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PARASHÁ JUKAT (Nm 19:1-22:1)

El enigma de la expiación por medio de la serpiente de bronce

Compilado, adaptado y comentado

Por Roé José Sammy

De los escritos rabínicos, mesiánicos, Rab. Dr. W. Pitter


Parashá Jukat es la porción semanal de la Torá número 39 del ciclo anual bíblico de lectura de la Torá.


Las lecturas para este Shabbat: (39) Parashá Jukat (Estatuto de) Toráh: Bamidbar/números 19.1 ? 22.1 Haftará: Jueces 11.1-33 Brit HaDashá: Jn. 2.1-12, 3.9-21 Estatuto de SEFER BAMIDBAR

PARASHÁ JUKAT (Nm 19:1-22:1)


El enigma de la expiación por medio de la serpiente de bronce

Compilado, adaptado y comentado

Por Roé José Sammy



LA SERPIENTE DE BRONCE: EXPIACIÓN Y EMUNÁ

La parashá de esta semana contiene un episodio (Nm 21:4-9) similar al de la parashá previa (Nm 17:6-15), en la cual, se enseñaba el incienso que expiaba las faltas de ese momento. Pero hay diferencias notables entre ella que se mencionarán más adelante.


En breve, se citará en extenso el episodio de esta parashá, y luego se presentará un cuadro en el que se compara las características de los dos episodios mencionados. Está escrito en Nm 21:4-9:

Partieron del monte Hor en dirección del mar Rojo, para rodear la tierra de Edom; y de desanimó el espíritu del pueblo por causa del camino. Entonces habló el pueblo contra Dios y contra Moshé: ?¿Para qué nos hicieron subir a Egipto para que muramos en el desierto. Porque no hay mi pan ni agua, y nuestra alma está hastiada del pan que se arruina?. Entonces envió el Eterno entre el pueblo serpientes ponzoñosas que mordían (3) al pueblo. Y murió mucha gente en Israel. Entonces vino el pueblo a Moshé, y dijeron: ?Hemos pecado porque hablamos contra el Eterno y contra ti. Ruega al Eterno para que quite de nosotros las serpientes (1)?. Y rogó Moshé por el pueblo. Dijo el Eterno a Moshé: ?Haz una serpiente de bronce, y colócala sobre un asta; y sucederá que todo el que fuere mordido, cuando la mirare, vivirá?. Y sucedió que si mordía una serpiente a un hombre, si miraba a la serpiente de cobre, entonces vivía.


Y el SEÑOR dijo a Moisés: Hazte una serpiente abrasadora y ponla sobre un asta; y acontecerá que cuando todo el que sea mordido la mire, vivirá. Y Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre el asta; y sucedía que cuando una serpiente mordía a alguno, y éste miraba a la serpiente de bronce, vivía.(Núm. 21:8-9 LBLA)


¿Puede la visión influir sobre la muerte y la vida??

Los hombres habían sido mordidos por serpientes venenosas que el Eterno había enviado al campamento porque habían hablado mal del maná. La murmuración y la falta de gratitud desata toda clase de peligros en nuestras vidas. Los malos espíritus tienen acceso a una persona que habla mal de los regalos que el Eterno da en su bondad.


Cuando el pueblo reconoció su pecado el Eterno mostró a Moshé cómo poder sobrevivir en el momento de ser mordido por una serpiente. El secreto para la recuperación era mirar fijamente a una serpiente de cobre colgada sobre una estaca. Por mirar atentamente recibieron vida. La visión les salvó de la muerte.


Esto nos enseña que lo que está delante de nuestros ojos tiene una tremenda influencia sobre nuestro futuro. Es sumamente importante lo que miramos. Lo que entra por los ojos físicos y lo que entra por los ojos espirituales tiene el potencial de matarnos o darnos vida. Cuando la mujer vio que el árbol prohibido era bueno, tomó de su fruto y murió. Cuando el pueblo vieron la serpiente de bronce recibieron vida. ¡Qué importante es fijar su mirada en lo que da vida en lugar de lo que da muerte!


En Juan 3:14-16 está escrito: ?Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo aquel que cree, tenga en El vida eterna. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna.? (LBLA)


Todo hombre ha sido dañado por el veneno del pecado y está en el camino a la muerte y la destrucción. La única solución para su supervivencia es que se fije en un milagro y ponga su fe en HaShem por medio de ese milagro. La palabra hebrea que ha sido traducida como ?asta?, ?poste?, es nes ? ?? ? que significa poste, milagro, señal. La muerte de Yeshúa fue un milagro y una señal. El hijo del Hombre tenía que ser levantado de la misma manera que la serpiente de bronce. La Torá nos dio a conocer de qué manera el hijo del Hombre tenía que morir para salvar al pueblo de Israel y al mundo del pecado y de la muerte eterna.


Yeshúa es la única solución final para el hombre, tanto judío como no judío. Sin él nadie se escapa de la muerte eterna. El que fija sus ojos espirituales en su muerte expiatoria será salvo eternamente.

¡Bendito sea el Eterno por el que se hizo pecado para que nosotros pudiéramos ser hechos justicia del Todopoderoso en él! Con este texto a la vista es posible identificar las diferencias respecto al episodio de la expiación por medio del incienso. La primera, tal vez conmocionados por las plagas previas que ya habían experimentado por causa de Kóraj, ahora, por lo menos fueron capaces de reconocer sus faltas; la más reiterativa de todas: lashón hará. La segunda, no es difícil de ver: en el caso de la serpiente de bronce no se dice de forma explícita que esta imagen expía el pecado de lashón hará.


La tercera, la construcción de la imagen de una serpiente de bronce y que al mirarla se curarían los mordidos por las serpientes, debería haber causado una confusión a muchos. La razón es muy simple, poco tiempo atrás todos habían estado en las faldas del monte Sinaí y, de la propia voz del Eterno, habían escuchado sobre la prohibición de hacer imagen, y ahora, no sólo se hace una imagen, ¡y de una serpiente!, que tenía el poder de sanar a quien la mirara. Ello es debido, a que desde el Jardín del Edén, para los hebreos, la serpiente es una alusión al mal, desde el Jardín del Edén, como lo enseñaba hasta ese momento la tradición oral. Tal vez, podrían haber pensado algunos de ellos, que si hubiese sido la imagen de un cordero, no se hubiesen sentido tan perplejos. En últimas, la duda era si creerle o no a Moshé, quien los había sacado de la idolatría y ahora se presenta con esta oferta de sanidad que contradice todas las instrucciones recibidas.


(1) El texto hebreo no dice ?serpientes?, como suele traducirse, sino en singular ?la serpiente? (najash).


En la tabla siguiente se muestra las similitudes entre los episodios de la serpiente de bronce y del incienso.


Se puede notar tanto del texto de Nm 21:4-9 como del cuadro comparativo, que, al igual que el incienso, se detiene también la plaga de muerte que había enviado el Eterno al ?mirar a la serpiente?; por lo que de allí se infiere que la serpiente de bronce también es eficaz o que tiene el poder para efectuar la expiación de las faltas.


Esa es la primera conclusión, y una segunda también puede extraerse. Ahora bien, hay una enseñanza oculta que tampoco es difícil inferir. Cuando se hizo mención de la segunda diferencia entre los episodios que se están estudiando, se hizo notar la confusión que se pudo anidar en la mente de los hebreos al notar que la cura tenía que ver con la enfermedad que padecían. Tome en cuenta que Moshé había hecho esparcir la buena nueva que había cura para la mordedura de las serpientes para los que se estaban muriendo, y, por otra parte, para calmar a los que estaban sanos y huían aterrorizados para no ser mordidos.


Todos ellos, en particular los que sentían la fiebre de la muerte, se quedaron espantados con la salvación ofrecida: Solo había un camino de salvación, ¡creer en el mensaje de salvación de Moshé!: Todos aquellos que miraran a la serpiente de bronce, no como una solución mágica, sino confiados que ella era el único y mejor remedio que el Eterno había ofrecido por medio de Moshé, fueron sanados y vivieron. ¡Y esto es claramente emuná! Es decir, el Eterno había invitado al pueblo a recibir sanidad mediante la enigmática serpiente de bronce y los que creyeron fueron sanados.


De acá, una vez más aprendemos del principio rabínico, debemos indagar (derash) no lo que lo que dice la Torá sino también lo que no dice; y, que se puede, por tanto, inferir su mensaje de lo que no dice, sin tener que recurrir a especulación alguna. En resumen, gracias a la expiación ofrecida por el Eterno y la emuná o confianza en la Palabra del Eterno por parte del hombre, fue posible la sanidad de la plaga de la muerte. Y, en este caso, a diferencia del anterior (el incienso), la eficacia del poder expiatorio de la serpiente de bronce sólo se hacía efectiva por medio de la emuná.


Dicho de otro modo, y esta es la cuarta diferencia, en el caso del incensario de sahumerio, los hebreos fueron sujetos pasivos de la expiación, con respecto a la serpiente de bronce el Eterno exigió una participación activa de los hebreos: mirar a la serpiente en búsqueda de sanidad creyendo en el remedio divino que los libraría de la muerte. Y esta es el mensaje o la lección contenida en el episodio de la serpiente de bronce: expiación divina y emuná del hombre (inspirada por el mensaje divino) salvan de la plaga de la muerte por la mordedura de las serpientes.


EL MESÍAS Y LA SERPIENTE DE BRONCE (4)

Bien, ya se aprendió la lección que quería transmitir la Torá, pero de todos modos surge la pregunta es: ¿por qué el Eterno implementó ese medio para detener la plaga de la mordedura de las serpientes? Teniendo conocimiento de la conversación del Rabino Nicodemo con Yeshua, podemos ver con claridad la intención divina en proveer semejante medio como una solución del pecado en este mundo; pues la serpiente colgada en un asta de madera entre los cielos y la tierra era una alusión a la muerte del Mesías Yeshua, quien fue colgado en un madero entre los cielos y la tierra (Jn 3:14-16).


Muchos suponen, entre ellos el autor de este comentario, que Nicodemo, quien escuchó directamente el Midrash y la revelación del Mesías, debió haber quedado sorprendido, sino confundido. Para él, el joven Rabbí de Nazareth no sólo estaba ofreciendo una interpretación a la figura de la serpiente de bronce sino que además enseñaba que esa serpiente era una alusión a su muerte como Mesías, la cual, detendría para siempre la plaga de la muerte en este mundo; puesto que prometía vida eterna a todos quienes creyeran que Él; y que éste era el medio provisto por el Eterno para sanar de la mordedura de la serpiente original (Jn 3:16). ¡Pura herejía o revelación divina! Ese era el dilema en el que estaba el viejo Rabino Nicodemo.


Nicodemo creyó en los enigmáticos y geniales midrashim del Mesías Yeshua, y el mismo libro de Juan testifica que él lo defendió en una ocasión en el Sanedrín (Jn 7:50-52) y, posteriormente, al morir Yeshua, lo honró al ofrecer caros perfumes para ungir Su cuerpo (Jn 19:38-40). Este atrevimiento, de impurificarse halájicamente por un muerto y de manera pública, a sabiendas de la posición del Sanedrín, dan testimonio que Nicodemo no sólo había entendido las enseñanzas de Yeshua, sino que además confesó que Yeshua era el Mesías. De Nicodemo se puede decir que es el primer Rabino notable en creer en el Mesías2; él encabezó la lista de Rabinos que a lo largo de los siglos ha registrado nuevos nombres, y muy pronto, se añadirán muchos más.


Una nueva pregunta hay que hacerse. ¿Cómo compaginar la revelación del Mesías Yeshua a Nicodemo cuando Él se alude a si mismo con la serpiente de bronce del desierto, y cuando, por otro lado sabemos que, desde el Jardín del Edén, la figura del Mesías era representada por un cordero (Gn 3:21 compárese con Ap 13:8?).


Es Pablo quien tiene el gran mérito de explicarla en Gál 3:6-18. La idea de fondo y que es clave en esta exposición paulina consiste en darse cuenta que la serpiente, quien no es otra cosa que el satán recibió un juicio de maldición o de condenación en el Jardín del Edén (Gn 3:14; Ap 12:7-9). Pablo enseña que el Mesías Yeshua se hizo maldición o asumió el juicio de condenación por nosotros para redimirnos de la maldición de la Torá (Gál 3:13, citando Dt 21:23)3.


En ese sentido, el de asumir el juicio divino por el pecado, él se hace maldición, como si fuese una serpiente. ¿Cómo así? ¿Cómo entender que el Mesías se hace serpiente para salvarnos de la mordedura de la serpiente? Desde la antigüedad se conocía que el remedio para la mordedura de la serpiente es un suero que se extrae de la misma clase de serpiente que ha causado la mordedura. De allí es claro que el Mesías, por medio de su muerte con el que mata a la muerte misma, traería el suero antiofídico para darnos la vida. Y eso es lo que explica el por qué el Eterno ordena que miren a la serpiente para ser sanados y vivir. Note ahora el pensamiento paralelo que el profeta Isaías revela: las heridas de los hombres son sanadas por las heridas sufridas del Mesías (53:4-6).


A partir de esta comprensión de la obra sanadora divina, los Rabinos han elaborado el principio: El Eterno sana con el mismo agente que causa la enfermedad. Y con respecto a este punto, así lo enseña el Ramban (Najmánides) (4):


"La intención básica de esta sección (Nm 21:4-9) es que el Eterno ordenó que ellos deberían ser sanados por el agente dañino cuya naturaleza es matar, por tanto, ellos hicieron una semejanza en forma y en nombre, y cuando una persona concentraba su mirada en la serpiente de bronce, la cual parecía al agente dañino, él vivía. Esto era para hacer que ellos comprendieran que es Dios es el único que enviaba la muerte y hacía vivir."


Esta misma comprensión la había manifestado Pedro, quien citando Is 53:4-6 con relación al Mesías dice: ?quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia, y por sus llagas fuisteis sanados? (1 P 2:24).


El decreto condenación divina consistía en la muerte eterna del hombre (5) (Gn 2:17); puesto que ?la paga del pecado es la muerte? (Rm 6:23, primera parte). De la muerte de la que acá se habla es de la ?muerte segunda?, que es la extinción definitiva y total de la vida que se va a ejecutar contra todos los malvados5 que resucitaron para ser juzgados ante todo el universo (Ap 20:1-15).


Yeshua, sufrió los horrores de la muerte segunda por causa y salvación de todos los que habían de creer en Él (Rm 6:23, segunda parte); pues la serpiente de bronce, inanimada y sin vida alguna, aludía a esa segunda muerte. La noción de la ?segunda muerte? es parte de la tradición judía como se puede encontrar en el Targum de Jeremías6. De hecho, Gn 3:15 anuncia que la muerte del Mesías era la que traería la redención y al mismo tiempo ponía fin a la muerte y a la serpiente que la había causado.


¿QUÉ DICEN LOS RABINOS SOBRE LA SERPIENTE DE BRONCE?

En esta sección presentaré un conjunto de citas proveniente de la literatura rabínica; en algunas de ellas ofreceré un breve comentario. Las primeras citas que haré a continuación fueron tomadas de la obra Tradiciones Mesiánicas en el Targum Palestinense del Dr. Miguel Pérez Fernández (7).

En primer lugar, este Targum (6) no vincula Nm 21:8-10 con el Mesías, pues para la tradición rabínica sólo le atribuye el poder sanador al Eterno (Ex 15:26; Dt 32:39).


En segundo lugar, este Targum se enseña que la cura de la mordedura de la serpiente se cura con la observancia de la Torá. En tercer lugar, este Targum vincula la serpiente del Jardín del Edén con la serpiente de bronce del desierto, y la conexión es por el lashón hará:


En el principio maldije la serpiente y le dije: el polvo será tu comida; ahora he hecho subir a mi pueblo del país de Egipto y he hecho bajar de los cielos el maná? Y mi pueblo ha vuelto a murmurar delante de mí por cuestión del maná, que su comida es ligera. Venga, pues, la serpiente que no murmuró por su alimento y se apodere del pueblo que ha murmurado? por su comida. Por eso el Eterno soltó las serpientes abrasadoras contra el pueblo y mordieron al pueblo y murió mucha gente de Israel.


En cuarto lugar, el Dr. Pérez Fernández cita ahora la versión del Targum Pseudo Jonathan, también conocido como Targum Yerushalmi (8), en la que se enseña, que la serpiente de bronce no es la que cura sino la Palabra del Eterno: El Eterno dijo a Moisés: Hazte una serpiente abrasadora de bronce y ponla en un lugar alto y sucederá que todo el que haya sido mordido por una serpiente y la mire, vivirá si dirige su corazón al nombre de la Palabra del Eterno. Hizo pues, Moisés una serpiente de bronce y la puso en un lugar alto y sucedía que, cuando mordía a un hombre y éste miraba a la serpiente de bronce y dirigía su corazón al nombre al nombre de la Palabra del Eterno, vivía.


La Torah Temimah (9), una obra que compila todos los comentarios del Talmud Bavlí, sobre Nm 21:4-9 se tiene el comentario del tratado Rosh Hashana 29a: ?? cuando Israel levantaba sus ojos a lo alto, y humillaba sus corazones al Padre en los cielos, ellos eran sanados, sino eran consumidos?. Como ven, también tiene el mismo sentido del Targum Pseudo Jonathan.


Todas estas citas, y la del Ramban que cité como parte de mi comentario, no ven ninguna conexión entre la serpiente de bronce y la obra del Mesías. A mi parecer, ya toda la literatura rabínica, o mejor dicho, toda la apologética rabínica posterior al primer siglo evitó hacer comentarios sobre textos a la Torá que dieran pie a los cristianos a pensar que había una relación con el Mesías Yeshua. Algo parecido pasó con Is 53, pues la antigua tradición rabínica asocia la figura del siervo sufriente con el Mesías, pero desde la edad media hasta nuestros días los comentarios rabínicos afirman que se refiere a Israel.


Por último, invocaré un par de citas del Midrash Rabbá. En el Midrash Números Rabbá 19:22, se asocia la serpiente del Jardín del Edén, que hizo lashón contra el Creador, con la serpiente de bronce puesto que los hebreos no aprendieron la lección de no hacer lashón hará contra el Eterno y por ello fueron mordidos por serpientes.


Lo interesante es que más adelante, el Midrash Midrash Números Rabbá 19:23, afirma que cuando el pueblo que estaba siendo afectado por las serpientes, y vienen a Moshé arrepentidos porque han hecho lashón hará contra el Eterno y contra él, ellos piden que les quite ?la serpiente? (Nm 21:7), que es lo que dice en verdad el texto hebreo; porque las traducciones dicen ?las serpientes?. Esto podría referirse al hecho que ellos le estaban rogando a Moshé que les quitara cierta clase de serpiente específica cuyos efectos terribles que estaban experimentando. O, tal vez, Moshé lo deja en singular con la intención de aludir que el hombre le pide al Eterno que elimine de una vez y por todas a la serpiente antigua, el satán; la fuente de todos los males de este mundo.


Este Midrash, de mi propia cosecha no es de ningún modo una especulación, me he inspirado en Pablo, quien al comentar Gn 12:7 en su epístola a los gálatas hace un Midrash aprovechando el sustantivo singular que menciona el texto hebreo en Gn 12:7: ?Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es el Mesías? (Gál 3:16).


Retomando el Midrash, éste comenta que cuando ellos confesaron su falta a Moshé, él rogó al Eterno por ellos; lo cual muestra el poder del arrepentimiento, puesto que una vez que Moshé los escuchó de inmediato se reconcilió con ellos y por eso fue que rogó. El Midrash enseña además otra hermosa lección: que aquel que está en una posición de perdonar no debe ser cruel con su prójimo.


Aprovechando esta lección del Midrash, se puede decir que, todo aquel que esté sufriendo por una falta personal (como si hubiese sido mordido por una serpiente) y viene al Eterno arrepentido e invoca su favor los méritos del Mesías (quien se hizo maldición por él), entonces Él, que está en la mejor disposición de perdonar que cualquiera de nosotros, extenderá Su perdón generosamente. Este es justo el significado, que vincula a la serpiente de bronce en el desierto con la figura de Yeshua colgado entre los cielos y la tierra en el monte calvario, del texto de Isaías que dice: ?Mírenme a Mí y serán salvos en todos los confines de la tierra? (Is 45:22).


Con la mirada puesta en el Mesías Yeshua, el autor y consumador de la fe, sigamos perseverando en este Camino, hasta que lo miremos venir en gloria a rescatarnos de este mundo, lo que deseamos sea pronto y en nuestros días, ¡Amén!


Notas:

(1) El texto hebreo no dice ?serpientes?, como suele traducirse, sino en singular ?la serpiente? (najash).

2 Según algunas tradiciones cristianas, Rabbán Gamaliel, el maestro de Pablo, también creyó.

3 Ver Apéndice.

4 Rabbí C. Chavel, Ramban: Commentary on the Torah. Shilo Publishing House, 1975. Numbers, pp. 236,237.

5 No hay lugar para la creencia de un castigo para los malvados quemándose en el infierno por toda la eternidad. En las Escrituras hebreas no existe la noción de justicia punitiva y, en concordancia con eso, tampoco existe una palabra hebrea que sea traducida como castigo, y mucho menos existe el infierno. Las creencias en un castigo eterno y en el infierno no sólo es torcer las Escrituras sino también deformar el carácter del Eterno.

6 Ver por ejemplo, la obra de J. Ribera Florit, Traducción del Targum de Jeremías. Editorial Verbo Divino, 1992, p. 255. Hablando del juicio a los caldeos en Jr 51:39 dice: ?Atraigo sobre ellos la angustia? para que sin fuerzas mueran de la muerte segunda y no resuciten en el mundo futuro [venidero]?.

7 M. Pérez Fernández, Tradiciones Mesiánicas en el Targum Palestinense. Editorial Institución San Jerónimo, 1981, pp. 58,59.

8 M. Pérez Fernández, obra citada, pp. 60,61. Hay una versión en español del Targum Pseudo Jonathan a la Torá realizada por Teresa Martínez Saíz, Los Targumim del Pentateuco. Editorial Verbo Divino, 2004.

9 Rabbí B. Halevi Epstein, The Torah Temimah. Feldhem Publishers, 1989, p. 179.



Apéndice: Gál 3:13 y Dt 21:23

Debe notarse que, Pablo en Gál 3:13 no se está refiriendo al mundo, sino al pueblo judío, pues la operación de la redención empezaría por el judío puesto que éste era el que tenía Torá, y éste, una vez redimido por medio de Yeshua, compartiría con los gentiles las buenas de salvación; como en efecto después sucedió.


Los gentiles, por su fe en el Mesías serían incorporados al Pacto y al pueblo judío como lo enseña Pablo en Ef 2:11-22 y en el Midrash del árbol de olivo de Rm 11:11- 24 y, en ese sentido están incluidos en el ?nosotros? de la declaración paulina cuando dice que el Mesías ?nos redimió de la maldición de la Torá, hecho por nosotros maldición??. De hecho, el gentil creyente es judío no por una operación hecha en la carne sino por una operación efectuada en el corazón por medio del cual nace de nuevo (Rm 2:28,29). En su epístola a los Colosenses Pablo enseña que esa clase circuncisión es la circuncisión del Mesías la que en definitiva es la que vale para salvación y es la que recibe la alabanza del Eterno.


Es bueno mencionar que, la cita de Dt 21:23 en Gál 3:13, es para indicarnos que, entre todas las maldiciones mencionadas en la Torá, la peor de todas era la de ser colgado en un madero. Hay un dato extra que aportar, el tipo de ejecución al que se refiere la Torá es el ahorcamiento; pero Yeshua muere crucificado, y aun así, Pablo se lo aplica al Mesías Yeshua; pues la intención del texto hebreo en Dt 21:23 es el hecho que el ajusticiado por el Eterno debe estar entre los cielos y la tierra, como si fuese rechazado por la tierra y por el cielo.


Shabbat Shalom amados.