
Parashá Vayerá (El Apareció)
?En la Parashá de esta semana vemos a Abraham recibiendo en su casa a tres enigmáticos visitantes, tres malajim del Eterno. Esta visita tiene varios propósitos, entre ellos, revelarle a Abraham y a Sara que tendrían un hijo. El otro propósito de la visita a Abraham, se lo da a conocer el Eterno de la siguiente manera: ?¿Acaso ocultaré Yo de Abraham lo que hago? Si Abraham, será una nación grande y poderosa, y se bendecirán por él todas las familias de la tierra. Porque lo conozco, que él ordenará a sus hijos, y a su casa después de él, para que cuiden el camino del Eterno, para hacer justicia y juicio; a fin de que traiga el Eterno sobre Abraham, lo que ha hablado sobre él? (Gn 18:17- 19).
Y a continuación le revela a Abraham un secreto, el decreto de hacer juicio sobre Sedom y Amorá, que para aquella época todos sabían de sus vicios y obras de iniquidad. El Midrash Tanjumá nos hace caer en cuenta que, la Torá nos habla de la primera revelación de Abraham y de su llamado a salir de su tierra y dejar a su familia y amigos, para dirigirse a la tierra prometida; pero no dice nada de las virtudes de Abraham antes de su llamamiento, esto es una ausencia notable si consideramos la vida virtuosa de Abraham que a partir de su llamamiento nos narra la Torá.
Notemos entonces que, en la parashá Lej Lejá nada se dice de las virtudes de Abraham y de lo que había hecho antes del llamamiento. Pero en esta ocasión la Torá nos revela quien será y lo hará Abraham después de su llamamiento, que su influencia sería tal que aun después de su muerte sus hijos seguirán fiel a sus preceptos y su mensaje del Dios único y verdadero llegaría a todas las familias de la tierra. Este proceder del Eterno contrasta con muchos otros llamamientos que les hace a otros personajes bíblicos. Por ejemplo, podemos leer en la Torá que, antes que se narre el llamado a Noaj, la Torá nos refiere las virtudes de Noaj: ?Pero Noaj encontró gracia a los ojos del Eterno? (Gn 6:8); ?Noaj era un hombre justo, íntegro en todas sus generaciones. Con Di_s se condujo Noaj? (6:9). Nada de eso se dice de Abraham, la Torá no le tira ni una sola flor a Abraham previo a su llamamiento. ¿Por qué? El Midrash Tanjumá nos enseña que, al momento de recibir esta revelación, había crecido mucho en su fe, pues era un hombre temeroso del Eterno. ¿Cómo lo sabemos? La Escritura dice que ?el secreto del Eterno es para aquellos que le temen? (Tehilim 25:14). No obstante, el hecho de que el Midrash haya inferido que Abraham era un hombre temeroso del Eterno a partir de este Salmo, o que ya era considerado un profeta por el Eterno (Gn 20:7), el motivo principal de la revelación que el Eterno le va a dar a Abraham es explicado por el Eterno mismo: ?...Si Abraham, será una nación grande y poderosa, y se bendecirán por él todas las familias de la tierra. Porque lo conozco, que él ordenará a sus hijos, y a su casa después de él, para que cuiden el camino del Eterno, para hacer justicia y juicio; a fin de que traiga el Eterno sobre Abraham, lo que ha hablado sobre él?.
¿Qué nos quiere decir el Eterno? Que Abraham le será revelado el futuro de las ciudades impías, NO EN VIRTUD DE LO QUE ÉL ERA, SINO EN VIRTUD DE LO QUE ÉL HARÍA CON LA PROMESA QUE EL ETERNO LE HABÍA DADO recientemente. Es importante ser un tzaddik como Noaj, pero el Eterno, requiere de nosotros algo más. En otras palabras, Abraham sería capaz de trasmitir al hijo prometido y a toda su casa, la fe y las mitzvot del Eterno, y trabajar incansablemente por otros para darles a conocer el mensaje de la salvación, su influencia sería tan grande que aún ?después de él?, su familia seguiría su fe y sus principios, y más allá de la su propia familia, todas las familias de la tierra serían benditas por causa de la fidelidad de Abraham.
Si comparan, nada de esto se dice de Noaj, su influencia como tzaddik fue muy limitada después de salir del arca y después del pacto del arco iris, de hecho, desaparece del escenario bíblico. Note, por ejemplo, que cuando Noaj ya estaba dentro del arca al comenzar el diluvio tenía 600 años (Gn 7:11), y después vivió 350 años más (Gn 9:29), lo que significa que estuvo vivo durante el tiempo de la torre de Babel. Noaj vivió casi medio milenio después del diluvio y nada se dice ni de su obra e influencia sobre aquellas generaciones.
En cambio, de Abraham nada se dice de él, ni porque fue llamado, pero luego de ese llamamiento, su vida y las obras que iba a hacer son resaltadas en gran manera por la Torá. Abraham era un hombre ordinario, como cualquiera de nosotros, no era un tzaddik al momento de ser llamado, simplemente era un hombre sincero que había puesto su fe en el único Di_s verdadero y despreció la idolatría de su tiempo y de su familia. Luego, al recibir el llamamiento, su vida experimentó un cambio radical, se dedicó con mucho esfuerzo a invitar a otros a dejar la idolatría y a marchar hacia la tierra prometida, en donde podrían adorar al Eterno y seguir sus caminos sin la perturbación de las culturas paganas. Este cambio radical en la vida de Abraham se operó a partir del hecho de haber considerado que había sido privilegiado con la enorme responsabilidad de alcanzar a todas las familias de la tierra, las cuales eran idólatras y se habían alejado mucho más del Dios verdadero desde los tiempos de la dispersión por la confusión de las lenguas en Babel. Y esto se constata por su esfuerzo de convertir a otros a la fe hebrea revelada a Abraham, como se nota en el pasuk de Gn 12:5, ?las personas que había hecho?, que ya hemos comentado.
Abraham, el hebreo, un hombre ordinario, pero en virtud del cambio que el Eterno operó en su vida, a partir del simple hecho de ser un hombre temeroso del Eterno, pudo llegar a ser de gran influencia para su familia, para los paganos de su tiempo al punto de ser reconocido
?Príncipe de Di_s? (Gn 23:6); y más aún, de allí en adelante su influencia alcanzaría en un futuro a todas las familias de la tierra. Esto lo resalta la Torá en esta Parashá cuando señala que aun después de su fallecimiento su influencia se haría sentir a través del tiempo: ?Porque lo conozco, que él ordenará a sus hijos y a su casa después de él? (Gn 18:19). Con respecto a los justos, después de muertos también se dice: ?sus obras con ellos siguen? (Ap 14:13).
Por si fuera poco, debido a que resistió sin quejarse todas las pruebas del Eterno, a él se le llama ?el padre de la emuná?, como lo reconoce Pablo en su interpretación de la enorme emuná de Abraham, cuando creyó al Eterno que tendría un hijo, sin considerar que ya estaba muy viejo ni la esterilidad de la matriz de Sara, dando gloria al Eterno que sería capaz de hacer lo que había prometido (Rm 4:16-21). Y de esa manera se constituyó en el modelo de como el hombre por medio de su emuná se le puede reconocer como justicia (Rm 4:22).
Aún más, gracias a la obra del Mesías, la bendición dada Abraham para los gentiles pudo hacerse efectiva (Gál 3:6-18). No sólo es el ejemplo por excelencia de la emuná sino también de las buenas obras; pues la tradición judía afirma que somos hijos de Abraham si hacemos las obras de Abraham, así lo afirmó Yeshua (Jn 8:39), y un siglo más tarde la Mishná en el tratado Ética de los Padres 5:19.
Además de eso, el hogar y las experiencias de Abraham y su esposa servirían como modelo para toda la humanidad. Y para rematar, el mismísimo Creador le llama ?mi amigo? (Is 41:8). Más allá de todas las virtudes y acciones que las Escrituras le atribuyen a Abraham, él es reconocido como el padre de tres grandes religiones: Judaísmo, Cristianismo e Islamismo. Los investigadores de la historia de lo sagrado han afirmado que con Abraham ocurrió un cambio de paradigma, pues con él comenzó las teofanías o revelación del Creador, dejando atrás las experiencias religiosas del paganismo.
Esto nos muestra el poder del Eterno para cambiar vidas. De ser hombres ordinarios a hombres extraordinarios, fue la emuná de Abraham, el principio y la base que operó esos cambios y, naturalmente, su esfuerzo constante en servir al Creador. Cuando el Eterno nos llama, Él no mira lo que somos, sino lo que podemos llegar a ser si nos entregamos a Él de todo corazón y nos dejamos transformar por Su gracia.
El Eterno quiere hacer de cada uno de nosotros un tzaddik, como Noaj, pero también quiere hacer de nosotros hombres como Abraham, temerosos del Eterno y de gran influencia sobre nuestro entorno, hombres de corazón altruista, que tomemos iniciativa para bendecir a otros y ser perseverantes en este esfuerzo. Es por esto la enseñanza que hace Santiago 2.1-26 donde todo justo (tzaddik) además de ser justificado por su fe, también muestra sus obras por fe y con hechos para reparar (tikkum) este mundo, haciendo obras de bondad y misericordia al prójimo, con un corazón agradecido y en shalom. Esto es lo que tenemos que hacer, hasta que el Eterno en Su gracia envíe al Mesías, pronto y en nuestros días: Amen!
Torá: Parashá Vayerá (El Apareció) Bereshit [Génesis] 18:1-22:24
Haftará: II Reyes 4:1-37
Brit HaJadashá: Lc. 1:5-25, Lc.17:26-37; Ro.9:6-9; Gál_4:21-31; Israelitas Mesiánicos (He.6:13-20; He.11:13-19) Ya?akov (Stg.)2:14-24; Stg.2:1-26 Kefa (2Pe.2:4-10).