1147.


Torá: Bereshit [Génesis] 32:4-36:43 (El envió)

Haftará: Hoshea/Oseas 11:7 - 12:12); Ovadyah/Obadías 1:1-21

Brit HaJadashá: Mateo 4:1-17; 1Co.5:1-13; Ap.7:1-12