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Shemot (Nombres/Salida)

Torá: Shemot/Éxodo 1:1-6:1 (1705 AEC)

Haftará: Yeshayah/Isaías 27:6 - 28:13; Is.29:22-23); Yirmeyah/Jeremías 1:1-19; 2:1-3)

Brit HaDashá: Yojanán Mordejai (Mar.12:18- 27; 35-37); Lc.20:27-44; Hch.3:12-15; 4.27-32; 7:17-36; Hch.22:12-16; 24:14-16; Israelitas Mesiánicos(Heb.11:23-26)


SEFER SHEMOT

Parashá Shemot (Ex 1:1-6:1)

EL ROL DE LAS MUJERES EN LA REDENCIÓN DE LA ESCLAVITUD EGIPCIA


Profecía, Temor del Eterno y Providencia Divina

Compilación, adaptación y comentario de

Roé Lic. José Sammy

De los escritos rabínicos y mesiánicos.


Israel fue redimido de Egipto a causa de las mujeres justas de esa generación. Midrash Shemot Rabbá 1:12


Introducción

Hay un proverbio venezolano que dice: ?el que no escucha consejo no llega a viejo?. De manera similar habla el rey Salomón, por lo menos en dos ocasiones: ?el sabio teme y se aparta del mal; más el insensato se muestra insolente y confiando? (Pr 14:16) y ?con bondad y verdad se corrige el pecado; y con el temor del Eterno los hombres se apartan del mal? (Pr 16:6). En la parashá Shemot vamos a ver el lamentable descenso espiritual del pueblo de Israel que los condujo a la esclavitud, por falta de temor del Eterno, el cual es principio y fuerza que hace a un hombre sabio, ?El principio de la sabiduría es el temor del Eterno? (Sal. 111:10), y lo conduce a tomar buenas decisiones y hacer buenas acciones.


La Torá nos enseña el interesante fundamento que la redención del mundo se reinicia con una familia hebrea, Abraham y Sara; y continúa con la descendencia de ellos; Ytzjak y Yaacov. Y luego, debido a una serie de actos providenciales el clan de Yaacov viene a residir en Egipto, en tiempos cuando Yosef era el virrey de ese imperio. Yosef, al persuadir a sus hermanos que se residencien en Goshen, hacia el delta del río Nilo (Gn. 47:1-6), tiene la intención de crear una cerca a fin de preservar la fe de sus ancestros de la idolatría del imperio egipcio. Y, por otra parte, asegurar la redención de ellos, cuando llegase el tiempo anunciado por la profecía dada a Abraham en ocasión del pacto entre las partes (Gn 15:13-16). Esta profecía:


1.Serán extranjeros en tierra ajena (el peregrinaje estaba restringido a la tierra de Canaán hasta que el tiempo que le fuese dada, Gn 13:14-18).

2.Serían siervos y sufrirán por 400 años de las naciones cananeas.

3.Habrá una nación que los esclavizará a la cual Yo juzgaré

4.Y después saldrán con gran riqueza.


Yosef, quien por tradición oral conocía esta profecía, estaba consciente que los hebreos iban a experimentar un período de esclavitud, y por ello, a fin de amortiguar las durezas de la prueba colectiva anunciada, hizo el plan de retener en Goshen a su familia. Por esa razón les comunica Yosef a sus hermanos que guarden sus huesos para que sean enterrados en la tierra prometida. Él muestra que también está consciente que esa nación que los esclavizará será Egipto y, que desde allí se va a operar la redención, desde allí los hebreos Israelitas subirán a la tierra prometida (Gn 50:24- 26).


Después de haber fallecido la generación de Yosef y sus hermanos, pareciera como si se hubiese apagado la lámpara de Israel. Lo que se narra al comienzo de la parashá Shemot revela dos hechos cruciales que rompieron la cerca creada por Yosef: ?? los hijos de Israel se fructificaron, se multiplicaron, y se aumentaron y se fortalecieron, y se llenó la tierra de ellos? (Ex 1:6). Los cuatro primeros verbos del texto de Ex 1:6 aluden a la prosperidad a varios niveles, desde crecimiento poblacional hasta riquezas y poder socio-económico. Y la última parte: ?y se llenó la tierra de ellos?, es una alusión obvia que abandonaron en masa la región de Goshen.


¿Qué hay de malo en la prosperidad? Es también otra prueba divina, y quien no sabe manejarla con el temor del Eterno, se arruina y arruina también su vida. Para muchos hebreos Israelitas, la vida rural de Goshen les quedó pequeña para su población y para sus ambiciones; ellos siguieron el mismo camino de Lot (Gn 13:10-12), y temerariamente derribaron la cerca de Yosef y se dirigieron en masa a las grandes ciudades egipcias, con el objetivo de hacer negocios y a incursionar en la diversidad de opciones que les ofrecía ese imperio.


Considerando como era la vida en aquellos tiempos, uno puede suponer que, fueron los varones hebreos quienes tomaron la iniciativa de abandonar Goshen, deslumbrados por su propia prosperidad y por las facilidades que les brindaba la civilización egipcia; sin reparar en la idolatría y en las costumbres de una gente divorciada de las promesas dadas a Abraham. Fueron los errores de estos hombres los que provocaron la caída de los hijos de Israel y los tzaddikim, que seguro había en esos momentos, no pudieron detener esa caída nefasta, al punto que el propio faraón se constituyó en enemigo de ellos. Y esto es lo que precisamente enseña la yuxtaposición entre la apostasía generalizada de los hebreos (Ex 1:6,7) con el malestar del faraón y de los egipcios y de las duras medidas que tomaron contra ellos (Ex 1:8-16).

De manera que era evidente que una gran parte de los hebreos se dispersaron voluntariamente por todo Egipto, conquistando muchos sectores de la vida social, cultural, económica, la ciencia y

la tecnología de la época, y como fue de costumbre brillaron en cada uno de estos espacios, levantando cualquier espíritu en contra de ellos, de allí surge históricamente el sentimiento antisemita, del cual se gestaría entre los egipcios viendo prosperar a los hebreos en su nación y en su tiempo buscaron una estrategia para obligar a renunciar los hijos de Israel a abandonen esos espacios, pero muchos de ellos se asimilaron abandonando todo principio y enseñanza antigua que por la trasmisión oral habían recibido, descuidando asi su vida espiritual y su conexión con el Eterno.


Acá podemos enseñar un principio general de actuación de la Providencia Divina, que tiene dos aspectos, y que se aplica de manera especial al judío creyente en particular, y al pueblo judío como colectivo. El primero, la Escritura revela que, ?cuando los caminos del hombre son agradables al Eterno, aun a sus enemigos hacen estar en paz con él? (Pr 16:7), y el segundo, cuando el judío o el pueblo judío se aparta de la Torá, entonces el Eterno levanta la oposición de enemigos o manipula las leyes de la naturaleza con sequías, hambrunas, etc., para reprender a los judíos con el objeto de llevarlos al arrepentimiento y que rectifiquen. Este principio está establecido en las secciones de las reprensiones de Lv 26:14-45 y Dt 28:15-65.


Y el ejemplo más gráfico de este segundo aspecto se puede leer en 1 Reyes 11:1-8 en ocasión de la apostasía del rey Salomón y la reprensión que le siguió: ?Y se enojó el Eterno con Salomón? y el Eterno le suscitó un adversario a Salomón: Hadad edomita, de sangre real??

(1 Reyes 11:9-14). Y este es precisamente el caso que nos presenta la parashá Shemot en los primeros catorce capítulos del libro de Éxodo. De allí que, podemos concluir, que la dura servidumbre a la que fueron sometidos los hebreos, por mano de faraón, fue una acción de la Providencia Divina para que ellos rectificaran su conducta y se prepararan para la redención que, en otros escenarios ya venía elaborando. ¡Todo viene del cielo y todo es para bien!


Operación caballo de Troya: hebreos entre los egipcios

Con la gran mayoría de los varones hebreos atrapados con trabajos forzados y otros, colaborando con el régimen despótico de los egipcios, la Providencia Divina, que no carece de recursos, se vale de un grupo de mujeres hebreas con emuná para redireccionar los eventos a fin de que la redención pueda llegar a todos. Vamos a ver como el Eterno introduce algunas mujeres hebreas dentro de la vida social egipcia, las cuales, van a jugar un papel importante en la redención de la esclavitud. De acuerdo con la tradición judía, las parteras hebreas de nombre Shifrá y Puá, que menciona la Torá (Ex 1:15), eran Yojebed y su hija Miriam, quienes trabajaban en casas de los egipcios; ayudando en labores del hogar, e incluso, prestando su apoyo y experiencia como parteras (Midrash Shemot Rabbá 1:13). Ellas dos, y de seguro, miles más, estaban al servicio de las clases acomodadas de los egipcios.

En Ex 1:15-22, la Torá relata un extraordinario episodio en donde se destacaron Yojebed y Miriam, quienes tuvieron un papel protagónico en un plan de engaño para salvar a los niños hebreos del decreto de exterminio del faraón (Ex 1:15-22). Ellas habían temido más al Eterno que al hombre, y a riesgo de su vida salvaron a muchos recién nacidos. Más adelante, la Torá ofrece detalles del plan que idearon Yojebed y Miriam para salvar a Moshé, quien había sido escondido por tres meses; y que ya no era posible ocultarlo más, pues ellas estaban ocupadas en sus labores y los varones esclavos en las suyas (Ex 2:1,2). Y, como ya estamos informados, elaboraron un canasto en el cual colocaron a Moshé, y luego, con oración y angustia, lo colocaron el canasto en la corriente del río, mientras Miriam, seguía el curso del movimiento de la canasta a lo largo del río oculta entre el cañaveral (Ex 2:3,4). ¡Todo un drama!


Mientras la hija del faraón se bañaba en el río acompañada con algunas doncellas, providencialmente, la corriente del río condujo a la canasta hacia el lugar en donde se encontraban estas mujeres egipcias. Luego, la Torá dice que la hija del faraón vio al canasto que estaba estacionado en el cañaveral, y llama la atención a las doncellas que estaban en la orilla y ordena traerlo hacia el lugar en donde ella se encontraba (Ex 2:5). Ahora preste atención a la siguiente secuencia de eventos en Ex 1:6-10.


1.La hija del faraón se apiadó del niño que lloraba, eso era empatía. La tradición oral registrada en el NT nos dice además que el niño Moshé era hermoso (Hebreos 11:23, primera parte).

2.La hija del faraón identifica aquel bebé como de origen hebreo, pues ella dice: ?De los niños hebreos es éste?. La pregunta es: ¿cómo sabe esta mujer egipcia que el niño de la canasta era hebreo? La respuesta, porque tenía la marca de la circuncisión; lo cual implica que ella conocía de las tradiciones del pueblo hebreo. Esto implica, además, que a pesar de la opresión que venían soportando, había familias fieles al pacto, como la de Yojebed y Amran, los padres de Moshé.

3.De repente, aparece en esa escena Miriam, quien para ese momento contaba con 13 años de edad,1 y no sólo eso, se atreve a darle una sugerencia que formula como una pregunta, para llevar el niño con una nodriza hebrea. La respuesta de la hija del faraón, cuando le dice ?anda?, muestra que Miriam era bien conocida y aceptada en la corte real; lo que confirma la tradición judía ya citada, que Miriam, de seguro era una de las niñeras y, que además asistía a su madre Yojebed en las labores de parto.

4.La hija del faraón, viendo lo razonable de la propuesta de Miriam, le ordena que busque una mujer hebrea que amamante al niño, y que luego se lo trajera; y Miriam va alegre y con buenas noticias a buscar a Yojebed, quien al ver su hijo de nuevo y vivo, de seguro lloró y agradeció al Eterno por aquel milagro. ¡Demasiadas coincidencias! ¡No, es la Providencia del Eterno cuidando a sus hijos!

5.Al final, el niño Moshé es llevado al palacio y, la hija del faraón, aparte de darle el nombre a ese niño, lo crio como un hijo. De esa manera, el Eterno le preserva la vida al que será el redentor de Israel.

Pero acá surge una nueva pregunta: ¿cómo pudo atreverse la hija del faraón a violar el decreto de su padre? ¿Será por puro instintos maternales? La tradición oral nos da una sorprendente respuesta.


El Midrash Shemot Rabbá 18:32 nos informa que la hija de faraón que salvó y crio a Moshé tenía por nombre Bitiah. ¿Y? Bueno, esta es la misma mujer que aparece 1 Crónicas 4:18, y que estaba casada con un varón de la tribu de Judá: ?Estos son los hijos de Bitiah hija de faraón, que Mered tomó por mujer?. Por tanto, esta mujer, de seguro ya había sido informada por su esposo hebreo de las promesas y esperanza del pueblo hebreo, y por esta causa se arriesga a salvar a Moshé. Bitiah, por tanto, era otra pieza importante, colocada allí en el corazón del imperio egipcio, como parte de las acciones providenciales que tenía preparada el Creador en Su plan de redención de la esclavitud egipcia.


1.Esta edad es fácil de calcular a partir de los datos que ofrece la Torá

2.El mismo Midrash informa que Bitiah salió de Egipto junto con los demás hebreos rumbo a la tierra prometida. De allí uno puede inferir que ella era una adolescente con una edad similar a la de Miriam.


Al igual que en el caso de la reina de Ester, a quien puso como reina del imperio de los persas; el Eterno puso a la hija de faraón, una convertida a la fe hebrea, en una posición de poder para que colaborara con el plan de la redención, y ésta, de buena gana, cooperó con los planes del Eterno al igual que Ester. De allí el proverbio judío: antes que aparezca la enfermedad, ya el Eterno tiene preparado el remedio, y en este caso que nos ocupa; fue un grupo de mujeres de fe hebrea que salvaron al que estaba destinado al ser el salvador de Israel.

Así que tres mujeres, dos hebreas (Yojebed y Miriam) y Bitiah, una conversa a la fe del pueblo hebreo, prefirieron temer al Dios de Israel que al decreto de exterminio del dios de los egipcios; en particular fue muy meritoria la emuná de Bitiah, pues el dios de los egipcios era su padre, el faraón. ?La mujer que teme al Eterno es la que debe ser alabada!? (Pr 31:30), y ella, Bitiah, al igual que Miriam y Yojebeb, se levantarán en el día de la resurrección para recibir sus recompensas por la emuná que tuvieron, lo que sucederá cuando el Mesías regrese.

Y es propiamente el mensaje central de esta enseñanza, que detrás de las acciones de estas mujeres virtuosas había una emuná (fe) y es la confianza y seguridad al cual todos somos llamados a tenerla, así como nos enseña la epístola a los israelitas mesiánicos (Heb. 11.1, 23) ?Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella(fe) alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía? Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan?Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey? ? por eso no en vano dice la tradición judía que las mujeres piadosas judías traerán al Mesías, lo que esperamos sea pronto y en nuestros días: ¡Amén!


¡Shabbat Shalom!

Roé Lic. José Sammy

Bet Tefilá

Casa de Oración

Comunidad Mesiánica