
SHABAT SHEKALIM
Shabat de los shékeles
Shabat shekalim (shekalim es el plural de shékel, la moneda utilizada por los antiguos israelitas, así como la moneda de Israel en la actualidad). Este shabat es el primero de los cuatro shabat especiales antes de Pésaj.
En shabat shekalim también se lee Éxodo 30:11-16 a modo de preparación para Purim, en el que se pide a cada judío varón adulto que contribuya con la mitad de un siclo bíblico para el mantenimiento del Tabernáculo. Shabat shekalim siempre ocurre el shabat anterior al primer día del mes de adar del calendario hebreo, o el mismo día 1 de adar si cae en shabat. Ha comenzado el mes de adar, y el mandamiento de este mes es ?simjá? (gozo). Uno de los principales motivos de gran gozo en el mes de adar es la fiesta de Purim.
¡Jódesh tov!
Parashat Terumá es la porción semanal de la Torá número 19 del ciclo anual bíblico de lectura de la Torá.
Parashá Terumá (?ofrenda? para mi)
Las lecturas para este Shabat:
Torá: Shemot [Éxodo] 25:1-27:19 Haftará: 1 Reyes 5:16-6:13, 2 Reyes 12:1-17
Brit HaJadashá: hebreos 1, Mc. 12.35-44, Ap. 20.7-21.4 Éxodo 21:1:
«Y HaShem habló a Moisés, diciendo: Di a los hijos de Israel que recojan una ofrenda [terumá] para mí. De todo varón generoso de corazón recogeréis una ofrenda para mí». La parashat Terumá, contiene la revelación de la instrucción para tomar una ofrenda para el Eterno con el objeto de construir un Mikdash (un lugar santo) a fin de que el Eterno resida en medio del pueblo de Ysrael (25:1-8).
Esta ofrenda era voluntaria de ?todo hombre que disponga a su corazón? (25:2). Una de las primeras cosas que me sorprende de todas las instrucciones para construir el Mishkán es el asunto de la madera de acacia. Observe que en Shemot 26:15-29 se dan las instrucciones de hacer las paredes del Mishkán con tablas de madera de acacia de 10 codos de largo y codo y medio de ancho; y si un codo son 45 cm, entonces cada tabla tiene 4 metros y medio de largo, y 67.5 cm de ancho. Si estimamos que su espesor es de 3 cm para cada tabla, entonces cada tabla podría pesar como mínimo unos 100 kilogramos.
El asunto es que, si uno saca la cuenta, las paredes del Mishkán dan un total como de 60 tablones, lo que da un peso de 6.000 Kilogramos. Es decir, 6 toneladas de madera de acacia, sin contar la madera que se usó para construir el arca, el altar del incienso, el altar del holocausto, etc. La pregunta es, ¿de dónde sacaron los israelitas 6 toneladas de madera para construir el Mishkán? ¿Del desierto? Imposible. ¿Hubo un milagro? ¿Y por qué no? ¡Ya que como caía del cielo maná todos los días, no le sería difícil al Eterno dejar caer seis toneladas de tablas para el Mishkán!! Hubiera sido un espectáculo pavoroso el ruido de esas tablas al caer de los cielos; bueno, y contando que no se partieran ni rajaran para que el milagro fuese más completo. Pero no fue así. La Torá nos cuenta, más adelante, en la parashat Vayakhel, ¡que cuando Moshé convocó a la gente a hacer donativos para el Mishkán había un grupo de israelitas que tenían ya las tablas de madera de acacia! Pues así como habían muchos que tenían oro y piedras preciosas, y la traían a Moshé, también ?todo aquel que poseía madera de acacia para cualquier obra del servicio la traía? (35:24). ¿Pero de dónde sacó esta gente tanta madera y además, cómo se les ocurre tener guardada tanta madera? Y he aquí la primera perla.
El Midrash Shemot Rabbá 33:8, nos cuenta que antes de morir Yaacob convocó a sus hijos y les transmitió la revelación según la cual, cuando el Eterno los redimiera de Egipto les mandaría a construir un Santuario; y según el Midrash Tanjumá Terumá 9, los animó a sembrar con tiempos los árboles a fin de que cuando viniera el tiempo de la redención los árboles estuvieran crecidos y la madera lista para ser cortada. Muchos obedecieron y se prepararon, sembrando árboles de acacia y de cedro para el futuro Mishkán, y luego, durante el tiempo de las plagas cuando estuvieron libres de los trabajos forzados en Egipto, ¡cortaron árboles y prepararon las tablas y las montaron en carruajes para el viaje de salida! El Midrash Bereshit Rabbá 94:4 nos informa además que esos árboles fueron traídos por Yaacob cuando pasó por Bersheba antes de marchar a Egipto. (La pregunta de la semana: ¿Por qué el altar del holocausto tenía 4 cuernos? ¿Puede Ud. hacer un Midrash de los 4 cuernos de este altar y mostrar que se refieren al Mesías?). La Torá nos presenta una solicitud del Eterno: ?Harán para Mí un santuario y residiré entre ellos? (25:8). El Midrash Shemot Rabbá 34:1, intenta explicar el asombro que pudo haber sentido Moshé ante la insólita petición de Di_s: ?¡La gloria del Eterno llena los cielos, y sin embargo Él ahora ordena que le hagan un Santuario!?.
El Midrash continúa en su ficción literaria y construye un anacronismo a fin de ahondar en el tema: ?Es más, Moshé vio proféticamente que Salomón construiría el Templo, que sería mucho más grande que el Mishkán, y él, sin embargo, le diría al Eterno: ?¿En verdad Dios habitará en la tierra? He aquí los cielos de los cielos no te pueden contener, cuanto menos la casa que yo he edificado? (1 Reyes 8:27)?. Si Salomón dijo esto del Templo, que era mucho más grande que el Mishkán, ¿cuánto más se podría decir del Mishkán?? En el Midrash Bamidbar Rabbá 12:3, está un Midrash similar, pero con más detalles, y allí el Midrash pone en boca del Eterno una concepción rabínica extraordinaria de la gracia del Eterno al desear revelarse a los hombres y habitar en medio de ellos: ?HaKadosh Baruj Hu le dijo a Moshé: Yo no te he pedido un Santuario de acuerdo a Mi capacidad sino de acuerdo a la de ustedes. Porque si Yo lo deseara, todo el mundo no podría contener mi gloria, ni siquiera la de uno de mis asistentes (como el sol). Yo sólo te he pedido que me des un espacio de 20 codos al sur, 20 codos al norte y 8 codos al oeste (dimensiones del Mishkán)?.
En una nota de pie de página del Midrash Shemot Rabbá 34:1, los Rabinos editores de la Edición de Soncino Press (Tercera Edición, 1983, p. 426), comentan este Midrash: ?Lo que Dios quiere asegurarle a Moshé es que Él puede confinarse a Si mismo a habitar en ese estrecho espacio?. Esta idea es conocida entre los jajamim como ?el empequeñecimiento de la gloria del Eterno?, una prerrogativa de su deidad. A la verdad, el Midrash, antes de entrar a este tema del deseo del Eterno de habitar entre los hombres, cita una enseñanza del gran Rabbí Yehudá haNasí, el redactor de la Mishná: el Eterno nunca despliega todo Su poder hacia cualquiera de sus criaturas, Él la visita de acuerdo a sus respectivas fortalezas de recibir Su revelación; porque si Él hubiera venido con toda Su gloria cuando Él nos entregó la Torá nadie hubiera resistido. Por eso dice el Tehilim 29:4 La voz del Eterno es con poder, no dice con ?Su poder?, sino de acuerdo a la capacidad de cada uno (Midrash Shemot Rabbá 34:1). De allí podemos entender la revelación del Eterno al hacerse hombre como nosotros en Yeshua; la Shekiná o gloria del Eterno, se confinó a Si mismo en la estrecha y limitada naturaleza humana (Ef 2:5-8), se nos reveló en nuestra naturaleza, pues en esta capacidad limitada es la única que tenemos para comprenderlo y darle un lugar entre nosotros. Y así, se pudo contestar la pregunta que formulará el rey Salomón al inaugurar el Templo: ?¿En verdad Dios habitará en la tierra??. Sí, y no limitada al Lugar Santísimo para ser contemplada una vez al año por el cohen gadol, porque vino a morar con Su Pueblo y ?vimos Su gloria?lleno de gracia y de verdad? (Jn 1:14). LA TRES BENDICIONES OCULTAS Alegría, fidelidad, y la revelación del Mesías en el santuario Introducción En la parashá Terumá me enfocaré en dos porciones que están doblemente vinculadas. Ambas tienen en común que en ellas el Eterno le hace un par de peticiones a los Benei Israel, y lo otro, que ambas tienen una partícula hebrea que, cuando se refiere al Eterno contiene una importante información extra que a simple vista no se refleja en el texto hebreo de la Torá. Dos formas de traer alegría a la vida La primera porción está en Ex 25:1,2: ?1 Habló el Eterno a Moshé diciendo: 2 Habla a los hijos de Israel para que tomen para Mí ofrenda (terumá)?.
Cuya transliteración es: Daber el Benei Israel beiqjut-Lí terumá; en donde aparece la frase: beiqjut Lí (yl) terumá. Aquí la partícula Lí (yl) se traduce ?para Mí?, en referencia obvia al Eterno. Ahora bien, el Midrash Tanjumá Parashá Terumá 4, dice que cada vez que aparezca la palabra Lí (yl), teniendo como sujeto al Eterno contiene siempre una bendición.
El Midrash no da más detalles al respecto. El Rabbí Avrohom Davis, traductor de la edición hebreo-inglesa del Midrash Tanjumá, año 2004, en una nota al pie de la pág. 109 afirma lo siguiente: ?La palabra Lí (yl), denota algo escondido del ojo humano?Aunque la terumá es algo que es contado y conocido, sin embargo, la palabra Lí (yl) aparece en este texto conectado con la palabra terumá?. ¿Cuál es la bendición escondida en esa conexión que presenta el Midrash? Si los benei Israel disponen su voluntad para hacer las donaciones (terumot) les pide, entonces tendrán la bendición que el Eterno habitaría o residirían en medio de ellos, como más adelante lo dice: ?residiré en medio de ellos? (Ex 25:8). La alegría del pueblo al donar generosamente para la construcción del santuario en el desierto sería recompensada por el Eterno, concediéndoles el privilegio y honor 3 de habitar en medio de ellos. Note que la bendición de tener y disfrutar de la Presencia o gloria del Eterno, es posible gracias a la reciprocidad de acciones, como bien lo explica Pablo: ?Dios ama al dador alegre? (2 Co 9:7). Es como si el Eterno dijera: ?Si ellos me dan lo que Yo les pido, Yo les daré a ellos con Mi Presencia, de esa forma les mostraré mi amor por ellos?. Si se dan cuenta, lo que se dio Israel en donaciones para la construcción del santuario, es incomparablemente nada con la bendición de Su Presencia. Por eso dice el Mesías, y en especial cuando se dona para el Eterno en algún sentido, que ?es más bienaventurado dar que recibir? (Hch 20:35). Pero la alegría de donar al Eterno con alegría para la construcción del santuario en el desierto no era el único requisito que exigía Eterno para hacer reposar Su Presencia en medio de los benei Israel. Veamos esto. En Lv 26:3-17 fue reiterada la promesa divina de habitar entre los benei Israel, pero una lectura atenta de este texto muestra que la petición del Eterno acá estaba condicionada a la fidelidad a la Torá (Lv 26:3-10) a fin de que Su Presencia se hiciera realidad en medio de ellos. En otras palabras, el segundo requisito era muy simple, que ellos mismos se entregaran al servicio del Eterno, lo cual se revela en las acciones de guardar y cumplir las mitzvot de la Torá. Pero hay que agregar un detalle vital que da cierre a esta parte de la enseñanza, el Eterno pide además que la observancia de la Torá sea hecha con alegría (Sal 100:1,2), de otro modo recibirá la reprobación del Eterno, justo como lo enseña Dt 28:47.
La alegría del Eterno es la fortaleza de nuestra vida (Nh 8:10) y, podemos traer esa alegría si nos disponemos a hacer Su Voluntad. No hay otro camino, cualquier otra alegría es pasajera y, en ocasiones, es una alegría que viene de fuentes impuras. Resumiendo, el Eterno pedía dos cosas para habitar en medio de los israelitas, la alegría al entregar las donaciones materiales y la alegría de servir al Eterno de todo corazón. De hecho, estos dos requisitos permanecen hasta hoy día. Donar a la causa del Eterno con tristeza o por obligación, incluso con mezquindad, es tan reprochable como servir al Eterno y no sentir alegría en el estudio de la Torá y la práctica de sus mitzvot.
Si la alegría, y naturalmente la paz, su compañera de viaje, no está presente en su vida, prenda las alarmas. Puesto que, quien falle en uno de estos dos requisitos puede tener por seguro que no tiene emuná o, por lo menos está viviendo un mal momento. Y, además, puede verse representado en el hijo mayor de la parábola del hijo pródigo de Lucas 15. Por ello es importante hacer un auto examen de nuestra emuná como nos exhorta Pablo (2 Co 13:5), y entonces proceder a realizar el Tikkún correspondiente. La revelación del Mesías en el santuario del desierto En la parashá Terumá aparecen dos palabras hebreas que, por lo general traducen como ?tabernáculo? y ?santuario?. La primera palabra es Mikdash (vD'_q.mi), la cual significa ?lugar santo?, y aparece en Ex 25:8, que un poco más adelante citaré, pero aparece por primera vez en Ex 15:17 en el cántico del mar, el cual profetiza que Israel tendrá un santuario en uno de los montes de Canaán, que ahora sabemos se refería al monte de Tzión. También se encuentra en otras porciones bíblicas (Lv 16:33; 21:12, Nm 18:19, etc.). La tradición judía llama al Templo de Salomón el ?Bet ha-Mikdash?, ?la Casa del Lugar Santo?. La otra palabra hebrea que suele traducirse como ?tabernáculo? es ?Mishkán? (!K'êv .Mi), que significa ?lugar de residencia?. Se encuentra por primera vez y en muchos otros lugares en esta parashá (Ex 25:9; 26:1,6,7,9,12, etc.). Ambas palabras, Mishkán y Mikdash, se refieren a la doble dimensión del lugar en donde habría de habitar la Presencia del Eterno.
La primera de ellas, alude al hecho del interés del Eterno en permanecer para siempre en el lugar que se le había de construir de acuerdo con sus instrucciones; y la segunda, que ese lugar llegaría a ser sagrado o apartado para un uso santo debido a Su Presencia. No había una santidad intrínseca en el Mishkán y éste llegaría ser Mikdash en virtud de la Presencia del Eterno en él. Ahora bien, la Torá nos presenta la segunda petición del Eterno, que el destino de las contribuciones recaudadas se habría de construir el Mikdash para que el Eterno viviera entre ellos: ?Harán para Mí un santuario y residiré entre ellos? (Ex 25:8), Cuya transliteración es: veyasú Lí (yl) mikdash veshajanti betojan; como notarán, de nuevo vemos acá la palabra Lí (yl); y siguiendo lo que ya se aprendió del Midrash Tanjumá de esta palabra cuando aparece vinculada al Eterno, inferimos que acá que el Mikdash también esconde entonces una bendición. Pero ya se ha visto en Ex25:1 que el vínculo entre la palabra Lí (yl) y terumá, trae la bendición de la Presencia del Eterno como recompensa a las donaciones realizadas; entonces la pregunta es, ¿cuál es esa bendición que oculta ya que, el Mikdash mismo contiene la Presencia del Eterno? Bueno, la única respuesta es que la Presencia o gloria del Eterno, que ya en Sí misma es una bendición, también, a su vez, oculta una bendición, y esta segunda bendición es un misterio, de la cual habla Pablo en muchas ocasiones en sus epístolas. 5 vamos a descifrar este misterio con el auxilio de la tradición oral. El Midrash Shemot Rabbá 34:1, intenta explicar el asombro que pudo haber sentido Moshé ante la insólita petición de Di_s: ?!La gloria del Eterno llena los cielos, y sin embargo Él ahora ordena que le hagan un santuario!?.
El Midrash continúa en su ficción literaria a fin de penetrar en el significado detrás de esa insólita solicitud divina: Es más, Moshé vio proféticamente que Salomón construiría el Templo, que sería mucho más grande que el Mishkán, y él, sin embargo, le diría al Eterno: ¿En verdad Dios habitará en la tierra? He aquí los cielos de los cielos no te pueden contener, cuanto menos la casa que yo he edificado? (1 Reyes 8:27). Si el rey Salomón dijo esto del Templo, que era mucho más grande que el Mishkán, ¿cuánto más se podría decir del Mishkán? El Midrash contiene una discusión adicional que en breve invocaremos, pero antes, es pertinente citar otro Midrash que aporta datos muy interesantes. En el Midrash Bamidbar Rabbá 12:3, está un Midrash similar al anterior, pero con más detalles, y allí el Midrash pone en boca del Eterno una concepción rabínica extraordinaria de la gracia del Eterno al desear revelarse a los hombres y habitar en medio de ellos: HaKadosh Baruj Hu le dijo a Moshé: Yo no te he pedido un Santuario de acuerdo a Mi capacidad sino de acuerdo a la de ustedes. Porque si Yo lo deseara, todo el mundo no podría contener mi gloria, ni siquiera la de uno de mis asistentes (como el sol). Yo sólo te he pedido que me des un espacio de 20 codos al sur, 20 codos al norte y 8 codos al oeste (dimensiones del Mishkán). En una nota de pie de página del Midrash Shemot Rabbá 34:1, los Rabinos editores de la Edición del Midrash Rabbá de Soncino Press (Tercera Edición, 1983, p. 426), comentan este Midrash: ?Lo que Dios quiere asegurarle a Moshé es que Él puede confinarse a Sí mismo a habitar en ese estrecho espacio?, de las dimensiones que Él mismo ha especificado. Esta idea es conocida entre los jajamim como ?el empequeñecimiento de la gloria del Eterno?, una prerrogativa de su deidad. A la verdad, el Midrash, antes de entrar a este tema del deseo del Eterno de habitar entre los hombres, cita una enseñanza del gran Rabbí Yehudá haNasí, el redactor de la Mishná según la cual, el Eterno nunca despliega todo Su poder hacia cualquiera de sus criaturas, Él la visita de acuerdo a sus respectivas fortalezas de recibir Su revelación; porque si Él hubiera venido con toda Su gloria cuando Él nos entregó la Torá nadie hubiera resistido. Por eso dice el Tehilim 29:4: ?La voz del Eterno es con poder?, no dice con ?Su poder?, sino de acuerdo a la capacidad de cada uno (Midrash Shemot Rabbá 34:1). La cosecha que se puede extraer de las enseñanzas rabínicas es la siguiente: el Eterno tiene el poder y la manera de habitar entre Su pueblo, de un modo tal que se ajuste a la capacidad humana de recibirLo, y así hacer posible una comunicación más cercana entre el Eterno y los hombres. Este inimaginable e increíble acto de ?empequeñecimiento de la gloria del Eterno?, con el objeto de confinarse a Sí mismo de modo que pueda ser contenido en un santuario de hechura humana, no sólo es un acto brutal de poder divino, sino también una acción de la manifestación de Su Jesed, de Su intenso amor de habitar entre nosotros. Y ahora podemos descifrar el misterio de la segunda bendición escondida. De los planteamientos previos podemos entender y concluir que la revelación del Eterno al hacerse hombre como nosotros en Yeshua; la Shejiná o gloria del Eterno, se confinó a Sí mismo en la estrecha y limitada naturaleza humana; y, en ese sentido se humilló a Sí mismo, como lo enseña Pablo (Filp 2:5-8). El Mesías era nada más y nada menos que la Presencia del Eterno entre nosotros, el ?empequeñecimiento de la gloria del Eterno hecha carne?. Juan, en una alusión directa al Mikdash, lo que queda claro en el texto griego dice del Mesías, que la Biblia Textual traduce como: ?? se hizo carne, y tabernaculizó entre nosotros?? (Jn 1:14). Biblia Textual, la edición de 1999, comenta la palabra ?tabernaculizó? de este texto en la nota 74, que es muy extensa para citarla acá. Pero lo más importante es el reconocimiento de ?la necesidad de dotar a la lengua castellana con un vocablo capaz de traducir el verbo griego skenoó, cuyo significado? primario es vivir (o acampar) en una tienda? La palabra tabernáculo es designada por la Academia como traducción del sustantivo latino tabernaculum, y éste del griego skené, la Biblia Textual propone el fonetismo tabernaculizar, y así lo aplica como traducción de eskénosen para que el pasaje se lea: ?Y el Verbo se hizo carne y tabernaculizó entre nosotros?. En fin, el Eterno, por medio del Mesías, se nos reveló en nuestra naturaleza, pues en esta capacidad limitada de la divinidad era la única que teníamos la posibilidad para darle un lugar entre nosotros, comprenderlo y amarlo. Y así, se pudo contestar la pregunta que formulará el rey Salomón al inaugurar el Templo: ?¿En verdad Dios habitará en la tierra??.
Sí, y no limitada a la gloriosa presencia en el Lugar Santísimo para ser contemplada una vez al año por el cohen gadol, porque vino a morar con Su Pueblo y ?vimos Su gloria?lleno de gracia y de verdad (Jesed be-emet)? (Jn 1:14). Pero el velo Su carne (Hebreos 10:20), es decir, la humanidad de Yeshua ocultaba a su vez Su divinidad, como lo enseña Pablo, quien hablando del Mesías Yeshua dice: ?en él habitaba corporalmente toda la plenitud de la deidad? (Col 2:9). Esta es, por supuesto, la más brutal manifestación del poder divino y de su inconcebible e incomprendido Jesed; un amor que se vuelca hacia el hombre en una entrega total. La gloria del Segundo Templo Sin la Presencia del Eterno, no habría santidad en el lugar de Su habitación, por lo cual sería un cascarón vacío y, los rituales allí realizados no tendrían sentido ni valor salvífico alguno; por tanto, sería merecedor de su destrucción. Una prueba de ello, la tenemos en el libro del profeta Ezequiel, quien ve que el abandono de la gloria del Eterno del Primer Templo, por causa de la apostasía de los judíos (Ez 11), propicia Su destrucción (2 Cr 36:11-21). Luego de su regreso del cautiverio en Babilonia, los judíos emprendieron, con muchas dificultades, la reconstrucción del Templo de Salomón. Sin embargo, la nueva edificación distaba mucho en belleza del Primer Templo, por lo que aquellos que habían visto todo el esplendor de ese Templo, se echaron a llorar. Pero el profeta Hageo por inspiración divina les hace una promesa: que vendrá ?el deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa? la gloria postrera de esta casa será mayor que la primera?? (Hg 2:7.8). Aquí son muy claros dos asuntos; (1) el deseado de todas las gentes es una alusión al Mesías, (2) la yuxtaposición entre la venida del deseado de todas las naciones y la gloria del Templo enseña que el Mesías, es la gloria de este Templo, y (3) que la gloria del Segundo Templo será mayor que la del Primero debido a que en este Templo se hará presente y visible la gloria o Presencia del Eterno mismo en la persona del Mesías; profecía que se consumó hace casi dos mil años. Acerca de la Presencia del Mesías como la gloria del Segundo Templo, y la profecía de su destrucción, a causa de la grave falta de Su rechazo como el Rey Mesías, Yeshua se lamenta y pronuncia una sentencia cuando clama: Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados. Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste. He aquí vuestra casa es dejada desierta. Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor (Mt 23:37-39).
La tercera bendición oculta A pesar de la destrucción del Segundo y de la ausencia transitoria del Mesías, tenemos una extraordinaria oportunidad, una bendición que viene del cielo para todo aquel que prepare su vasija para recibirla. Pero hay otra bendición oculta, y un misterio al mismo tiempo, que es necesario también poner al descubierto, y a ello también hace alusión el texto que venimos comentando (Ex 25:8). Unas pocas palabras bastarán. Pablo enseña: ?¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruye el Templo de Dios, Dios le destruirá a él, porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es? ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del espíritu santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que nos sois vuestro? (1 Co 3:16,18; 6:19). El mensaje también acá es claro en un doble sentido. En primer lugar, que nuestro carácter y conducta deben estar construidos con los mejores materiales que nos sea posible proveerlos, justo como los del como los del Mishkán, para que el santuario humano tenga la dicha y el privilegio de recibir la Presencia del Eterno. Esto es posible gracias a la emuná, quien dispone la voluntad para hacer la Suya. En segundo lugar, quien actúe de esa manera será, no sólo tendrá el privilegio de llevar oculta en su corazón, la señal de la circuncisión o nuevo nacimiento (Rm 2:28,29); sino que además es el portador de la Presencia Divina entre los hombres, con lo cual, guardando las distancias, se imita al Mesías; nuestro ejemplo. Ahora, el Eterno no sólo ha habitado entre nosotros por medio del Mesías, sino que también habita en nosotros, por medio de la Ruaj haKodesh. En ese sentido, seremos la luz de las naciones, la luz del mundo, los embajadores del Eterno llevando paz, alegría y salvación por medio de la gloria del Eterno que habita en nosotros. Quiera el Eterno que sea así todos los días de nuestras vidas, hasta que el Eterno envíe al Mesías, lo que rogamos sea pronto y en nuestros y podamos decir amén.
¡Bendiciones!
Shabbat Shalom.
Roé Lic. José Sammy
Bet Tefilá
Casa de Oración
Comunidad Mesiánica