
Torá: Shemot [Éxodo] 38:1-40:38
Haftará: 1 Reyes 7.51-8.21
Brit HaJadashá: Lc. 16.1-13, Apoc. 15.5-8
SEFER SHEMOT
PARASHÁ PEKUDEI (Ex 38:1 al 40: 38)
Compilado, adaptado y comentado por
Roé Lic. José Sammy
LA EMUNÁ, MOSHÉ Y EL MISHKÁN
Poner una administración en manos de alguien con necesidades económicas tiene sus riesgos e implicaciones, bueno excepcionalmente alguna vez puede resultar para bien, pero en termino general no termina muy bien, ya que es muy comprometedor, y terminan en un desfalco, algunos por suerte salen ilesos de lio y deben pagar, otros deben rendir cuentas de manera minuciosa del
bien entregado bajo su responsabilidad, además de la transparencia, integridad, honestidad de quien maneja esos fondos o bienes ajenos, y mucho más cuando hablamos de la obra del Eterno.
Un claro ejemplo de lo que no debe hacer un mayordomo lo conseguimos en el evangelio de Lucas 16.1-15, tal vez de manera temporal lo oculto termina revelándose a sí mismo, no siempre se es transparente, honesto y sincero.
Vimos en la Parashá Terumá (Ex 25:1-27:19) que el Eterno instruye a Moshé para que se dirija a los hijos de Israel con el objeto recoger una ofrenda para la construcción del Mishkán: ?Habló el Eterno a Moshé diciendo: Habla a los hijos de Israel, para que tomen para mi ofrenda. De todo hombre que disponga a su corazón tomarán para mi ofrenda. Esta es la ofrenda que tomarán de ellos: oro, plata, cobre, lana celeste?harán para mí un santuario y residiré en medio de ellos? (Shemot 25:1-8). Luego, en las siguientes porciones de la Torá leemos que el pueblo hace donativos generosos para la construcción del Mishkán, Moshé como tesorero colecta toda esa ofrenda, y cuando observa que se tiene lo necesario detiene al pueblo de ofrendar (36:3-7); después distribuye el oro, la plata, el bronce, piedras preciosas y otros materiales entre los diseñadores, obreros y maestros de obra del Mishkán. La acción de Moshé de impedir que sigan trayendo donativos ya es una muestra clara de su ética, puesto que, algún otro podría aprovecharse de ese excedente de donativos para enriquecerse. Él no lo hizo, pues su compromiso no era con sus intereses materiales sino con el Eterno.
Pero la obra de Moshé, no finalizó allí. En la Parashá de esta semana que lleva por nombre ?cuentas? (pekudei), Moshé, como tesorero asume la responsabilidad de presentar cuentas ante los hijos del Israel de todas las clases de donaciones que fueron entregados en sus manos. Leamos con atención este reporte en la Torá: ?Éstas son las cuentas del tabernáculo del testimonio, que fue contado por orden de Moshé. Trabajo de los leviím, dirigidos por Ytamar, hijo de Aharón el cohén? (38:21). Y luego de mencionar a los principales arquitectos de la obra (38:22,23), Moshé elabora un detallado informe sobre la cantidad de los metales, piedras preciosas y otros materiales que fueron colectados, y en que se usaron (38:24 al 39:41).
Cuando el Midrash Tanjumá comenta el pasuk de Shemot 38:21, cita una porción del libro de Proverbios que dice: ?El hombre de fidelidad (emuná) es de muchas bendiciones? (28:20), y luego afirma: ?Este pasuk de Proverbios se refiere a Moshé quien era el tesorero del Mishkán y porque él era un hombre íntegro y todos fueron bendecidos por medio de él?.
La palabra hebrea ?emuná?, tiene por lo menos tres menos significados según el contexto. Una de ellas se refiere a la ?fidelidad? o integridad con la que se hace una mitzvá o cualquier tarea encomendada por el Eterno. En relación con las acciones del Eterno, la palabra ?emuná? es usada en muchas ocasiones en las Escrituras en el sentido de la fidelidad del Eterno al cumplimiento de su Palabra o Su Pacto.
Con esto en mente, examinemos brevemente la emuná o el trabajo fiel de Moshé en la obra de construir el Mishkán. En primer lugar, Moshé sólo pidió al pueblo lo que el Eterno le ordenó, y no añadió nada para su provecho personal. En segundo lugar, motivó al pueblo a dar voluntariamente, como también lo había ordenado el Eterno, es decir, no manipuló la conciencia de los hijos de Israel para que trajeran ofrenda al Eterno y menos para sí mismo; pues la Torá dice que hombres y mujeres donaron voluntariamente.
En tercer lugar, y esto me parece doblemente sorprendente, que los lideres constructores de la obra le reportan a Moshé que el pueblo había traído más ofrendas de las necesarias (36:3-5), y de inmediato Moshé ordena ?que pregonen en el campamento, diciendo: Tanto hombre como mujer, no realicen más labor para la ofrenda sagrada. Y cesó el pueblo para traer? (36:6). Aquí vemos, tanto la honestidad de los constructores que no se quedaron con las ofrendas sobrantes, y también vemos la honestidad de Moshé al ordenar detener los donativos. Tal vez Moshé, como suele suceder en muchas obras religiosas y seculares, pudo ponerse de acuerdo con sus líderes y repartirse el botín de las ofrendas extras. Y de esa manera, ?cobran la comisión? por el trabajo, como hacen muchos, manipulando las finanzas y el tesoro que la gente ha puesto en sus manos.
En cuarto lugar, y es lo que menciona la Parashá de esta semana, la fidelidad de Moshé queda una vez demostrada cuando presenta cuentas de todos los montos de los donativos que entraron a la tesorería y en que fueron usados. Pero el pasuk de Shemot 38:21 tiene un par de detalles importantes que necesitamos resaltar: ?Éstas son las cuentas del Mishkán del testimonio, QUE FUE CONTADO POR ORDEN DE MOSHÉ. TRABAJO DE LOS LEVIÍM, DIRIGIDOS POR YTAMAR, HIJO DE AHARÓN EL COHÉN? (38:21).
Moshé no contó las ofrendas, él mandó a contar a los levitas y puso como principal de ellos a Ytamar, éste a su vez es el hombre que le presenta todas las cuentas a Moshé. Por tanto, Moshé había puesto su confianza en un grupo de hombres íntegros, dirigidos también por un hombre íntegro. El éxito o fracaso de Moshé descansaba sobre estos hombres a quienes delegó las cuentas del tesoro del Mishkán.
¿Y cómo sabemos que estos levitas y el mismo Ytamar eran también hombres honrados como su líder Moshé? Porque el libro de Proverbios nos dice que un hombre de fidelidad tiene muchas bendiciones. Porque Moshé no sólo terminó la construcción del Mishkán, sino que el Eterno coronó con la presencia de Su Shekiná toda la obra del Mishkán (Ex 40:34-38), el Lugar de la residencia del Eterno entre los hombres y el Lugar en donde todos los hombres recibirían la bendición del perdón y de la expiación (Shemot 20:24). Y eso fue posible gracias a la emuná de Moshé y de los hombres que convocó para servir al Eterno.
Es muy obvio que aquí tenemos que aprender varias lecciones éticas con respecto al manejo de las finanzas que los miembros de las congregaciones han puesto en las manos de sus líderes: manejar con pulcritud e inteligencia las finanzas y los recursos materiales y humanos de sus respectivas congregaciones, porque por ellas tenemos que rendir cuentas tarde o temprano.
Pero hay una lección espiritual mucho más elevada. Cuando el libro de Proverbios afirma que: ?El hombre de fidelidad (emuná) es de muchas bendiciones?, se refiere principalmente a Yeshua, pues por medio de Su emuná, Su fidelidad inquebrantable a la obra de la redención que le fue encomendad, ganó para nosotros las bendiciones del perdón de los pecados y de la vida eterna (Rm 3:21-26). Y cuanto Yeshua presente cuentas delante del Padre y delante de todos ángeles, allí estaremos nosotros, ¡una multitud de hombres y mujeres de toda nación, tribu y lengua, que nadie pueda contar!
Que tengamos la gracia del Eterno para llevar con emuná (fidelidad) la obra que, como líderes Él nos ha encomendado, hasta que Él envíe al Mesías, lo que rogamos sea pronto y en nuestros días: ¡Amén!
?¡Jazak! ¡Jazak! ¡Venitjazek!?
¡Sé fuerte! ¡Sé fuerte! ¡Y que nos fortalezcamos!