
Parashá Mishpatim
(Decretos)
Torá: Shemot [Éxodo] 21.1-24.18; En shabat shekalim: Éxodo 30.11-16 Haftará: Isaias 66.1-24; 2 Reyes 12.1-17 Brit HaJadashá: Marcos 12.35-44; Mr. 9.40-50; Col 2.16-17; Apoc. 21.1-22.5
Tenemos un duro trabajo y desafiante para ser los mejores.
Éxodo 21:1: « Y estos son los decretos [mishpatim] que les promulgarás?» En parashat Mishpatim, los hijos de Israel reciben el código de leyes civiles que regirá sus vidas. El pasaje comienza con la conjunción ?y?, por la que vemos que estas leyes civiles están vinculadas a la Dibrayá [la Palabra de D-OS, incorrectamente llamada los diez mandamientos] que las precedió. Estas leyes son para la aplicación práctica de la Dibrayá en la vida cotidiana y se denominan ?decretos?; y en hebreo, ?mishpatim?. Mishpatim es el plural de mishpat. Mishpat: Leyes y mandamientos sobre cómo debemos tratarnos los unos a los otros (a nuestros semejantes). Trata de las relaciones horizontales; hay mucha ética. También explica: «Haz esto por esta razón; no hagas aquello por aquella razón». ¡Mishpatim tiene que ver con las relaciones personales! Al igual que las nuevas realidades que enfrentamos en nuestras sociedades, y en comparación al tiempo de Yeshúa, reflexionamos sobre su venida, pero él no puede volver a morar entre su pueblo hasta que nosotros edifiquemos la casa para él. ¿Y que significa eso?
El tabernáculo terrenal representa a las personas y las relaciones dentro de la casa de Israel, y no un edificio físico que tengamos que construir. Cada uno de nosotros es una piedra de ese edificio. Por lo cual la pronta venida de su reino también tiene una cuota de nuestra responsabilidad para que se pronto o tarde mucho más. La última gueulá (redención) tiene que ver con una cooperación entre HaShem, Israel y las naciones, y NOSOTROS tenemos que hacer nuestra parte. ¿Cómo? ¡Se trata de nuestras relaciones interpersonales! Tenemos que arreglar nuestras relaciones, comenzando con nuestras bocas ?sucias?. Es por eso que la destrucción del 2do Templo después de Yeshúa se le atribuyó a la comunidad judía misma, ¿y eso por qué?, por no estar de acuerdo en mucho aspecto, los intereses particulares y el odio gratuito por Lashon hará (mala lengua), sufrieron consecuencias todos por igual, hasta la dicha destrucción del templo. Lashón hará (boca sucia o lengua mala) ha sido un mal desde la antigüedad y a contaminado muchas sociedades en diferentes épocas. Aprender a hablar y callar son dos cualidades que debemos seguir aprendiendo. El modelo perfecto fue las intervenciones sabias y oportunas de Yeshúa, porque él sabía cuándo hablar y cuando callar. Y estas dos cualidades son las que nos ayudarían a no meternos en enredos o entuertos en las relaciones interpersonales.
Entonces ¿Cuál es el trabajo de la persona en este mundo?... ?Comportarse como un mudo?. Un sabio de la antigüedad en un momento dijo una gran frase: ?La persona sabia es quien habla cuando debe hablar y calla cuando debe callar?. Creo que fue una de las cualidades de Yeshúa en todo tiempo como lo dije al principio.
Y sobre esto explica Rab Moshe Y. Halevi E.: ?Así como la persona recibirá castigo por hablar mal de los demás, recibirá castigo por callar en ocasiones que debería haber hablado?. Y es por eso que lo llama: ?trabajo?, pues realmente es un gran trabajo saber y decidir cuándo uno debe hablar y cuándo callar?.
Por mayor es el pecado que sabiendo hacer el bien no lo hacemos, le es contado como pecado, y eso es lo que nos hace responsables en muchas ocasiones y hasta cómplice de la maldad.
Pero otra cosa es llamar bueno a lo malo y a lo malo llamarlo bueno.
Isaías 5.20-21 ?Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, ?
Eso lo aplica cuando no se conoce el bien y el mal?Es por eso que debemos saber distinguir (discernir) que es lo bueno para hacer y que es lo malo para no hacer? y lo mismo ocurre? saber cuándo hablar y cuando callar?
Por eso que es duro el trabajo que tenemos cierto? Pero ¿Cuándo aprendemos a hablar y a callar? Dijo Rab Menajem Mendel de Kotzk una gran frase para la vida: ?En la niñez se aprende a hablar y en la vejez se aprende a callar. El problema es que la persona aprende a hablar antes que saber callar?.
Decimos todos lo que se nos ocurre muchas veces, hay un conflicto entre lo que puede salir de la mente y lo que sale de las vísceras, somos muchas veces una máquina del hablar, hablar, hablar?y hay que aprender a regular lo que decimos y como lo decimos?
Entonces?Muchos de nuestros problemas y discusiones comienzan porque no pensamos lo que decimos antes de hablarlo. Somos muy ligeros en responder?y eso muchas veces nos ha metido en problemas y malos entendidos? Mirando al espejo detenidamente no nos damos cuenta, y muchas veces nunca pensamos en eso.? y es que la lengua es un miembro que está muy bien guardado y sitiado por los dientes y las mejillas, para enseñarnos que mientras más dejemos la lengua protegida es mejor.
O sea, Estamos frente a una encrucijada, debemos decidir si hablar o callar?dura tarea que muchas veces enfrentamos no?
Las palabras descuidadas cuestan vidas
En un cartel de la Segunda Guerra Mundial se leía: ?Las palabras descuidadas cuestan vidas?. Cuando oigamos algo negativo de alguien, hagámonos las siguientes preguntas:
1. ¿Es verdad? No digamos nada a menos que estemos seguro de que es cierto. El tiempo siempre revela la verdad.
2. ¿Es algo confidencial? ¿Lo sabemos porque alguien no supo guardar el secreto? Si lo divulgamos, estaremos contribuyendo a violar la confidencialidad. Si queremos ser útiles para Dios, no sacrifiquemos nuestra integridad traicionando la confianza depositada en nosotros.
3. ¿Ayuda? ¿Va a ayudar o a destruir a alguien? ?Ninguna palabra depravada salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes?. Lo que vamos a decir, ¿será beneficioso y animará a los que lo oyen?
4. ¿Es necesario? Detengámonos un momento y preguntemos: ?¿Qué van a ganar, o perder, los oyentes, y en qué se van a beneficiar, o perjudicar, si lo digo??. No olvidemos lo siguiente: nos arrepentiremos mucho más de haber hablado que de haber callado. Seamos, pues, sabios y cuidemos lo que hablamos.
?La lengua? en Santiago 3.2 dice; ?Porque todos ofendemos en muchas cosas. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, que también puede con freno gobernar todo el cuerpo.? Stg 3:8 ?Pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado; llena de veneno mortal.? (Leer si es posible todo el capítulo 3. 1-12)
Proverbios en la Torá sobre la lengua
El libro de Proverbios, Mishlé ?escrito por el Rey Shelomó, el hombre más Sabio e inteligente de todos los tiempos?, está lleno de enseñanzas acerca de cómo debemos comportarnos respecto a nuestro hablar, pues dio mucha importancia a este tema. Aquí podemos leer algunos de ellos:
*El que mucho habla, mucho erra; callar a tiempo es de sabios.
*El imprudente habla mal de su amigo; el prudente guarda silencio.
*Hay quienes hieren con sus palabras, pero hablan los sabios y dan el alivio.
*Cuidar las palabras es cuidarse uno mismo; el que habla mucho se arruina solo.
*De todo esfuerzo se saca provecho; del mucho hablar, sólo miseria.
*La respuesta amable calma el enojo; la respuesta violenta lo excita más.
*La lengua amable es un árbol de vida; la lengua perversa hace daño al espíritu.
*Qué grato es hallar la respuesta apropiada, y aún más cuando es oportuna.
*El hombre justo piensa lo que ha de responder, pero el malvado lanza maldad por la boca.
*Al que piensa sabiamente, se le llama inteligente; las palabras amables convencen mejor.
*El que piensa sabiamente, se sabe expresar, y sus palabras convencen mejor.
*Es de sabios hablar poco, y de inteligentes mantener la calma.
*Hasta el necio pasa por sabio e inteligente cuando se calla y guarda silencio.
*La vida y la muerte dependen de la lengua; los que hablan mucho sufrirán las consecuencias.
*El que tiene cuidado de lo que dice nunca se mete en aprietos.
*Qué no decir.
Cuentan sobre Rab Shmuel Rozobzky, quien fuera Rosh Yeshibá de Ponovitch, que se tardaba muchas horas en preparar las clases de Torá que impartía en la Yeshibá.
Rab Shmuel explicó lo siguiente:
Sobre tres puntos hago énfasis y me cuido al preparar una clase:
1. Qué decir.
2. Algo más importante: cómo decirlo.
3. Y lo más importante: qué no decir? Cultivemos nuestras relaciones con los demás: con nuestro cónyuge, nuestros padres / hijos / nietos, parientes, amigos y mejoremos este importante aspecto que nos librará de males mayores en nuestras vidas. De esta manera hacemos nuestra contribución para una sociedad libre de comentarios malintencionados que corroen las relaciones interpersonales, estos nos hacen siervos fieles y útiles para su obra? ¿Estás dispuesto a asumir tu parte? Este breve comentario y reflexión nos ayude a asumir mayor compromiso y responsabilidad nuestro rol en este mundo que sigue en un progreso de maldad e indiferencia al prójimo, comencemos como hombres y mujeres de bien, para que nuestro circulo inmediato y la sociedad sea mejor. Que el Eterno nos ayude en estos tiempos? VeShem Yeshúa HaMashiaj y digamos todos Amén. Un gran abrazo.
Shabbat Shalom.
Roé Lic. José Sammy
Bendiciones para todos
Bet Tefilá
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