builderall

Porciones de la Torá: parashat Tazría ? Metzorá son las porciones semanal de la Torá número 27 y 28 Torá: Vayikrá [Levítico] 12:1-13.59 / 14.1-15.33 Haftará:2 Reyes 4.42-5.19 / Mal, 3.4-24 Brit HaJadashá: Mateo 8.1-4, Lc. 2.22-33, Hebreos 8/ Mt. 16.13-28; 20.17-19 Tazría/ Metzorá Ella concibe/ el que tiene tsaráat Levítico 12:2: «Habla a los hijos de Israel, diciendo: cuando una mujer conciba y dé a luz a un varón [tazría], será impura siete días, como en el caso de la dolencia de su separación será impura». Levítico 14:2: «Esta será la ley del metzorá [leproso] en el día de su purificación: será traído al kohén».



PARASHÁ TAZRÍA (Lv 12:1-13:59)

LEPRA Y LASHÓN HARÁ


Valorando la tradición judía en su justa medida

Primera Parte

Compilado, adaptado y comentado por Roé Lic. José Sammy de los escritos rabínicos, brit Hadashá y Rab. Dr. W. Pitter

En la parashá Tazría se describen las características de un tipo de plaga llamada ?tzaráat?, cuyos criterios de identificación son dados en el capítulo 13 del libro de Levítico y sus respectivas leyes de purificación abarcan todo el capítulo 14 del mismo libro, pero que pertenecen a la parashá Metzorá. Ahora bien, al leer con detenimiento el capítulo 13 notamos que la Torá hace una clasificación en cuanto a lo que es afectado por tzaráat, en los versículos que van del 1 al 46, se aplica a las personas y su aparición puede ser varias zonas del cuerpo como la piel o el cabello, ya sean por erupciones naturales o por quemaduras; los versículos que van del 47 al 59, la afección de tzaráat se aplica a los tejidos de las vestimentas y los utensilios de piel. Notamos además que en la parashá Metzorá, los criterios de identificación de tzaráat y sus leyes de purificación se extiende también a las casas, eso lo encontramos en el cap. 14:33-57. Con esta clara clasificación de la Torá se nos enseña que la palabra hebrea tzaráat es un término general para designar afecciones en las personas ya sea en zonas cutáneas o vellosas, manchas en las vestiduras, en los utensilios de cuero o en las casas; y la palabra hebrea ?metzorá? es el término que se aplica a la persona o cosa afectado de tzaráat. Por último, en cuanto a las afecciones de tzaráat sobre personas, podemos también afirmar que tzaráat es un término genérico hebreo que incluye una variedad de enfermedades de la piel y en las zonas vellosas del cuerpo, especialmente en los cabellos de la cabeza. En el caso particular y específico, que la enfermedad en la piel sea lepra, podemos decir entonces que tzaráat se puede traducir como ?lepra? y ?metzorat? como leproso.

Una vez que tenemos claro esto, caemos en cuenta que muchas versiones bíblicas suelen traducir sin discriminación alguna el término hebreo tzaráat como lepra y metzorá como leproso, pero esto no es correcto. Ni siquiera, el episodio del libro de Números en donde se relata que Miriam quedó ?blanca como la nieve? sirve para probar que era lepra la enfermedad de la piel que había recibido como un juicio divino.

Y he aquí mi comentario sobre las afecciones de tzaráat sobre las personas, cuya segunda parte la daré en el comentario a la parashá Metzorá de la próxima semana. Hay una antigua tradición rabínica que le atribuye al lashón hará, o hablar mal de otra persona, por ejemplo, como la causa del juicio divino por lepra. Un ejemplo representativo de esta creencia lo encontramos en un comentario del Rabino Shraga Simmons que fue publicado en un excelente portal judío llamado Asih Latino, y de su comentario quiero resaltar una nota positiva y otra negativa, cito al Rabino Simmons:

?De todas las secciones de la Torá, una de las más difíciles de entender es la parashá de esta semana, que habla acerca de Tzarat, una enfermedad de la piel comúnmente mal traducida como "lepra". Esta es la nota positiva, que concuerda con lo que ya he mencionado previamente. Ahora preste atención a la siguiente afirmación del Rabino Simmons: ?En realidad, Tzarát es una manifestación física de una deficiencia espiritual. El Talmud (Arajin 16) dice que Tzarat se produce específicamente como una consecuencia de "Lashon Hará" ? el hablar negativamente sobre otra persona. Por ejemplo, vemos que cuando Miriam, la hermana de Moisés, habló Lashon Hará, contrajo Tzarat (Números, capítulo 12)?. Esta es la nota negativa del comentario del Rabino Simmons, la cual contiene dos errores graves de la tradición rabínica, que también son cometidos por Rabinos modernos.

En muchas ocasiones he enseñado y mostrado que la tradición judía contiene hermosas y extraordinarias enseñanzas o perlas de Torá, pero también he mostrado que no todo lo que brilla es oro, y algunas de las enseñanzas rabínicas no son correctas. Esto no puede ni debe causar un escándalo, pues quien haya leído el comentario de Najmánides a la Torá notará docenas de respetuosas correcciones que le hace a los comentarios de Rashí a la Torá, y hasta donde he leído en su obra, Najmánides tiene razón en todo cuando refuta a Rashí.

El Rabino Simmons, y todos los rabinos que siguen esta tradición, el primer error que cometen es afirmar que la afección de tzaráat es la evidencia que una persona ha sido castigada por Dios por haber hablado mal de su prójimo; y el segundo error, es que pretende legitimar esta creencia con el caso de Miriam. En primer lugar, el caso de Miriam, aunque en verdad hizo lashón hará contra Moshé, no puede ser invocado para legitimar todos los casos de afección tzaráat de las Escrituras.

De hecho, un estudio profundo del asunto en la propia literatura rabínica muestra que no hay una relación directa entre lashón hará y lepra. Por ejemplo, el Midrash Vayikrá Rabbá 17:3 presenta diez casos en donde la afección de tzaráat viene como señal de juicio divino por diferentes malas conductas de los judíos, entre ellas, la de lashón hará; las otras nueve transgresiones son: por idolatría, por falta de recato, por derramamiento de sangre, por profanación del nombre del Eterno, robar a la comunidad judía, por orgullo, etc. Y en cada caso cita el texto bíblico en donde muestra que efectivamente la afección de tzaráat fue una consecuencia directa de un juicio de parte del Eterno.

Esta cita del Midrash refuta la tradición talmúdica que enseña que la tzaráat es la manifestación física de la deficiencia espiritual del lashón hará de la persona; pues muestra, como ya mencioné, nueve casos en donde el juicio con tzaráat fue la manifestación física de otras deficiencias espirituales tales como idolatría, orgullo, etc. Pero en esta enseñanza del Midrash también hay un error importante., que es necesario poner al descubierto.

Se puede probar fácilmente durante toda la travesía del desierto los israelitas y parte importante de la gente de otros pueblos que también subieron de Egipto, hicieron toda clase de lashón hará contra Moshé y Aharón, y sobre ellos vinieron diversos tipos de plagas y reprensiones (en algunos casos fueron colgados o muertos por espada), pero en ningún caso afección de tzaráat, o por lepra.

Por ejemplo, Koré, Datam y Aviram conspiraron contra Moshé y Aharon, y los difamaron de la manera más grosera, y por si fuera poco, estos hombres estaban inflamados de orgullo aspirando a dignidades que no les correspondían, y no sufrieron de tzaráat, más bien fueron tragados por la tierra como una reprensión divina! Con esto vemos, que la única persona en toda la travesía del desierto en sufrir la afección de tzaráat por hacer lashón hará fue la profetisa Miriam. Por último, quisiera citar una advertencia sincera, pero errónea, que hace Rashí: ?Si quieres evitar la plaga de tzaráat no hagas lashón hará?. Yo diría, más bien, ?si quieres evitar un daño moral a otra persona y a ti mismo, no hagas lashón hará?.

En resumen, es completamente falsa la creencia rabínica que enseña que la tzaará sea la manifestación física del pecado de lashón hará, tan errónea como citar el caso de Miriam para justificar o respaldar esa tradición, que ya el propio Midrash refuta como he mostrado. Creo que ha sido un lamentable error de los rabinos atribuir la afección de tzaráat o incluso la lepra como una manifestación física de una deficiencia espiritual. La afección de tzaráat, sea cual sea su naturaleza, en las personas es provocada por razones físicas. Por supuesto, hay ejemplos de que esto ha ocurrido como el Miriam por asunto espirituales, pero no hay fundamento alguno para constituirla en una ley universal. Y esta es la conclusión: No hay una directa conexión entre el pecado de lashón hará y la afección de tzaráat, si esto fuera cierto, gran parte del pueblo judío fuera un leprocomio porque en muchas ocasiones los judíos, y en particular por el odio gratuito o sin razón, se han difamado entre ellos mismos. Lo que se puede extender a las sinagogas e iglesias modernas; puesto que siempre hay gente que siente el deseo y se ocupa de difamar a otros.

Esta creencia es una lamentable superstición rabínica, similar a aquella que se menciona en los evangelios en donde se afirma que la causa de las enfermedades físicas son el resultado de un juicio divino por los pecados de las personas mismas o los de sus padres; superstición que fue refutada por el Mesías. Citemos Juan 9:1,2: ?Al pasar Yeshua, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres para que haya nacido ciego? Respondió Yeshua: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él?. Esta respuesta deja muy claro que las enfermedades vienen por asuntos naturales, defectos congénitos, contagios, etc.; lo sobrenatural es que el Eterno pueda actuar y cambiar esa situación, como cuando dio por concluida la esterilidad de Sara, la lepra de Naamán el sirio, etc.

Nuestros grandes y piadosos rabinos de la antigüedad nos transmitieron un gran legado de sabiduría por medio de sus maravillosas enseñanzas en obras tales como el Talmud y los midrashim, las cuales son una guía y una herramienta sin igual para comprender la Torá; no obstante, como toda obra humana, tiene sus virtudes y sus defectos. Hoy día, gracias al Eterno, tenemos el privilegio de contar con una obra judía igualmente maravillosa, el llamado ?Nuevo Testamento?, más antiguo que el Talmud y los midrashim, y además contiene la revelación del Mesías; por medio del cual podemos valorar la tradición judía en su justa medida. Combinando con sabiduría y equilibrio estas tres grandes obras nos coloca en una posición privilegiada para comprender y enseñar al mundo entero el mensaje de la redención.

LA PERLA DE LA PARASHÁ METZORÁ (Lv 14:1-15:33)

LEPRA Y LASHÓN HARÁ

Valorando la tradición judía en su justa medida

Segunda Parte

Este comentario a la parashá Metzorá sigue el mismo enfoque del comentario previo a la parashá Tazría, en el sentido de plantear una crítica constructiva a la creencia rabínica que la lepra es la reprensión divina que se inflige a todo aquel que haga lashón hará contra su prójimo. Tal crítica tiene la intención de valorar la tradición judía en su justa medida; como otras veces he enseñado: ?no todo lo que brilla es oro?. Pues nuestros amados y admirados jajamim, tanto de los midrashim

antiguos como los geniales comentaristas medievales y modernos no son infalibles; por lo que no todo el tiempo extraen perlas para nosotros. Gracias a la revelación del Mesías y de sus discípulos, tenemos criterios adicionales y mejores para evaluar y apreciar la tradición judía en el nivel que le corresponde.

La parashá de esta semana contiene varios temas, los cuales pueden ser organizados en tres grupos o categorías bien diferenciadas: (1) el ritual y las ofrendas de purificación del leproso (metzorá) o cualquier afección cutánea severa (14:1-32), (2) las leyes sobre manchas en las casas y en los vestidos (14:33-57), y (3) las leyes relacionados con ciertos fluidos humanos y sus respectivas reglas de purificación (15:1-323).

El primer grupo, sobre el ritual y las ofrendas de purificación del leproso (metzorá) o cualquier afección cutánea severa (14:1-32), es la continuación natural del flujo narrativo que había comenzado previamente en el capítulo 13 del sefer Vayikrá. En otras palabras, la porción que va desde 13:1 a 14:32 deben ser estudiadas juntas. Y desde el punto de vista de la estructura del texto hebreo, estas secciones son claramente dos diburim, el primer dibbur 13:1-59 y el segundo dibbur 14:1-32.

Ahora bien, cuando el Midrash Tanjumá comenta la parashá de esta semana e interpreta que la lepra es la clase de reprensión que el Eterno inflige a los israelitas cuando hacen lashón hará, es decir, cuando difaman a su prójimo. Los jajamim intentan legitimar esta asociación citando algunos episodios de la Torá. Por ejemplo, cuando el Eterno le dice a Moshé le dice que metiese la mano en su seno y al sacarla tenía tzaráat en su mano (Ex 4:6-7), los jajamim infieren que Moshé tuvo tzaráat en su mano porque él había hablado lashón hará contra el pueblo de Israel diciendo que no le iban a creer (Ex 4:1). Esta es una inferencia rabínica que no podemos apoyar, pues se basa en un caso posterior como el de Miryam, el cual a su vez establecen erróneamente como regla universal. Y este es el segundo ejemplo que comento a continuación. Otro texto clásico citado es el de Miryam y Aharón cuando hablan mal contra Moshé acusándole de una falta sin tener más pruebas que las quejas de su esposa: "y he aquí que Miryam estaba metsoráat como la nieve" (Nm 12:10). Miriam fue disciplinada con esta plaga de parte del Eterno por haber hablado mal contra Moshé. Pero este caso no puede ser establecido como regla universal, pues Datán, Aviram, Coraj, y miles del pueblo de Israel profirieron lashsón hará contra Moshé y contra Aharón muchas veces y de muchas maneras, y no vino sobre ellos ningún tipo de plaga cutánea; de hecho, muchos de ellos sufrieron diversos tipos de reprensiones y hasta la muerte, pero nunca sufrieron de lepra por el lashón hará que hicieron contra Moshé.

En vista del listado anterior de gente que difamó a Moshé se infiere entonces la conclusión que el Eterno fue injusto con Miriam, pues ella al igual que otros hizo lashón hará contra Moshé, pero sólo ella fue humillada públicamente. Por último, la serpiente del jardín del Eden hizo lashón hará contra el Eterno, pero no recibió la severa reprensión de que se llenara todo su cuerpo de plaga, etc.

En la Tanak, tenemos también varios casos de lashón hará, del rey Saúl contra David, y también de Simei y de Absalón (hijo de David) contra David, pero en ningún caso vino sobre ellos una reprensión similar al de Miryam. Otra prueba indirecta la clase de reprensión que

sufrió un rey de Israel con tzaraá pero no fue precisamente por lashón hará (2 Crónicas 26:16-19). Por último, ¿acaso no hemos leído en el Nuevo Testamento que muchos fariseos y otros judíos hicieron lashón hará contra el Mesías y que sobre ninguno de ellos vino la reprensión de la lepra?

El Rav Shraga Simmons comenta, en la misma línea de razonamiento inspirada en Rashí, quien a su vez se inspira también en los midrashim.: ?La enfermedad de tzaraat afectó a la persona como consecuencia del lashón hará que dijo? (http://www.aishlatino.com/tp/s/la-personalidad-humana/El-lashon-hara-separa-la-persona-que-la-habla-de-quien-la-escucha.html). Luego, el Rav Simmons, citando a Rashí, explica por qué la Torá en el contexto de la parashá Metzorá, ordena que la expiación de debe hacerse con un pájaro, como puede leerse en Lv 14:1-9: ?Cuando la persona que sufría de tzaraat se purificaba, debía llevar un pájaro como sacrificio. Rashí explica por qué se usaba un pájaro como vehículo de expiación: Ya que las llagas de tzaraat fueron por lashón hará, y como lashón hará son balbuceos de palabras, debe presentar un pájaro cuyo trinar es como balbuceo de palabras.?

¡Esta analogía exegética es simplemente ridícula! Lamentablemente, mucha gente que, ya comenzado a leer la literatura rabínica, ya sea Rashí o los midrashim ha aceptado como verdad la asociación entre lepra y lashón hará sin hacer una reflexión crítica. Llamo la atención al hecho que la Torá oral tiene sus virtudes, pero como toda obra humana también tiene sus defectos, y debemos ser prudentes. Por ello, es inaceptable aceptar como un dogma incuestionable cualquier enseñanza rabínica, y ufanarse diciendo: ?nuestros sabios dicen?, porque a veces, nuestros sabios y admirados rabinos han errado en muchas ocasiones y de muchas maneras.

Con estos contras ejemplos, quiero dejar claro que es completamente falsa la enseñanza rabínica que pretende asociar, como regla universal, la lepra como una reprensión divina contra aquel que ha realizado lashón hará contra su prójimo. ¡Y gracias al Eterno que no sea así! Porque veríamos muchas iglesias y sinagogas llena de leprosos. En este caso que comento, no puedo ponerme del lado de la Torá oral. No todo lo que brilla es oro, en los midrashim hay enseñanzas e interpretaciones geniales e inspiradas por la Ruaj ha-Kodesh, pero en el caso que comentamos, se equivocaron. Esta aclaratoria no debe ser usada como luz verde para hacer lashón hará contra el prójimo, pues tenemos claras instrucciones en las Escrituras acerca que debemos usar un lenguaje prudente y compasivo cuando uno se refiera a su prójimo. Pues si uno hace lashón hará contra su prójimo tal vez no venga una plaga de lepra, puesto que el lashón hará, entre otras cosas tiene un efecto boomerang, que se puede revertir contra uno mismo una campaña de difamación y desprecio, crear enemistades innecesarias, una demanda judicial por difamación o una bofetada sorpresiva, como la que le dio el actor Will Smith al presentador de los premios Oscar de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de Estados Unidos.

Finalmente, en el contexto de lo que venimos hablando podemos sugerir un par de consejos. El primero, debemos tener cuidado al estudiar los midrashim y a Rashí, en este caso.

Por último este importante comentario, aprovechando que la parashá Metzorá contiene (Lv 15:19-24) el núcleo básico de las leyes de las relaciones íntimas de la pareja, hay un resumen

que se los paso a los interesados de aprender más, de lo que sería el sexo según la Torá y la tradición judía. Y además de ello, podemos reforzar el aprendizaje de un artículo científico que muestra que la Torá tiene razón cuando regula las relaciones de la pareja en función del ciclo menstrual de la mujer. En otras palabras, la Torá no sólo nos enseña cuáles son los días festivos que debemos observar sino también cuáles son los días más apropiados para que la pareja judía tenga relaciones íntimas. Espero que sea de bendición para vuestras vidas saber qué es lo que está prohibido y permitido cuando el esposo y la esposa está disfrutando del don de amarse en privado, y por último que pueda ser, no olviden nunca que todo está bajo supervisión divina. La Torá va desde la cama hasta la calle.

Así que la reflexión inicia con explorar como nos estamos relacionando con nuestra pareja, nuestro prójimo, y con nuestra comunidad inmediata, de allí depende nuestra mover con cada persona que nos relacionamos.


¡Bendiciones a todos!

¡Feliz Shabbat!

Roé Lic. José Sammy