Las cercas rabínicas
Un episodio de la célebre película del cine israelita llamada Ushpizim, Los Visitantes, ambientada en tiempos de la fiesta de Sukkot. Allí vemos la noble acción de un judío llamado Ben Baruj, quien en su intento de ayudar a su amigo Moshé Balanga, quien no tenía una Suká, le consiguió una de un vecino. Sin embargo, había tomado una Suká, que vió sin uso, sin el debido permiso del dueño.
Cuando el dueño de la Suká descubre que su Suká la tenía Moshé Balanga se enojó mucho; luego, Ben Baruj, al ver el lío que se había formado fue a pedir disculpas al dueño por haber tomado la Suká de manera indebida; pues literalmente era un robo, y hacía la Suká, halájicamente inválida. Entonces, el judío dueño de la Suká le dice enojado: ?Ben Baruj, nosotros los judíos tenemos reglas?.
Ciertamente, el mundo judío de los que observan Torá, es un mundo lleno de reglas, aparte de aquellas mitzvot inferidas de la Torá. Una clase de esas reglas u ordenanzas rabínicas se llaman ?cercas?. Pero, ¿qué es una cerca?, o mejor dicho: ¿qué es una ?cerca rabínica??
Para empezar, la idea de una cerca es muy fácil de entender; puesto que conocemos por experiencia, que una cerca es una especie de muro o barrera de protección; ya sea para que no se salgan los animales domesticados como ovejas o vacas, por ejemplo, y a ese tipo de cerca se les dice corral. También se construyen para que no penetren animales depredadores como lobos o serpientes a los corrales, o a las casas. Las cercas son muros en las carreteras para que las personas no se precipiten al mar o a un precipicio. Muchas de esas cercas contienen señales o avisos advirtiendo del peligro. Y también se construyen cercas o altas murallas para proteger las propiedades de ladrones y/o de las inclemencias del clima, etc.
En otro sentido, las cercas no son muros literales; sino más bien metáforas que aluden al tema de la protección. Las cercas son también reglas o normativas que la sociedad las instituye por medio de ordenanzas civiles, para la protección de la vida humana. Por ejemplo, un homicida es puesto en la cárcel, no sólo a efecto de pagar una condena, sino para evitar que continúen lastimando a gente inocente.
Como se ve, las cercas tienen una función importante, son construidas para la protección de la vida y de las propiedades, y ellas, aportan, además, a la sociedad humana un sentido de seguridad, no tanto cuando las cercas son fuertes sino también cuando son respetadas. Toda cerca impone un límite, una frontera dentro de la cual se busca la protección de todo aquello que nos interesa. La resistencia a aceptar límites razonables y benefactores por parte de algunas personas, en nombre de su libertad personal, es una amenaza al orden de una familia o de una sociedad.
A otro nivel, cuando instruimos a nuestros niños a no hablar con extraños, ni tomar caramelos y dinero de ellos, estamos adoptando una medida de protección para la salud física y mental de nuestros hijos pequeños. Es decir, estamos construyendo una cerca en torno a la palabra de autoridad que ya tenemos como padres, a fin de que ellos puedan tener más luces acerca de los peligros de la vida. Los buenos consejos son también ?cercas?, de hecho, nos evitaría, entre otras cosas, tener pérdidas financieras o derrotas morales, incluso, no podrían permitir vivir más si les prestamos atención; por eso se dice: ?el que no oye consejo no llega a viejo?.
Por supuesto, las cercas son un indicativo de la buena voluntad e interés que uno o la sociedad tiene, según sea el caso, para cuidar la naturaleza y sus criaturas, los seres queridos, las personas y propiedades en general.
A la luz de lo anterior, podemos entender lo que es una ?cerca rabínica?, o tal vez, podríamos ya vislumbrar la función de las ?cercas rabínicas? y cómo estas son instituidas. La tradición judía lo explica de la siguiente manera. En la Mishná, en el tratado Pirket Abbot o Ética de los Padres 1:1 dice: ?hagan una cerca en torno a la Torá?. En principio, esta enseñanza parece que está un poco distante de lo que se ha dicho en los párrafos previos; pues uno esperaría que dijera algo así: ?hagan una cerca en torno a las personas y propiedades?.
No es así. El dicho rabínico es el principio fundamental para la preservación de la vida y las propiedades, y su contenido es, precisamente las instrucciones o normas para la preservación de la vida y las propiedades. El principio: ?hagan una cerca en torno a la Torá?, es inferido de Lv 18:30: ?Cuidarán/guardarán mis mandamientos para no transgredir las leyes de las abominaciones??. Note que el verbo hebreo ?shamar?, significa ?guardar?, ?cuidar? o ?proteger?; y debe distinguirse de ?asah?, el cual significa ?observar? o ?cumplir?. Por tanto, la Torá ordena la mitzvá general de cuidar todo precepto negativo como los positivos; por lo que es importante preguntar: ¿cómo guardar los preceptos de la Torá? La respuesta es: haciendo cercas, y así se interpreta Lv 18:30 de acuerdo al Talmud Bavlí Yevamot 21a.
La pregunta es entonces: ?¿cómo se construye una cerca a la Torá? Primero y principal, es importante entender que, ¡la Torá misma es una cerca! ¿Cómo así? Pues sus instrucciones o mitzvot, e incluso sus historias, siguiendo el principio dado por Pablo en 1 Co 10:1-12, donde amonesta en contra de la idolatría, al que concluye en el verso 12 diciendo ?Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga? es decir son una cerca contra los peligros del mundo, el demonio y la carne. La Torá es una cerca diseñada para proteger al pueblo judío de los pueblos del mundo, de su idolatría y de los vicios que le acompañan. Esto quedó ilustrado en la parábola de viña revelada al profeta Isaías; en donde Israel es la viña del Eterno, y Torá, es la cerca o vallado protector de Israel (Is 5:1-7. Ver también Ez 15:1-8). De igual manera, Pablo enseñó que la Torá era el cerco protector del pueblo judío, que lo guardaba para que el Mesías pudiese revelarse en medio de aquellos que iba a redimir (Gál 3:19-26).
Segundo, teniendo entendido que la Torá contiene un conjunto de 613 mitzvot, que son palabras del Eterno para nuestro beneficio, es el deber del judío y los creyentes de Yeshúa de construir cercas en tornos a esas palabras, para que sean guardadas con mayor eficacia. Por ejemplo, ¿cómo guardamos el shabbat? Por la palabra y con la práctica. Por la palabra, enseñando a nuestros hijos que el Eterno hizo al mundo en seis días y al séptimo día descansó, haciendo los preparativos necesarios para que todo esté listo para recibir al shabbat. Y por la práctica y ejemplo, dejando a un lado toda actividad secular y centrar nuestros esfuerzos en la adoración, estudio y descanso en ese día sagrado; y por medio de este último esfuerzo observamos el shabbat y nos constituimos en ejemplo para que los hijos hagan los que nosotros hacemos. De esas dos maneras, construimos una cerca en torno al shabbat y así, por la palabra y el testimonio de los padres se protege la mitzvá del shabbat, para que sea guardado de generación en generación.
Otro ejemplo. La Torá tiene el precepto de la prohibición de la idolatría; cómo construir cercas en torno a esta Palabra del Eterno. Hay dos maneras, uno, es advirtiendo de los peligros que envuelven la idolatría, como los diversos órdenes de desviación moral, como lo advierte Lv 18:1-25. Y la otra es la amenaza de ser expulsados de la tierra prometida si caen en ese tipo de conducta (Lv 18:26-30). Pablo dio su propia cerca contra la idolatría: ?no unáis en yugo desigual con los infieles? (2 Co 6:14-18). Y este consejo o cerca no sólo está restringida al plano de las alianzas matrimoniales, sino también al plano de las alianzas comerciales. El punto es que, ?la parte infiel?, la persona no comprometida con la Torá, tiene el potencial de arrastrar al judío y al creyente en Yeshúa fuera del Camino y llevarlo a la idolatría.
El Mesías añadió una cerca muy poderosa para evitar caer en el pecado de la fornicación o de adulterio: ?ni siquiera imagine tener sexo con una persona del sexo opuesto? (Mt 5:27,28). Sus siguientes palabras parecen llegar al fanatismo religioso: arrancarse un ojo o una mano como una medida extrema para evitar el pecado (Mt 5:29,30). Por supuesto, esto es un clásico ejemplo de hipérbole rabínica, que nos exhorta a renunciar a todo que aquello que pueda ser una vía que conduzca al pecado. Por eso tenemos una sabia interpretación rabínica del ministerio de enseñanza que tenían Abraham y su esposa Sara y, que al mismo tiempo es una cerca, una distancia social ética: ?Abraham enseñaba a los hombres y Sara enseñaba a las mujeres?. Y créanme, nos arriesgamos mucho a meternos en problemas sino respetamos está cerca. No puedo ponerlo más claro.
Como testimonio de hacer cercas el Rab. Pitter cuenta una experiencia personal que tuvo en casa de sus amigos en Benei Brak, Israel; para que vean cómo funciona en la práctica la ética judía de las cercas rabínicas. Había ocasiones, cuando él se quedaba solo en el apartamento con la esposa de su amigo, pues él salía diariamente a su trabajo, sus hijos varones iban a la Yeshivá y sus hijas a la escuela de las jóvenes. Su amigo le instruyó de la siguiente manera: ?debido a que te vas a quedar solo con mi esposa, te pido por favor, que te quedes estudiando en la sala y dejes abierta la puerta de la sala?.
Él no le dijo que era una ?cerca?, y él la entendió como una regla ortodoxa en ese momento. En cierta ocasión, cumpliendo la mitzvá de su gran amigo, noto que se acerca a la puerta un judío y mirando hacia adentro, toca la puerta y entra, y luego le saluda (pues es otra regla de los ortodoxos: cuando la puerta de una casa judía ortodoxa está abierta, el judío tiene derecho a entrar luego de tocar la puerta). El judío ortodoxo que entró era un vecino del piso de arriba, y le contó que había escuchado que él era profesor universitario y entonces le dijo que él fue profesor en una universidad en Estados Unidos, etc. Tuvieron una charla amena, se despidió y él siguió estudiando Torá y observando su primera cerca judío ortodoxa.
Por tanto, ?hacer una cerca en torno a la Torá?, es diseñar un nuevo conjunto de instrucciones, mitzvot rabínicas, para proteger mitzvot de la Torá. En ningún caso debe entenderse las ordenanzas rabínicas como si le estuviesen añadiendo algo humano a las palabras divinas o que son regulaciones rabínicas que hacen más difícil la observancia misma de la Torá. No es así.
Las cercas rabínicas tienen la buena intención, en su mejor expresión, de preservar la Torá y la vida, y constituyen la médula de la ética judía. Se tiene constancia que los rabinos, en algún momento, exageraron en su celo haciendo cercas muy estrictas, y constancia de ello lo tenemos en algunas críticas que el Mesías les hizo a los fariseos de su tiempo; que estaban ?colando mosquito y tragando camellos? (Mt 23).
Hay dos razones básicas que fundamentan las cercas rabínicas. La primera, debido a la fragilidad humana la sabiduría judía ha creado e implementados ?cercas en torno a la Torá?, como lo muestran los ejemplos previos, y como lo presenta también un episodio de la parashá Vayjí de esta semana. La segunda, y como lo muestra el relato de la experiencia contada, las cercas están diseñadas además para proteger la integridad moral de la persona, para que no dé lugar a sospechas o a ciertas clases de comentarios que pudieran dañar la reputación.
En resumen, y en el contexto de la mitzvá de hacer cercas dada en Lv 18:30, se puede añadir que: ?Esas cercas incluyen decretos rabínicos generales designados para evitar que una persona transgreda una ley de la Torá y algunas medidas protectoras específicas que cada individuo debe implementar para sí mismo, para protegerse en áreas de vulnerabilidad personal. La Torá, no simplemente nos pide que no llevemos vidas depravadas, sino que también nos advierte que, si no implementamos medidas de seguridad para prevenir esa depravación, nos hundiremos hasta el nivel más bajo de los egipcios y cananeos?
(Cercas de santidad: http://www.aishlatino.com/tp/i/pr/149486515.html).
La cerca de Yosef
La parashá de esta semana nos enseña que gracias a la piedad y sabiduría de Yosef, sus hermanos y sus respectivas familias disfrutaron de la prosperidad y comodidad de ser parientes del Virrey de Egipto. Sin embargo, Yosef captó con prontitud el peligro que esta bendición entrañaba; pues toda prosperidad es una prueba como lo es también la pobreza. Lo que relata la Torá al respecto revela que la sabiduría de Yosef iba más allá de la administración de la economía egipcia y de otros asuntos de gobierno.
¿Qué hizo Yosef?, él construyó una cerca en torno a la Torá Oral, es decir, en torno al Pacto de Abraham, a fin de evitar sus hermanos fueran deslumbrados y seducidos por la posición de riqueza y poder que ahora disfrutaban y que también fueran contaminados con el espíritu idolátrico de los egipcios.
¿Qué clase de cerca protectora construyó Yosef?
La Torá nos dice que Yosef les planteó a sus hermanos un acuerdo, que cuando el faraón les preguntase por el tipo de oficio que realizaban ellos les dijeran que eran pastores de ovejas, con el objeto de hacerlos residenciarse en la tierra de Goshen; y así confinarlos a vivir distantes de la idolatría egipcia; y puedan llevar a cabo el destino que les ha sido diseñado como pueblo del Eterno. En apariencia las dos razones que da Yosef son: los egipcios desprecian esa tierra, así como también a los pastores de ovejas (Gn 46:31-33). Y cuando se entrevistaron con el faraón los hermanos le solicitaron residenciarse en Goshén y el faraón se los concedió de buena gana (Gn 47:1-6).
Pero hay dos datos interesantes que completan este panorama, el faraón le sugirió a Yosef que si entre sus hermanos había hombres capaces que los nombrara jefes de su ganado (Gn 47:6). Pero Yosef ignoró la sugerencia del faraón e instaló a todos sus hermanos en Goshen según el previo acuerdo que había hecho con ellos (Gn 47:12). El Rav Raphael Pelcovitz comenta acerca de este plan de Yosef de mantener aislados en la tierra de Goshen a sus hermanos y sus respectivas familias: Yosef pensaba que el faraón creía que sus hermanos eran tan talentosos como él y tal vez les quisiera usarlos en su servicio. Pero Yosef estaba preocupado, ya que él había retenido su fe en medio de la prosperidad y de la idolatría y vicios de las ciudades de Egipto, pero no estaba seguro que sus hermanos y descendientes tuvieran su misma fortaleza de carácter (Rav R. Pelcovitz, traducción al Comentario de Sforno a la Torá. Mesorah Publications, 2004, pp. 250,251).
Esta era la razón de la cerca que construyó Yosef para su familia y los sucesos posteriores mostraron que Yosef tenía razón.
Al comienzo de la parashat siguiente, revela que después de la muerte de aquella generación, los hebreos prosperaron, pero un grupo importante de ellos abandonaron la tierra de Goshen y también la fe y se comprometieron con la idolatría y sus vicios; y el resultado de eso fue la división del pueblo de Israel, pues los fieles que había no pudieron evitar la ruina y finalmente la esclavitud en la que cayeron. Esa generación se auto-estafó y les robó a sus hijos la bendición de la prosperidad y la libertad que habían disfrutado sus padres.
Pero hay dos datos interesantes que completan este panorama, el faraón le sugirió a Yosef que si entre sus hermanos había hombres capaces que los nombrara jefes de su ganado (Gn 47:6). Pero Yosef ignoró la sugerencia del faraón e instaló a todos sus hermanos en Goshen según el previo acuerdo que había hecho con ellos (Gn 47:12). El Rav Raphael Pelcovitz comenta acerca de este plan de Yosef de mantener aislados en la tierra de Goshen a sus hermanos y sus respectivas familias:
Yosef pensaba que el faraón creía que sus hermanos eran tan talentosos como él y tal vez les quisiera usarlos en su servicio. Pero Yosef estaba preocupado, ya que él había retenido su fe en medio de la prosperidad y de la idolatría y vicios de las ciudades de Egipto, pero no estaba seguro que sus hermanos y descendientes tuvieran su misma fortaleza de carácter (Rav R. Pelcovitz, traducción al Comentario de Sforno a la Torá. Mesorah Publications, 2004, pp. 250,251).
Esta era la razón de la cerca que construyó Yosef para su familia y los sucesos posteriores mostraron que Yosef tenía razón.
Al comienzo de la parashat siguiente, revela que después de la muerte de aquella generación, los hebreos prosperaron, pero un grupo importante de ellos abandonaron la tierra de Goshen y también la fe y se comprometieron con la idolatría y sus vicios; y el resultado de eso fue la división del pueblo de Israel, pues los fieles que había no pudieron evitar la ruina y finalmente la esclavitud en la que cayeron. Esa generación se auto-estafó y les robó a sus hijos la bendición de la prosperidad y la libertad que habían disfrutado sus padres.
Lic. José Sammy
Bet Tefilá
Casa de Oración
Comunidad Mesiánica