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?Cien años, y veinte años y siete años. (127 años)

??Son los años de la vida de Sará. Y falleció Sará en Quiryat Arbá, que es Jebrón, en la tierra de Kenaan. Entonces vino Abraham para hacer duelo por Sará, y a llorarla. Se levantó Abraham de delante de su muerto, y habló a los hijos de Jet?? Bereshit 23.1-3

Resumen para esta parashá:

? Abraham e Itzjac suben al monte Moriyá.

? Muerte, duelo y sepultura de Sará.

? Compra de la cueva de Majpelá

? Itzjac no tiene consuelo por muerte de su madre

? Abraham envía a Eliezer a buscar esposa para Itzjac.

? Eliezer es bendecido por el Eterno

? Eliezer regresa con Ribca

? Encuentro de Ribca con Itzjac

? Abraham vuelve a tomar mujer para él

? Fallecimiento de Abraham a los 175 años

? Descendencia y fallecimiento de Ismael a los 137 años


Ascendencia de Sará:

Téraj (70) Abraham

(205) Najor

Haran: Lot, Milká, Iska(Sarai) Estéril

Sarai: ?mi princesa?

Sará: ?princesa de naciones?

Fiel, íntegra, bondadosa.


EL ETERNO ES LA PROVISIÓN EN TODAS LAS CIRCUNSTANCIAS DE LA VIDA HUMANA, AUN EN NUESTRAS PROPIAS DECISIONES.

Compilado, adaptado, y comentado por Roé J. Sammy

De los escritos del Rab. Dr. Mijael Sofer y Rab. Dr. W.Pitter


Mujer virtuosa. ¿Quién la hallará? Su valor es mayor que las piedras preciosas. El corazón de su marido confía en ella y no quedará sin ganancia. Prv. 31. La parashá Jaye Sara de esta semana muestra el inicio de una serie bíblica en la cual el Eterno, por medio de la intermediación de los patriarcas, maneja los hilos de la historia a fin de que, que el primogénito de la línea de Abraham tenga como pareja una mujer que le ayude a cumplir el propósito que el Eterno ha diseñado para el bienestar de la familia humana. Y en esta parashá se encuentra el primer registro bíblico acerca de interés de los padres en la búsqueda de una pareja para su hijo o hija. En muchas culturas antiguas, entre ellas las de los semitas, se tenía la costumbre que dos familias, por ejemplo, negociaban o hacían los arreglos de boda de sus respectivos hijos. En el caso de Abraham, debido al llamamiento que tenía y a las promesas que les fueron dadas, la elección de una mujer para su hijo debería estar enmarcada dentro del Pacto que él tenía con el Eterno.


Por tanto, era una elevada responsabilidad la de elegir la mujer apropiada para su hijo Yitzjak para que se le pudiera dar continuidad y fuerza al proyecto divino: ?que en su simiente serían benditas todas las familias de la tierra? (Gn 12:3). Este era el gran propósito que el Eterno deseaba alcanzar y todas las intervenciones que Él realiza son manifestaciones de lo que llamamos la Providencia Divina. De allí que el plan de Abraham de casar a su hijo contenía un interés que rebasaba sus intereses personales de la continuidad de su propio clan semita; puesto que, de ahora en adelante era llamado a cooperar con el Eterno para que las promesas divinas abarcaran al mundo entero.

Lo humano y la provisión divina en la elección de una pareja

No es difícil concluir acá que, la elección de una pareja para su hijo Yitzjak, el eventual heredero de todas las promesas, debería estar marcada por el sello divino. Y Abraham estaba consciente de eso. Primero, en su responsabilidad como padre y la de iniciar y poner en marcha el plan encomendado, toma la decisión que Yitzjak tome como esposa una mujer del clan de su propia familia, pues conoce que, a pesar de la idolatría de algunos de sus parientes, allí había todavía un temor y conocimiento del Eterno. Segundo, cuando le encarga a su siervo Eliezer la misión de ir a la tierra de sus padres (Gn 24:1-4).


La Torá revela el diálogo entre Abraham y su siervo, y también la inquietud que tiene Eliezer cuando expresa sus temores acerca de un eventual fracaso en su tarea como casamentero: ?Quizás no acepte la mujer ir detrás de mí a esta tierra. ¿Acaso retornaré a tu hijo a la tierra que has salido de allí?? (Gn 24:5). Abraham, en respuesta a su siervo le asegura que el Eterno ?enviará a su mensajero delante de ti, y tomarás una mujer para mi hijo de allá? (Gn 24:7); y si la mujer acepta la solicitud de casarse con mi hijo, pero pide que Yitzjak se mude a su tierra, entonces le advierte que aun en este caso no lleve a Yitzjak a ese lugar, aun después que él fallezca; y de esa manera quedará libre del juramento que ha hecho (Gn 24:8,9).


Cuando Abraham le dice a su siervo que el Eterno ?enviará a su mensajero delante de ti, y tomarás una mujer para mi hijo de allá? (Gn 24:7); está revelando que las acciones providenciales del Eterno se habrán se manifestar a favor del plan ya diseñado. Ya Abraham está en pleno conocimiento del trabajo oculto del Eterno, lo conoce por experiencia propia y que fue confirmada con la explicación que le dio Shem, el hijo de Noaj; cuando derrotó con 318 campesinos a cuatro poderosos reinos cananeos: ?Bendito sea Abraham por Dios Altísimo, que gobierna los cielos y la tierra. Y bendito sea Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano? (Gn 14:19,20).


En otras palabras, el Eterno está al control de cada evento en este mundo, Él interviene o dejar de hacerlo, según sea Su propósito, desde una guerra internacional hasta en la elección de una pareja, a fin de que los eventos humanos se desarrollen en la dirección divina que Él ha planeado para nuestro bienestar. Así lo había entendido Abraham, y así lo debemos entender nosotros como hijos de Abraham. Y, es debido a esta particular manera de percibir la realidad, la sabiduría judía se atreve a afirmar: ?Cuarenta días antes del nacimiento de un hijo hay un anuncio en el cielo, ?La hija de tal está destinada a casarse con fulano de tal?? (Talmud Bavlí, Sota 2a). El Talmud está enseñando que la unión de una pareja viene por decreto divino, es decir, el Eterno sabe quién es la persona más apropiada para ser nuestra pareja, e incluso hace los arreglos providenciales para que se conozcan y se casen. Eso es lo quiere el cielo, y uno, si está en sintonía con la voluntad divina entonces Su voluntad se lleva a cabo, y todo será para bien. Pero, cualquiera diría entonces ?las cosas entonces son así y nada más?. No, me explico. Note que Abraham ha añadido algo interesante en la aclaratoria que le hace a su siervo: ?la mujer que acepte casarse con mi hijo debe venir contigo a la tierra prometida, sino lo hace, ella ha tomado la decisión de no ser parte del proyecto divino que se ha planteado con el Pacto?. Es decir, el Eterno sabe quien es la pareja apropiada para ti, sin embargo, las decisiones humanas pueden afectar el propósito divino, porque aunque Él tiene poder de modelar los eventos del mundo, Él no se atreve a manipular la conciencia humana.

El punto es que es casi un milagro que la unión de la pareja ideal pueda concretarse en la realidad, según el designio divino. De hecho, la discusión previa a la cita del Talmud que he tomado dice precisamente eso: ?Rabba bar bar ?ana dice que el rabino Yo?anan dice: Y es tan difícil unir a una pareja como lo fue la división del Mar Rojo?. Pero ocurrió un fenómeno mucho más grande que la división del mar rojo, ya que Eliezer pidió en oración que la joven elegida por el Eterno respondiera como él se lo había pedido al Eterno (Gn 24:10-14). Eliezer tomó la decisión de pedir auxilio del Eterno de una manera concreta, en contra de la más elemental lógica, que le indicaba que tenía que preguntar por la familia de Abraham. Y una vez localizada, reunir a la familia y plantear la negociación matrimonial con un hombre astuto como Lavan. Las palabras de gratitud del Eliezer al Creador por las increíbles acciones de Rivka (Gn 24:15-26) revela su conciencia plena de las acciones de la Providencia Divina interviniendo favorablemente para alcanzar el propósito de su misión: ?Bendito sea el Eterno, Dios de mi señor Abraham, que no privó su favor y su verdad. Estoy en el camino correcto, por el que me condujo el Eterno, a la casa del hermano de mi Señor? (Gn 24:27).


Su testimonio (Gn 24:28-48) fue tan impactante para la familia de Rivka, que aun su padre Betuel y su tío Lavan, declararon con asombro: ?Del Eterno ha procedido la cosa, No podemos hablar ni bien ni mal? (Gn 24:50); y entonces decidieron que Rivka debería ser la esposa de Yitzjak e irse con el siervo Eliezer, ?como habló el Eterno? (Gn 24:51). Solo faltaba la decisión de Rivka, quien asombrada por la experiencia que había vivido junto al pozo y por la expectativa de ser la esposa de Yitzjak; toma la decisión de sujetarse a la voluntad divina para con ella (Gn 24:52-58). Y así el sello divino fue puesto sobre la relación.

Y he aquí un magnífico ejemplo y modelo bíblico de como una búsqueda de pareja puede transformarse en una búsqueda intensa búsqueda espiritual. Pero a veces, o casi todas las veces, las emociones nos dominan. Es por eso que podemos afirmar; ?El Eterno es la provisión en todas las circunstancias de la vida humana, aun en nuestras propias decisiones?. La expresión ?Subiré?

Una palabra de Rivka cambió su vida y el rumbo de la historia, cuando se le pidió que si quería irse con Eliezer para ser la esposa de Yitzjak: ?Subiré?. Y de hecho, al subir a la tierra prometida para ser esposa del heredero de todas las promesas, y una de las cuatro grandes matriarcas del pueblo de Israel. Su familia, quienes también conocían del llamamiento de Abraham y de las promesas que el Eterno les otorgó, bendijeron a Rivka con alegría: ?Hermana nuestra, que tú seas para miles de decenas de miles, y herede tu descendencia el portón de tus adversarios? (Gn 24:60). Rivka es el ejemplo de una mujer virtuosa, que al margen que sea joven o mayor, decide no rebajarse ni entregar su autoestima por un placer transitorio o por intereses materiales, sino que decide ?subir?, elevarse por encima de sus sentimientos o de las emociones del momento y así alcanzar el propósito del Eterno para sus vidas.


Como está escrito en Proverbios 31 ?Mujer virtuosa. ¿Quién la hallará? Su valor es mayor que las piedras preciosas. El corazón de su marido confía en ella y no quedará sin ganancia.? Esta afirmación es una verdadera intervención divina en la unión de una pareja para realizar el propósito del Eterno, en esta sociedad distante a los planes de Dios.

Los paradigmas de esta sociedad y los arreglos divinos dentro de sus planes. ¿Qué criterios debe tener una mujer virtuosa para aceptar una propuesta matrimonial? Sentir mariposas en el estómago por el príncipe que le ha conquistado el corazón, y que además sea bien parecido y con buena posición económica; no son los mejores criterios. El principal criterio es considerar que aquel que la pretende sea un varón temeroso del Eterno y de buen testimonio, cualidades que adornaban a Yiztjak, aparte que era rico. Rivka sabía eso de Yitzjak, pero no conocía si era muy feo, o si era cojo, o jorobado. ¿Anularía el aspecto físico los otros atributos?


Sea cual sea la decisión, lo importante es que la mujer virtuosa siempre elegirá ?subir? en cada momento de su vida; es decir, sujetarse a la voluntad divina, si así lo siente en su corazón y se lo muestra su conciencia. Del resto se encargará el Eterno. Porque, al fin y al cabo, como dice la tradición judía dice que son las mujeres virtuosas traerán al Mesías; y la misma emuná puede traer al hombre de su vida. Nunca es tarde cuando la dicha llega.


El Cantar de los Cantares habla de Israel como la novia del Mesías: ?¿Quién es esta que sube del desierto, recostada sobre su amado?? (Gn 8:5). La metáfora es clara, por el desierto de este mundo subiendo hacia la tierra prometida, la novia; Su pueblo, lo atraviesa confiada y recostada sobre el hombro del Mesías, su amado y su protector. El mensaje de Yeshúa en Lucas 9.62 es muy claro cuando dijo: ?Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios?, es una decisión firme y segura que debemos tener todos los seguidores del Mesías a la hora de haber tomado una decisión. Que el Eterno nos ayude subir a la tierra, al lugar de reposo cuando venga Yeshua su novia, el cual esperamos ocurra pronto y en nuestros días: ¡Amén!


Torá: Bereshit [Génesis] 23:1-25:18

Haftará: MelajimAlef/ I Reyes 1:1-31

Brit Mejudéshet: Mattityah (Mt.8:19-22; 27:3-10); Lc.9:57-62; Juan 16:12-27