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Compilado, adaptado y comentado por Roé José Sammy

De los escritos del Rab. W. Pitter y Rab. Mijael Sofer



Parashá Tol?dot (Generaciones /Historias)

Introducción

Hay un dicho popular latino que dice: ?si no sabemos de dónde venimos y hacia donde vamos, cualquier autobús nos sirve?, es decir que muchas veces no sabemos de dónde venimos, cual es nuestra procedencia, cual es nuestra raíz u origen, para tener un conocimiento claro de nosotros mismo y de nuestros ancestros, para saber en donde estamos ahora y cual es nuestra realidad existencial, pero si esto no es así, y como si fuera poco, podríamos ni saber entonces hacia dónde vamos, por eso, esa falta de orientación no permite trazar un destino o puerto seguro para llegar. La orientación que muchas veces traemos desde el contexto del hogar, el entorno o ambiente de dónde venimos o habitamos juega un papel primordial en esos primeros pasos de vida, y pueden ser determinante a la hora de elegir la orientación correcta.

Esta ilustración primaria nos hace entender la necesidad de escudriñar la Torá, porque nos parece que hay vida eterna, y es un manantial, o fuente de vida, desde el momento que comenzamos Bereshit, el origen de todas las cosas y su verdadero propósito, descubrimos de

donde venimos, en donde estamos y hacia donde vamos, y si, hay una verdadera dirección y propósito de nuestras vidas, y sobre todo un futuro reservado y hermoso al que llaman ? ?Olam Haba? mundo venidero, y que está reservado para vivir un eterno shabbat y sin havdalá.


En el Talmud Bavlí encontramos una discusión entre rabinos acerca de la investidura de Aharón y de la manera que se hizo. ?Un sabio preguntó: ¿Y cuál es la diferencia? Eso no es relevante. Otro sabio dijo: Cuando llegue la era mesiánica deberemos saberlo para vestir a nuestro cohen gadol. Y le replicaron: No hace falta, porque allí estarán Moshé y Aharón para explicarlo. Pero el segundo sabio les respondió: Eso es cierto, pero de todos modos debemos ser capaces de comprender la Escritura?.


La Parashá de esta semana tiene por lo menos un par de episodios enigmáticos que requieren de nosotros un esfuerzo para dilucidar el misterio que encierran y las lecciones que podemos de allí extraer. Desde el origen generacional y semítico era importante mantener la promesa de Abraham a través de un mismo linaje, podemos ver que hay mucha sangre Aramea en Yisra?el, Rivkah era Aramea; Rajel y Leah hijas de Lavan eran Arameas. Estos episodios tienen que ver con la actitud que asume Yitzjak y las acciones que realiza con relación a sus hijos. En un primer episodio, leemos sobre la preferencia de Yitzjak por Esav, al punto que expresa su intención de concederle como herencia de su primogenitura las bendiciones de Abraham, a sabiendas que había una profecía dada a su esposa sobre el destino profético de cada uno de sus hijos (Gn 25:22,23).


En He.12:17 Esav se encontraba en línea para heredar la bendición del hijo primogénito (mishpat bajor) además de la renovación del Pacto con Abraham, eterno e incondicional, mediante el cual Esav era el próximo en línea para que su simiente llenase el mundo con la multiplicidad física que primeramente le había sido prometida a Abraham y Yitzjak. He.11:9 nos recuerda que los patriarcas confiaban y esperaban en una y la misma promesa de la multiplicidad física, que habría de incluir a una nación y una compañía de naciones (Gn.35:10-11) o a las dos casas, juntamente con el Mesías mismo, que habría de surgir de la misma zera. Esav podría haber sido la misma vasija de la renovación del Eterno en relación con esa promesa única. Pero sabemos que Esav, que era el primogénito de Yitzjak, vendió su primogenitura por un potaje de lentejas, Gn.25:29-34.


Esto merece una buena explicación. El otro episodio es todavía mucho más enigmático, y ocurre cuando Yaacob se presenta disfrazado de Esav, e Yitzjak creyendo que es Esav, por inspiración de la Ruaj haKodesh le concede las bendiciones de la primogenitura.

La pregunta es, ¿cómo es posible que Yitzjak por Ruaj haKodesh le conceda una bendición de tal naturaleza a un impostor? Yaacob podía engañar a su padre, como en efecto lo hizo, pero, ¡por todos los cielos!, no podía engañar a la Ruaj HaKodesh!!


¿Qué está pasando acá? La respuesta es sencilla: ¡Providencia Divina!, pero tal respuesta a su vez requiere una explicación. De nuevo, la explicación es también simple: ¡Así lo ha querido el Eterno! Él conduce Su mundo y, permite el curso y desarrollo natural de eventos humanos (errores, tragedias, etc.) e interviene cuando así lo considere necesario a fin de orientar las acciones humanas para que cumplan el propósito divino a ser alcanzado. Y en todas estas actuaciones está involucrada, de manera sutil, y otras veces de manera poderosa, la

1 Talmud Bablí Yoma 5b


obra de la Ruaj haKodesh. Es decir, el Creador mismo interviene con sus acciones providenciales para el bienestar del hombre. Todo viene del cielo, y todo es para bien, lo que se ve en el posterior desarrollo de este grave error de Rivká al impulsar a su hijo Yaacov para engañar a un profeta, hijo de profeta, ¡que además profetiza bajo engaño! Y así Yaacov obtiene la bendición de Abraham.

La primera lección a aprender es que, el Eterno en Su sabiduría, permite o decreta que sucedan ?cosas malas?, porque nadie mejor que Él conoce y puede sacar de ello muchas cosas buenas. Si, en el proceso sufrimos, pero teníamos que pasar por allí, para aprender y crecer. Y eso lo aprendieron todos los personajes involucrados en este drama bíblico; sufrieron por sus errores, pero, como muestran las parashot que siguen, esa aparentemente errática sucesión de eventos tuvo como resultado la formación del clan de Yaacov, el núcleo fundacional del pueblo de Israel.

Y he aquí una lección para nosotros, en algunas ocasiones nos va a tocar hacer una mirada retrospectiva de ciertos sucesos que nos acontecieron y a donde nos han conducido hasta el día de hoy, y verán que la respuesta es la misma para todos: todo ha sido para bien.

Los enigmas y su revelación


Para empezar, concentremos nuestra atención en el texto Bereshit 25:19-34, y de allí leemos que Rivká se encuentra embarazada y nota extraños movimientos en su vientre y la Torá se adelanta en decirnos que era debido a que Rivká estaba embarazada de gemelos, y estos se empujaban entre sí. Ante tal situación Rivká decide consultar al Eterno y entonces se le revela que tendría dos bebés y además se le da una profecía en cuanto al destino de la descendencia de cada uno de ellos (22,23). A continuación se menciona el nacimiento de dos hijos varones, Esav el primogénito y Yaacov. En la última parte de esta parshiyá, la Torá yuxtapone, (1) la descripción de la diferencia de los caracteres de estos jóvenes y sus respectivos intereses; y los errores de Yitzjak y Rivká al preferir un hijo por encima del otro, pues Yitzjak amaba a Esav y Rivká amaba a Yaacov (27,28), (2) con el episodio de la compra de la primogenitura por parte de Yaacov, despreciando así Esav sus derechos y su herencia espiritual como primogénito (29-34).

Leamos ahora los detalles. La Torá muy claramente menciona la razón por la cual Esav vende su primogenitura: ?He aquí yo me voy a morir, ¿para qué me sirve la primogenitura?? (25:32). De aquí se infiere que Esav no conocía la profecía que le fue revelada a su madre Rivká, porque de otro modo hubiese dicho: ?que más dá, dame ese plato de lentejas, ya la profecía te da a ti todos los privilegios de la primogenitura?.


En otras palabras, el carácter rudo desarrollado por Esav y su afición por las mujeres idólatras de Caanán (como se verá después), le inducen a despreciar dos de los derechos y privilegios de su primogenitura. Primero, que desde los tiempos antiguos en las tribus semitas, los primogénitos de cada clan familiar, al morir el patriarca del clan, tenían el privilegio y la responsabilidad de fungir como sacerdote y de realizar los sacrificios, como se puede leer en Ex 19:22; 24:5, asunto que también comenta el Midrash Bereshit Rabbá 63:13. Y segundo, en el caso específico del clan de Yitzjak, su primogénito sería el heredero de todas las promesas terrenales y espirituales concedidas a Abraham.


Estos son todos los dones que Esav desprecia en su soberbia y brutalidad, pero que Yaacov aspira (Midrash Bereshit Rabbá 63:13); y por ello, aprovechando el hambre de su hermano le propone que le venda su primogenitura. De aquí se infiere de nuevo que Rivká tampoco le había dado a conocer a su hijo Yaacov la profecía que le fue dada antes de que él naciera; porque de otro modo Yaacov hubiese estado tranquilo esperando el momento de la transferencia de la primogenitura, la cual su hermano ya desprecia de facto. Puesto que es una insensatez comprar algo que ya le pertenecía por la revelación.

A la luz de esto, podemos ya vislumbrar una explicación a la actitud de Yitjak en relación a Esav. La Torá menciona el favoritismo de Yitzjak hacia su primogénito, pues no sólo será el heredero de todas sus promesas, sino que además, según enseñan algunos jajamim, al ver en su hijo un hombre de valor para la guerra y diestro para la caza, cree erróneamente que esto le puede servir para mantener la herencia en medio de los pueblos hostiles. Y además falla en no criticar ni corregir la conducta de Esav con las mujeres que ha tomado como esposas, ni tampoco se ha preocupado como Abraham se preocupó por él mismo de buscarle una mujer idónea para darle continuidad al destino profético que ha sido llamado como primogénito de su clan; ya que en la Torá se lee que es Rivká la que protesta por la conducta de Esav (27:46).


Este favoritismo, induce a Yitzjak, cuando cree cercano su fallecimiento, de llamar a Esav para concederle por imposición de manos, todos los derechos de la primogenitura. Najmánides (1194-1274),2 el Ramban, nos dice que esta conducta es inexplicable a la luz de la profecía que le fue dada a su esposa Rivká; y él llega a la siguiente conclusión: Rivká tampoco le había dado a conocer a su esposo la profecía acerca del destino profético de sus hijos, porque un hombre como Yitzjak, temeroso del Eterno, no hubiese pasado por alto la profecía con todo y preferir a Esav; además Yitzjak sabía que su nacimiento y elección también habían venido por profecía.

Por esta causa, Rivká, que se ha guardado el secreto de la profecía durante todos estos años, al parecer ella se da cuenta que ha cometido un error y lo trata de corregir con otro error: engañando a su esposo. Aquí falla Rivká, debió haberle dicho a su esposo desde el principio toda la verdad, o aún más, aprovechar este momento crítico para revelarle todo a Yitzjak; pero creyó erróneamente que Yitzjak no prestaría atención a su profecía o que quizás pensaría que ella estaba mintiendo para que su hijo favorito se le concediera las bendiciones.

Cuando ya uno se da cuenta de este panorama, uno tiene que preguntarse, ¿qué motivos en verdad impulsaron a Rivká a ocultarle a su esposo Yitzjak la profecía acerca del destino de la descendencia de sus hijos? Juzgando a la ligera, no parece correcto que un asunto tan importante Rivká se lo haya ocultado a su esposo, además creemos que esto violenta la ética del hogar. Pero pensemos con calma, porque hay un caso parecido. Todos conocen por la Torá y por la tradición oral que Abraham le ocultó a Sará la revelación divina del sacrificio de Yitzjak. Igualmente podemos preguntar, ¿qué motivos

2 Rabbí C. Chavel, Ramban: Commentary on the Torah. Shilo Publishing House, p. 320-325.


impulsaron a Abraham a ocultarle a su esposa Sará un asunto tan importante como era el sacrificio del hijo de ambos? Sea cual sea las razones que tuvieron Rivká y Abraham para ocultarles la revelación divina a sus respectivos cónyuges, hay dos asuntos muy claros: (1) considerando que ambos eran personas temerosas del Eterno, la decisión que tomaron lo hicieron en virtud de preservar el shalom bait, (2) que el Eterno no intervino para nada dándole la misma revelación a Sará y a Yitzjak, y así el Eterno, en Su Sabiduría también les ocultó eso a ellos. Vistas las cosas así, no podemos culpar a Rivká ni a Abraham de ocultarles la verdad a sus respectivos cónyuges, ¡pues el Eterno hizo lo mismo! Él tiene sus razones. Acá de nuevo vemos que el Eterno no violenta la conciencia humana, y orquesta con sutileza los eventos para dirigirlos en el sentido que proporcione el mejor beneficio para el hombre y la concreción de Sus designios ocultos.


Veamos el episodio de la profecía y del engaño. Por la Torá ya sabemos que Yitzjak es engañado por Yaacov, y aun así, desciende sobre él el espíritu de la profecía y le concede las bendiciones de la primogenitura, pero como mencioné al principio: Yaacov podía engañar a su padre, como en efecto lo hizo, pero, ¡por todos los cielos!, no podía engañar a la Ruaj HaKodesh!


Esto es un episodio bien extraño, y lo único que podemos decir, es que el Eterno no advirtió a Yitzjak por Ruaj HaKodesh que Yaacov lo estaba engañando, como si le advirtió a Pedro acerca de la conducta engañosa de Ananías y Safira (Hch 5:1-11).

¿Por qué el Eterno le oculta al profeta Yitzjak esta información sobre su hijo Yaacob y en cambio sí le revela a Pedro la información sobre Ananías y Safira? Aquí podemos discernir que la intención de Yaacov era muy distinta a la de Ananías y Safira, pero eso de todos modos no justifica el engaño de Yaacov ni tampoco responde al por qué el Eterno encubre una información importante a Yitzjak.

En la Torá tenemos un episodio similar. Al morir el hijo de la sunamita, ésta mujer toma la decisión de viajar para buscar ayuda al profeta Eliseo, y cuando lo encuentra, se echa a sus pies y los agarra, y entonces el siervo de Eliseo trata de levantarla, pero Eliseo le dice: ?Déjala, porque su alma está en amargura, y EL ETERNO ME LO HA ENCUBIERTO, Y NO ME LO HA REVELADO? (2 Reyes 4:27). La

Ruaj HaKodesh revela pero también oculta, según sea el plan divino.

En el Brit Hadashá están registrados episodios similares. Por ejemplo, en dos ocasiones la Ruaj haKodesh impide a Pablo, sin dar explicaciones, predicar en Asia y entrar a Bitinia, y luego le muestra en una visión que debe ir a Macedonia, y tampoco da alguna explicación, pero de todos modos Pablo infiere del sueño que la Ruaj le está revelando que debe marchar hacia Macedonia (Hch 16:6-10). He aquí las acciones providenciales del Creador de un modo más directo por medio de la intervención sobrenatural de la Ruaj haKodesh. ¡Dios mismo dirigiendo el plan de la salvación!


También es necesario entender el significado de el primogénito correcto (estatuto respecto al primogénito) es al mismo tiempo el heredero de una doble porción de la herencia material, es el mishpat bajor o el primogénito correcto del primer hijo varón. El estatuto de mishpat bajor nombraba a los primogénitos de aquellos que después habrían de convertirse en la nación de Yisra?el, como los que habrían de recibir la doble porción de la herencia familiar, que había comenzado con Abraham y Yitzjak y que se transmitía por medio de las futuras generaciones a través de los primogénitos de Yisra?el. El hijo de mishpat bajor recibía el liderazgo familiar, una doble porción, un estado preferencial, la santidad, la autoridad, el honor, la reputación y la preeminencia. Nuestro Salvador, el Mesías Yeshúa fue el Cordero sin pecado en este mundo y, además, el primero en resucitar de los muertos. Por lo tanto, recibió el doble honor y la doble porción de la herencia del Eterno. ¡Fue el primero y el único hombre que vivió una vida exenta de pecado en este mundo y el primero en resucitar de manera física y permanente de entre los muertos para el olam haba o el mundo venidero! ¡De ese modo, hereda tanto esta era como la próxima (He.1:2) y se convierte en la personificación del heredero primogénito definitivo de Yisra?el, venciendo a ambos mundos!.


De estos episodios y del caso de Yitzjak y Yaacov que estamos estudiando, aprendemos que el Eterno, conforme a su propósito, se reserva el derecho de revelar y ocultar a sus profetas; y en muchas ocasiones no tenemos ni la más mínima vislumbre para discernir los motivos por los cuales el Eterno actúa de esa manera. Y esto es precisamente lo que significa: ?La ruaj sopla como el viento, y oyes su sonido, pero no sabes ni de dónde viene ni a dónde va? (Jn 3:8). De allí inferimos que el Eterno, en su santa y justa voluntad, deja que los eventos se desarrollen de manera natural, y en otras ocasiones interviene cambiando el curso de los acontecimientos, para Su gloria y para beneficio nuestro. ¡Todo viene del cielo y todo es para bien!

¿Qué podemos aprender de acá? Lo primero, es que debemos realizar una lectura más atenta a la Torá pues todo el mundo, o casi medio mundo, da por sentado que Yitzjak, Yaacov y Esav conocían la revelación dada a Rivká, y si eso lo mal entienden así, entonces no podrán responder las preguntas que más arriba formulamos acerca de la actitud y acciones de Yitzjak con relación a sus hijos.


Lo segundo, en cuanto a estas acciones del Eterno de revelar información a Rivká y ocultarle información a Yitzjak, nos parece incomprensibles y una tanto incómodas, pero ante estas incertidumbres de no poder dar respuesta a todo, lo único que podemos decir, ?33¡Oh profundidad de las riquezas, de la sabiduría y del conocimiento de Di_s! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!34Pues ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?35¿O quién le dio a Él primero, para que le sea recompensado?36Porque de Él, por Él y en Él, son todas las cosas. ¡A Él sea la gloria por siempre! Amén?. (Romanos 11:33-36).

Estas son las dos caras de la moneda de la cual deben estar conscientes todos los estudiosos de Torá. Por una parte, descubrir el sentido de las palabras y episodios enigmáticos de las Escrituras, penetrar hasta donde se pueda en sus enigmas, como lo dice el Talmud, ?debemos ser capaces de comprender la Escritura?. Y siempre hay que tener presente las acciones providenciales del Eterno, no sólo en incontables episodios de la vida de muchos personajes bíblicos, sino también en nuestra propia vida; donde los primeros se constituyen en un modelo y guía para comprender lo que acontece en nuestra vida. Y, así confiar en el Creador, que del mismo modo que dirigió a aquellos hombres también nos tomará en cuenta para conducir nuestra experiencia de fe a mayores alturas de elevación personal.


Por otra parte, llegará un momento en que tendremos que rendirnos ante el carácter divino e infinito de la Torá: ¡No podemos entenderlo todo!; pues la Ruaj puede soplar hacia direcciones desconocidas y difíciles de escrutar por nuestras mentes, y en este caso debemos con humildad decir: ?Así lo ha querido el Creador? y, por otra parte, esperar a que venga el Mesías, y cuando ?Él aparezca nos revelará todas las cosas? (Jn 3:25); lo que esperamos sea pronto y en nuestros días, ¡Amén!


Parashá Tol?dot (Generaciones /Historias)

Bereshit/Génesis 25:19-28:9

Haftará: Malají/Malaquías 1:1-14; 2:1-7

Brit Mejudéshet: Ro.9:6-16; Israelitas Mesiánicos (He.11:20; He.12:14-17)