Parashá Kedoshím es la porción semanal de la Torá número 30 del ciclo anual bíblico de lectura de la Torá.
Las lecturas para este Shabbat:
Torá: Vayikrá [Levítico] 19:1-20:27
Haftará: (S)Ezaquiel 20:2-20, (A) Amós 9.7-15
Brit HaJadashá: 1 Pedro 1.13-21, Mr. 12.28-34, Hebreos 9:15-28
Levítico 19:1-2: «Y habló Adonai a Moisés, diciendo: Habla a toda la asamblea de los hijos de Israel, y diles: Santos [kedoshim] sean porque santo soy Yo, Adonai, vuestro Dios».
No debería ser una sorpresa que la mayoría de los mandamientos que tratan sobre kedushá (santidad) tienen que ver con nuestras relaciones horizontales entre nosotros, de cómo nos tratamos uno a otro.
SEFER VAYIKRÁ
(30) PARASHAT KEDOSHIM (Lv 19:1-20:27)
LA PROHIBICIÓN DE CONSULTAR A LOS ESPÍRITUS DE LOS MUERTOS
Y el mito de la inmortalidad del alma
Compilado, Adaptado y comentado
Por : Roé José Sammy
En el capítulo 19 del libro de Vayikrá encontramos un par de instrucciones que dirige el Eterno contra todo tipo de supersticiones y prácticas ocultas, y también contra los brujos que la practican y la fomentan. Así dice la Torá: ?No adivinarán ni agorarán? (19:26, Tanak, edición de Katz). El Rabino Aryeh Coffman, traductor y editor de la obra La Torá con Rashí (Editorial Jerusalem de México, 2002, p. 346), en una nota de pie de página nos dicen que esto es una a referencia al hecho que, en los tiempos antiguos, toparse con una comadreja o cierto tipo de aves era una señal de un mal augurio o presagio; de donde viene un viejo dicho: ?ave del mal agüero?. Esta creencia supersticiosa es similar a los que creen toparse con un gato negro o que se les quiebra un espejo les va a ocurrir algo dañino.
También en Vayikrá 19:31 se nos dice: ?No se dirijan (para consultar) a los nigromantes y a los yideonim no busquen, para impurificarse con ellos? (Tanak, edición de Katz), y en la Biblia Textual: ?No volváis a los que evocan espíritu de muertos, ni a los adivinos, ni los busquéis?. Literalmente: ?No volváis a los obot, ni a los adivinos, ni los yideonim?. Los obot y yeodonim eran los brujos del espiritismo antiguo; el ?obot? son los nigromantes, que practican la necromancia o consulta a los muertos (práctica vigente hoy día), y los yideonim, son los brujos que hacían adivinación con un hueso, que en hebreo ?yadúa?. Una amonestación similar también la encontramos en Devarim 18:9-14.
Vamos a concentrarnos a contestar una sola pregunta: ¿por qué el Eterno prohíbe que consultemos a los espíritus de los muertos? Es decir, ¿por qué prohíbe este tipo de práctica espiritista? El asunto clave no es tanto que se le prohíba por ser una práctica espiritista de los pueblos paganos, porque en el fondo puede quedar la idea que en verdad existen los espíritus de los muertos, sólo que la Torá prohíbe consultarlos. Esto es un error, como mostraré en un ejemplo, pues el asunto de fondo es que todos los pueblos paganos del mundo antiguo y del mundo moderno creen el dualismo alma-cuerpo o espíritu-cuerpo, es decir, que, al morir y cesar todas nuestras facultades físicas, sobrevive un espíritu que es inmortal, el ?lugar? a donde va este espíritu depende del tipo de dualismo que la persona confiese. Y, por tanto, ese supuesto espíritu de la persona fallecida no es nada más y nada menos que un demonio, y esta es la causa por la cual la Torá prohíbe este tipo de prácticas espiritistas.
A continuación, daré mi opinión al respecto fundamentando mis planteamientos en un breve examen a la experiencia del rey Saul con la bruja de Endor. En 1 Sm 28:3-19 se narra el episodio de la consulta que hizo el rey Saúl a la (nigromante) médium espiritista de Endor. El relato parece no dejar lugar a dudas que el espíritu del profeta Samuel se le aparece al rey Saúl ya que la propia Escritura dice: ?viendo la mujer a Samuel? (v. 12), la descripción física y la voz también son de
Samuel y para rematar la Biblia dice ?Samuel dijo a Saúl?? (v. 15) y más adelante ?Samuel dijo? (v. 16). En el diálogo, ?Samuel? le reitera el retiro de las bendiciones (vv. 16-18), y le profetiza su muerte y la de sus hijos, y la derrota de Israel (v. 19), profecía que se cumple certeramente (1 Sm 31). El relato bíblico apunta a legitimar la narrativa del dualismo platónico cuerpo-alma y de la inmortalidad del alma, que se ha instalado en la literatura teológica y filosófica y, por supuesto, en todas las culturas desde los tiempos más remotos. Pero hay evidencias que el dualismo platónico no es parte de las Escrituras hebreas, lo que abordaremos en un apéndice. Continuemos analizando este enigmático relato:
La mujer entonces dijo: ¿A quién te haré venir? Y él respondió: Hazme venir a Samuel. Y viendo la mujer a Samuel, clamó en alta voz, y habló aquella mujer a Saúl, diciendo: ¿Por qué me has engañado? pues tú eres Saúl. Y el rey le dijo: No temas. ¿Qué has visto? Y la mujer respondió a Saúl: He visto dioses que suben de la tierra. Él le dijo: ¿Cuál es su forma? Y ella respondió: Un hombre anciano viene, cubierto de un manto. Saúl entonces entendió que era Samuel, y humillando el rostro a tierra, hizo gran reverencia. Y Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has inquietado haciéndome venir? ?. Entonces Samuel dijo: ¿Y para qué me preguntas a mí, si Hashem se ha apartado de ti y es tu enemigo? Hashem te ha hecho como dijo por medio de mí; pues Hashem ha quitado el reino de tu mano, y lo ha dado a tu compañero, David. Como tú no obedeciste a la voz de Hashem, ni cumpliste el ardor de su ira contra Amalec, por eso Hashem te ha hecho esto hoy. Y Hashem entregará a Israel también contigo en manos de los filisteos; y mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos; y Hashem entregará también al ejército de Israel en mano de los filisteos () Libros y comentarios de las teologías católica y evangélica afirman que, en efecto, se trataba del espíritu del fallecido profeta Samuel. El Judaísmo rabínico tiene una opinión similar, pero que vas más lejos. Por ejemplo, la edición de Katz de la Tanaj (Editorial Jerusalem de México, 2003, p. 255), da los siguientes comentarios espantosos que crean un puente hacia el espiritismo.
El comentario al texto 1 Sm 28:7 aparece en una nota de pie de página, dice: El Rav Jaim Ben Atar en su libro ?Oraj Jaím? (parashá shofetim, Cap. XVII) explica que Shaúl pensó que, como en la Torá, seguido a la prohibición de consultar a los nigromantes [Dt 18:9-14], está la mitzvá de obedecer a los profetas [Dt 18:15-22]; estaba prohibido consultarlos [a los nigromantes] únicamente cuando se hallaban [presentes] los profetas, pero cuando no había ningún profeta estaba permitido consultarlos. Además, [Saúl] no lo hizo por provecho propio sino para salvar al pueblo?.
Ahora lea como se interpreta la expresión ?estarán conmigo? del v. 19: ?Estarán conmigo significa que ellos iban a fallecer y sus almas irían al Gán Edén (el paraíso) donde se encontraba el alma de Samuel.
Este comentario es inaceptable debido a que Saúl cometió suicidio, lo cual lo excluye de la salvación, pero, ¿sobre qué base opinan los rabinos que el ?alma? del rey Saúl fue directo al paraíso? Pues bien, ?los jajamim explican que Shaúl tuvo un mérito muy grande. Él sabía que de presentarse en combate moriría. Sin embargo, no huyó y cumplió con su deber para defender a Israel. Así fue como expió su pecado y su alma quedó limpia?. Aparte del contrabando de la inmortalidad del alma se afirma la doctrina de la ?auto-expiación del pecado? personal.
Dejando a un lado estos comentarios rabínicos, enfoquemos nuestra atención en el asunto en el relato bíblico que parece mostrarnos que el ?espíritu? de Samuel se le apareció en verdad al rey Saúl (1 Sm 28:3-19). Veremos que la clave explicativa se encuentra en la prohibición que el Eterno estableció acerca de consultar o invocar a los ?espíritus de los muertos? (Vayikrá 20:27 y Devarim 18:9-14).
Cualquiera que lea el libro de Eclesiastés de manera honesta tiene que llegar a la conclusión que ?los muertos nada saben? (Ec 9:5). Además, ?está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio? (Hb 9:27). Es decir, todos los que fallecieron, creyentes o impíos, están en sus tumbas hasta que ocurra la resurrección de los muertos en la que cada quien recibirá su recompensa, según sea su obra, tal como lo enseña Dn 12:1-3, y luego el Mesías (Jn 5:28,29). La Escritura habla de dos clases de resurrecciones que ocurrirán en tiempos distintos (Ap 20:1-6); la primera resurrección de la cual participarán los justos, que ocurrirá con la venida del Mesías (1 Ts 4:16,17); y la segunda resurrección, la de los impíos que ocurrirá luego de mil años. En cualquier caso, los muertos son llamados desde la tumba y no desde el cielo ni del infierno. Ud. decide si lo resucitan en la primera resurrección (¡y será salvo!) o en la segunda (¡y se perderá!) (Ap 20:1-7). Por tanto, no existe un alma que sobrevive al fallecimiento del cuerpo, no es inmortal y, además, ni viaja hacia el infierno o al cielo.
Si esto es así, ¿cómo explicar entonces que la bruja de Endor vio al ?espíritu de Samuel? (1 Sm 28:12) y que además relate lo siguiente: ?Y Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has inquietado haciéndome venir? ?. Entonces Samuel dijo??. Este relato a nivel peshat parece estar en abierta y grave contradicción con lo explicado en el párrafo previo. ¿Cómo disolver esta dificultad? Bueno, hagamos la siguiente pregunta: ¿por qué el Eterno le prohibió a Israel invocar a ?espíritus de muertos? que los paganos si hacían siempre? ¿Por qué es una abominación que se penaliza con la muerte? 5 Note lo siguiente: De estos dos textos de la Torá parece enseñar que ?existen espíritu de muertos?, sólo que el Eterno nos ha prohibido invocarlos de cualquier manera. Pero, si ?los muertos nada saben? (Ec 9:5) y todos los que han fallecido están sujetos a una resurrección y a un juicio, entonces, ¿quiénes son estos ?espíritus de muertos? y a quienes el Eterno prohíbe consultar?
Estos ?espíritus de muertos?, que las antiguas y modernas creencias populares piensan que son los ?espíritus? de sus seres queridos, son auténticos demonios que asumen la forma y la voz de los que han fallecido, porque la Escritura afirma que el satán se disfraza de ángel de luz (2 Co 11:14), cuanto más no se disfrazará para engañar a los incautos, haciéndoles creer que pueden comunicarse con sus seres queridos que han fallecido. Y este es justo la razón por la cual el Eterno prohíbe a sus hijos consultar o invocar a ?espíritus de muertos? porque entran en contacto con el satán y se convierten en presas fácil de engaño, ya que por esta vía se infiltran falsas doctrinas que desfiguran la gracia del Eterno: (1) que el alma está en un lugar hermoso, no importa si fue un creyente o no, o (2) que se están retorciendo de dolor en el fuego del infierno. De estas ?experiencias? existen miles de testimonios.
En resumen, cuando la Torá habla de ?espíritus de muertos? es una referencia a los demonios disfrazados. En este sentido podemos explicar el episodio de 1 Sm 28:3-19; es decir, cuando el relato bíblico dice: (1) que la bruja de Endor vio al ?espíritu de Samuel? es una referencia a la aparición de un espíritu maligno, a quien ella, debido a su parecido con Samuel, lo identificó como tal, (2) y en cuanto a que ?Samuel? ?habla? y ?profetiza? nos comunica del poder de imitación de estos seres.
Pero hay un detalle muy importante, ninguno de estos seres malignos actúa si no han recibido permiso del Eterno para hacerlo. Es más, la Biblia nos dice que ellos son enviados expresamente por el Eterno para confundir a los impíos y probar a su pueblo (véase Dt 13:1-4). Así lo cuenta la revelación del profeta Micaías al rey apóstata Acab:
Yo vi a Hashem sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba junto a él, a su derecha y a su izquierda. Y Hashem dijo: ¿Quién inducirá a Acab, para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Y uno decía de una manera, y otro decía de otra. 21Y salió un espíritu y se puso delante de Hashem, y dijo: Yo le induciré. Y Hashem le dijo: ¿De qué manera? El dijo: Yo saldré, y seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas. Y él dijo: Le inducirás, y aun lo conseguirás; ve, pues, y hazlo así (1 R 22:19-22).
Con esto se decretó el destino fatal del rey Acab (ver 1 R 19:23), como también ocurriría de manera similar con el rey Saúl (1 Sm 28:17-19). Los espíritus malignos ya sean en su aparición imitadora de ?espíritus de muertos? o poseyendo a falsos profetas, son instrumentos del Eterno para engañar y condenar a los impíos y (1 R 22:23 compare con 2 Ts 2:8-12) y para probar a su pueblo (Dt 13:1-5). 6
Finalmente, algunos que resisten este tipo de explicación sobre la base que no existe el satán ni espíritus demoníacos, afirman que en ese episodio de 1 Sm 28:3-19, el espíritu de Samuel apareció, ya que la Escritura hace dos afirmaciones al respecto: (1) que la bruja de Endor vio y describió a Samuel (1 Sam 28:12-14) y (2) que el espíritu de Samuel efectivamente habló, pues está escrito dos veces: ?Samuel dijo? (1 Sm 28:15,16).
Este argumento no tiene peso, en primer lugar, porque el Nuevo Testamento testifica de manera clara sobre la existencia de ese personaje maligno y del resto de los ángeles caídos. Nadie puede negar este testimonio acudiendo al argumento del ?silencio escritural?, es decir, que el satán y el resto de los ángeles caídos no aparecen en la Tanak. En cuanto a la existencia de satán, tenemos el testimonio de Yeshua en el desierto (Mt 4:1-11), que fue experiencia privada, y que conocemos gracias a que Él se la contó a sus discípulos.
Por tanto, negar que este personaje sea parte de la mitología cristiana o judía y que simplemente no exista, es negar el testimonio de Yeshua. También en la revelación de Apocalipsis se nos habla acerca de la obra de este personaje en varios lugares (Ap 12). En el libro de Judas testifica la actuación de este personaje (Judas 9), pero esto que narra Judas proviene de la tradición oral judía, y quedó registrado en uno de esos libros que llaman ?apócrifos del Antiguo Testamento?. De hecho, la tradición oral judía, tanto la aceptada por los rabinos (Talmud, Midrashim, etc), como los apócrifos nos cuentan de manera abundante, entre revelaciones importantes y especulaciones, sobre la persona y obra de satán y sus demonios, al respecto recomiendo la obra de A. Edersheim, La vida y los tiempos de Jesús el Mesías, que contiene dos sendos apéndices sobre la angelología y demonología rabínica.
La enseñanza central que nos proporciona el Nuevo Testamento, es que este ángel caído, desde el jardín del Eden ha venido trabajando de manera encubierta, pero que ahora ha sido desenmascarado (Compare 1 Co 11:3 con Ap 12:9) y sus maquinaciones también ha sido descubiertas (2 Co 2:5-11). Ningún creyente, en su sano juicio va edificar una doctrina ni tampoco puede dar como ejemplo este episodio bíblico de la bruja de Endor, como una referencia sobre la existencia de la vida más allá de la tumba y de la existencia de los espíritus de muertos, porque sencillamente está basado en experiencias espirituales condenadas por la Torá. Y esta experiencia espiritual está fundada en el testimonio de una bruja, que afirma que vio a Samuel, y en la aparición de un demonio que finge ser Samuel.
El Eterno en su sabiduría condenó este tipo de prácticas para evitar que se construyera un puente con el espiritismo en cualquiera de sus manifestaciones. De esta manera el pueblo de Israel quedaría a salvo del engaño y de que algunos de sus hijos cayeran presa de la posesión demoníaca, como vemos en varios casos que presenta el Nuevo Testamento con mucha claridad, como, por ejemplo, el endemoniado gadareno (Mt 8:28-34) y la niña de la cual Rav Shaul expulsó un espíritu maligno (Hch 16:16-18).
En resumen, ni la Tanak ni el Brit Hadashá enseñan el dualismo alma-cuerpo, de hecho, el dualismo alma-cuerpo en su forma platónica influencia el pensamiento judío y los llamados ?padres de la iglesia? del Cristianismo, junto con los teólogos Orígenes y Agustín de Hipona lo transportaron al interior del Cristianismo. El pensamiento greco-latino se apoderó del mundo occidental y no solo abolió el shabbat y las festividades, sino que metió el contrabando del dualismo platónico en la mente de los cristianos, quienes siendo antes paganos ya creían en estos asuntos.
Para finalizar, permítanme citar a un teólogo católico que examinó con honestidad los textos hebreos que venimos estudiando, particularmente, Gn 2:7, y que publicó en una revista internacional de teología y que puedo enviárselo a todo el que me lo solicite (A. Ricciardi, El hombre según el Antiguo Testamento. Revista Bíblica, 1972, pp. 195-208.): ?Es la nismat jayyim que hace del hombre una nefes jayyá, un ?alma? o ?ser viviente?. No se dice que el hombre recibió un alma, sino que el hombre en su totalidad (cuerpo y alma) se convirtió en un ?alma? o ?persona viva?. Nos encontramos aquí ante la concepción monista del hombre, distinta a la griega que separa netamente el hombre dos o tres elementos: el cuerpo, el alma y/o el espíritu.?
Hablando en términos teológicos, las Escrituras desde Génesis hasta el Apocalipsis enseñan el monismo antropológico, esto es, la naturaleza del hombre concebida como un ser integral, quien al fallecer, va al sepulcro, de donde será llamado para resurrección de vida o de condenación. En pensamiento griego, antes y después de Platón enseña el dualismo antropológico, la división alma-cuerpo en la cual ha gastado mares de tinta la reflexión teológica y filosófica, y, que en la práctica ha constituido un puente hacia el espiritismo y ha suministrado las bases para que el mundo occidental se contamina con la creencia en la reencarnación y en la trans-migración de las almas.
Desgraciadamente, de estas dos últimas doctrinas también ha bebido y enseña el Judaísmo tradicional (Rabbí Dov Ber Pinson, Reencarnación y Judaísmo. Editorial Netzaj, 2008), y que en
estos días ha sido propagada en diversas publicaciones y enseñanzas en las redes sociales por el Jasidismo de Breslov y de Jabad.
Agradecimiento. Agradezco a la Morá Ing. Lady de Sánchez por la corrección de los defectos de redacción que padecen mis escritos. 8
Apéndice
En este apéndice coloco los dos primeros capítulos de mi libro LOS MITOS DE LA INMORTALIDAD DEL ALMA Y DEL INFIERNO: Y la destrucción del puente hacia el espiritismo. Esta obra la pueden bajar gratis en mi portal Academia.edu
CAPÍTULO 1:
LA TANAK Y LAS CULTURAS PAGANAS
Introducción
Hace algún tiempo atrás escribí un artículo de investigación sobre antropología de las religiones titulado LA IDEA DEL ALMA EN LAS CULTURAS PRIMITIVAS Y EN LAS RELIGIONES ANTIGUAS1, en cual mostraba que, los antropólogos e historiadores de la religión habían descubierto que el pueblo de Israel, en base a sus Escrituras (Tanaj); poseían dos creencias importantes que lo distinguían de los pueblos paganos circunvecinos y de otras regiones del mundo: (1) el monoteísmo, y (2) el monismo antropológico. Estos son los dos paradigmas centrales de la fe hebrea que descubrieron los antropólogos e historiadores de la religión2.
El segundo paradigma significa que el hombre es una unidad y que al morir su cuerpo va al sepulcro a la espera de la resurrección de los muertos para el juicio final. En contraste, las tradiciones orales como los registros escritos de los pueblos paganos del mundo (de todas las épocas) muestran que ellos son politeístas; y al mismo tiempo mantienen, aun con ciertas variantes, la creencia en una dualidad cuerpo-espíritu, y que este espíritu o alma era inmortal y que sobrevivía a la muerte física del hombre.
Por otro lado, religiones antiguas de la India y de la China, etc., la filosofía y vastos sectores de la teología occidental comulgan con el dualismo cuerpo-alma. En el marco de la fe cristiana clase, el dualismo proveniente del mundo pagano, está acompañada de otra creencia muy importante para la fe católica y evangélica: la existencia de un infierno de fuego, en donde van a sufrir el castigo eterno el alma de todos los impíos. El respaldo bíblico para estas creencias viene generalmente de la famosa parábola del rico y Lázaro (Lc 16:19-31), y ciertas afirmaciones tomadas de algunas traducciones tales como: ?y el diablo que los engañaba fue lanzado al lado de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos? (Ap 20:10).
Estos elementos, le han dado fuerza a amplios sectores del Cristianismo para afirmar su creencia en un alma inmortal. Por ejemplo, según el teólogo evangélico Luis Berkhof, existen por los menos cinco argumentos a favor de la inmortalidad del alma, que están basados en la creencia o postulado de que el hombre posee una naturaleza dual3. Los cinco principales argumentos en favor de la idea del alma y su inmortalidad son los siguientes: (1) el argumento teológico de la racionalidad de las obras de la naturaleza, (2) el argumento filosófico, (3) el argumento parapsíquico o de los fenómenos paranormales, (4) el argumento de las religiones antiguas y (5) el argumento bíblico.
3 L. Berkhof, Teología Sistemática. Editorial CLIE, 1983, pp. 804-806
Debido a la naturaleza especulativa de los tres primeros argumentos, sólo vamos a discutir los dos últimos a fin de que el lector pueda apreciar que la creencia del alma no sólo es falsa, sino que además constituye un peligroso puente hacia el espiritismo en cualquiera de sus variantes. En este capítulo analizaré el de las religiones antiguas y, el resto de los capítulos de este libro estará dedicado a presentar toda la argumentación bíblica a fin de mostrar que el dualismo alma-cuerpo es ajeno al pensamiento de las Escrituras hebreas. Igualmente, se mostrará, los errores de interpretación del NT de la teología debido a la
influencia de la filosofía griega
El argumento de las religiones antiguas
Este argumento señala el singular hecho de que todas las religiones antiguas, ya sean de tradición oral o escritural, poseen en común la creencia en la inmortalidad del alma. En efecto, las religiones de los pueblos mesopotámicos, como por ejemplo, Babilonia y Siria contienen una rica literatura sobre el mundo de los espíritus. Los poemas épicos religiosos de la diosa Ishtar descendiendo a los infiernos y las aventuras de Gilgamesh en el mundo de los espectros testifican de una creencia de vida después de la muerte. El Libro de los Muertos de los egipcios es también un testigo prominente de la creencia en la supervivencia del alma al ocurrir el deceso. También las grandes religiones orientales como el hinduismo y el budismo enseñan claramente la inmortalidad del alma en sus libros sagrados. En ellos se introduce además la idea la reencarnación y de la transmigración de las almas. En otros pueblos como el de China y el Japón, la creencia en la inmortalidad del alma tomó la forma de culto a los antepasados. Los indios americanos, los pueblos bárbaros de Europa, y todas las tribus africanas y las tribus de civilizaciones antiguas y modernas de centro y Suramérica (goajiros, yanomamis, piaroas, etc) también creen en un mundo de espíritus y muchos de sus rituales y concepciones del mundo estaban in-fluenciadas por la creencia en la supervivencia de alma más allá de la tumba.
La pregunta es: ¿es suficiente para aceptar la creencia en un alma inmortal por el hecho antropológico que todas las culturas primitivas y religiones antiguas posean esta creencia? Pues no, puesto que hay una importante excepción a esta regla. Porque, como ya una vez mostró el antropólogo Houston Smith que las Escrituras hebreas (Tanak) no contienen una sola declaración explícita sobre la inmortalidad del alma; lo que sí se pueden hallar claras referencias acerca de una vida futura, pero ella estaba postergada hasta el día de la resurreccióni
4 H. Smith, Religion of man, obra citada, pp. 50,51.
5 L. Berkhof, obra citada, p. 804.
6 L. Berkhof, obra citada, pp. 263,265.
De allí es claro que, Berkhof, y ningún otro teólogo cristiano, puede tomar como bandera el argumento de las religiones antiguas para establecer la creencia en un alma inmortal como parte del cuerpo de doctrinas del Cristianismo; especialmente cuando el propio Berkhof admite que la inmortalidad del alma no es una enseñanza del Antiguo Testamento o Tanak5, como discutiré más adelante
Este agudo contraste entre los pueblos paganos del mundo y lo que establece la Tanak con respecto a la inmortalidad del alma es una muestra adicional del cuidado que tuvo Hashem al instruir a Israel; que lo salvó de todas las formas de idolatría e espiritismo que tenían los pueblos paganos, pero que cayeron en ella cuando se apartaron de la Torá y de las amonestaciones de los profetas, como una vez lo hizo el rey Saul, a quien se le apareció un demonio imitando al profeta Samuel (1 Sm 28:3-25), lo que estudiaremos en el cuarto capítulo de este libro.
El argumento bíblico
El antropólogo Houston Smith ha mostrado que el monismo antropológico de las Escrituras hebreas, representa un paradigma singular y extraño a todas las creencias de los pueblos paganos, las cuales, básicamente creen en la dualidad alma-cuerpo. Sin embargo, el teólogo evangélico Luis Berkhof, pretende negar esta importante sobre la base de que la revelación es progresiva. He aquí su argumento: ?Se ha dicho repetidas veces la afirmación de que el Antiguo Testamento, y particularmente el pentateuco (la Torá), no enseñan de ninguna manera la inmortalidad del alma. Pues bien, es perfectamente cierto que esta gran verdad se revela con menos claridad en el Antiguo que en el Nuevo Testa-mento...siendo razonable que la doctrina de la inmortalidad en el
sentido de una bienaventurada vida eterna, pudo revelarse únicamente en todas sus consecuencias después de la resurrección de Yeshua el Mesías...?6.Esta cita es importante, porque tenemos a un teólogo destacado admitiendo que la Tanak no enseña la inmortalidad del alma, según la investigación de otros teólogos, pero que aun así, pretende disolver tan categórica afirmación opinando que tal enseñanza se ?revela con menos claridad en el Antiguo que el Nuevo Testamento?. Pero la objeción que presenta Berkhof tiene al menos una grave falla, su argumento no establece sólidamente que la inmortalidad de la que habla el NT sea la del alma, que fue justamente lo que intentaba probar. 11 Muchos teólogos y pastores se apoyan extensamente en el NT para probar su particular punto de vista, particularmente en la parábola del rico y Lázaro, y en un número de frases que han sido traducidas del griego como ?infierno?, ?castigo eterno?, etc., para mantener la tesis de la existencia del alma y su inmortalidad7. Lo peor del caso, es que Berkhof, y otros que siguen su línea de razonamiento, pretenden argumentar que la Biblia ?confirma? las creencias de las culturas primitivas y religiones antiguas y aun de las experiencias ?paranormales?, porque no se atreve a llamarlas por su verdadero nombre: ?espiritismo?.
7 A esta forma de interpretar la Biblia se le dice ?pre-comprensión?, es decir, ya la persona va condicionada por sus creencias a hacer una lectura del texto bíblico. Y este uno de los graves problemas que enfrentan los traductores, pues con mucha frecuencia le imponen al texto bíblico sus propias creencias, pues así le parece que la Escritura adquiere sentido. Veremos esto mucho más adelante cuando estudiemos los términos hebreos que traducen como ?alma? y con los términos griegos que suelen traducir como ?infierno? o ?tormento en el infierno?. 8 J. Hirschberger, Historia de la Filosofía. Editorial Herder (1994), Vol 1, p. 44 El argumento bíblico a favor del alma y su inmortalidad y también del infierno, serán examinados con detalles en el último capítulo de este libro. Y Uds. verán, como los gentiles católicos de formación y mentalidad griega en cada aspecto de la vida, creyeron ver en los escritos de los apóstoles sus ideas acerca del alma y del infierno.
CAPÍTULO 2:
JUDAÍSMO Y CRISTIANISMO
Paganismo y Judaísmo
Ya he comentado que todas las culturas paganas, antiguas y modernas, estaban contaminadas con la creencia del dualismo alma-cuerpo, pero Israel, gracias a la revelación dada por Hashem en
la Tanak no participó de tales creencias y su fe en la vida futura estaba basada en la promesa de la resurrección de los muertos. Esta distinción esencial ha sido reconocida por antropólogos tales como Houston Smith en su libro Religiones del hombre, que ya he citado. En esta oportunidad vamos a comentar sobre la filosofía griega antigua y su influencia en el Judaísmo y el Cristianismo con respecto a la inmortalidad del alma.
Los filósofos griegos Sócrates, Platón y Aristóteles, por mencionar los más nombrados, absorbieron las ideas acerca de la inmortalidad y la vida futura del paganismo circundante. Con relación a este punto, es interesante mencionar que algunos investigadores muestran que la filosofía presocrática, hacia el siglo VI antes de nuestra era, absorbió la idea del alma y de su inmortalidad de la india, ideas que por primera vez se hacen presente, al menos en su forma escrita, en las mitología de Orfeo, un cantor y taumaturgo originario de Tracia, y sacerdote del dios Dionisio8: ?Se han visto en la mitología órfica palmarios elementos de una tradición ?oriental?. Concretamente el dualismo alma-cuerpo, mundo de acá y del más 12 allá, y en general una concepción de la vida como fuga de lo terreno, se ha considerado como ?una gota de sangre extraña? vertida en el espíritu griego. El suelo originario de estas doctrinas parece ser la lejana India, donde encontramos estas mismas ideas después del año 800 a.C. en los Upanishadas, textos teológicos exegéticos de los Vedas. Aparecen también en la religión de Zoroastro, en la altiplanicie del Irán, como se deduce de los más antiguos Gathas del Zendavesta. En todo caso, estas ideas debieron ser patrimonio del espíritu ario?
Por ello, Platón9, por ejemplo, creía que las almas no olvidaban enteramente lo que habían experimentado o aprendido durante el curso de sus diferentes existencias previas, sostenía que sus conquistas intelectuales eran más que nuevos conocimientos, recuerdos de lo que habían aprendido en otro tiempo; y fundaba en estas supuestas ?reminiscencias?, su dogma de la pre-existencia de las almas. Luego de la muerte de su maestro Platón, Aristóteles, se erigió como verdadero gigante intelectual escribiendo prolíficamente sobre diversas áreas como filosofía, religión, biología, física, etc. Para Aristóteles el alma era el principio de la vida: el alma poseía un elemento pasivo: la potencia de la mente como receptor del objeto del pensamiento, del mismo modo los sentidos son receptores de las impresiones de los objetos) y un elemento activo (que siempre está en acción y de cuya actividad depende todo raciocinio).
9 Se ha encontrado reflejos de las concepciones órficas sobre el destino de las almas después de la muerte en los diálogos de Platón Gorgias, Fedón y la República.
10 J. 10 J. Hirschberger, obra citada, p. 255
11 R. G. Owen, Body and Soul. The Westminster Press, 1956, p. 178
Los escritos de éstos filósofos y de sus herederos, influenciaron fuertemente al Judaísmo. El sabio judío Filón (25 a.M-50 d.M) se inspiró en Platón para desarrollar sus ideas acerca de Dios y de su relación con el alma humana. Si bien es cierto que el Rabino Filón de Alejandría admite la Tanak como una revelación del Eterno, no obstante para su interpretación se apoya ?en el platonismo de su tiempo, la estoa, y sobre todo en la filosofía religiosa del neopitagorismo?10.
La concepción o constitución del hombre según la Torá, como mostraremos, es radicalmente distinta a de la antropología religiosa o del paganismo, que es más bien dualista. Este dualismo alma-cuerpo suele estar presente en ciertos escritos llamados apócrifos, cuyo contenido no coincide con el tenor del resto de la Torá y los profetas. En efecto 11, ?la idea de la inmortalidad del alma en el sentido griego puede sugerirse en algunos pasajes en la literatura de la sabiduría y se haya definidamente en pasajes de los apócrifos. Esta línea del pensamiento fue desarrollado más tarde en el judaísmo helénico de 13
la Escuela Alejandrina, en el período inter-testamentario, del cual es ejemplo destacado el filósofo religioso Filón?. Permítanme una rápida evaluación de los llamados ?apócrifos del Antiguo Testamento? en relación con la idea de la inmortalidad del alma presente en ellos. De acuerdo con la tradición atestiguada por Jerónimo, existen 14 o 15 libros apócrifos. Todos se originaron en el período intertestamentario, que va del siglo II a.M. al siglo I d.M. Todos se escribieron originalmente en hebreo o en arameo, excepto Sabiduría, Oración de Manasés y 2 Macabeos, que se escribieron en griego. Casi todos se incluyeron en la traducción griega de la Tanak llamada Septuaginta. Para el catolicismo, la inclusión de esos libros, llamados por ellos deuterocanónicos, implica que los judíos de aquella época, en cierta forma, los consideraron revestidos de la misma autoridad que los demás libros del Antiguo Testamento12.12 ?No sólo los católicos romanos y los ortodoxos griegos sostienen la canonicidad de los catorce libros apócrifos (en todo en parte), sino también por algunos eruditos protestantes de raigambre liberal hablan del ?Canon Alejandrino?; para el cual reclaman igual validez que la del denominado Canon Palestino (de 22 a 39 libros)?. G. Archer, Reseña crítica de una introducción al Antiguo Testamento. Ed. Portavoz. 1987. p. 78. 13 Para una discusión detallada sobre fecha de la celebración del Concilio de Jamnia (Yabné) y de la agenda del mismo véase G. Archer, obra citada, pp. 45,74,85,542.
14 Citado por G. Archer, obra citada, p. 78.
Sin embargo, los rabinos que se reunieron en el llamado Concilio de Jamnia (Yavné) en el año 90 d.M13 asumieron la tarea de fijar el canon de los libros sagrados hebreos. Los criterios empleados por los rabinos fueron los siguientes: (1) composición del libro en hebreo o arameo; (2) antigüedad (por creerse que la profecía cesó con Esdras); (3) ortodoxia; y (4) calidad literaria. De acuerdo con estos criterios y otros factores, respecto a los cuales solo podemos conjeturar, los libros apócrifos quedaron excluidos del canon hebreo. Sin embargo, la decisión de Jamnia no afectó a los cristianos de los primeros siglos de nuestra era, puesto que su Biblia era el Antiguo Testamento griego, es decir, la Septuaginta.
Muchos de los llamados ?padres de la iglesia? citaron estos libros sin reconocerlos como parte de la Biblia cristiana. Cirilo de Jerusalén (m. 381) y Jerónimo (m. 420) fueron más explícitos en distinguir los apócrifos de los libros canónicos del Antiguo Testamento. Por ejemplo, Jerónimo, en el prefacio a los Libros de Salomón reporta haber hallado a Eclesiástico en hebreo, y en cuanto al libro de Sabiduría de Salomón menciona que fue compuesto originalmente en griego bajo el influjo de la cultura helénica, y que no es considerado como canónico ?de la misma manera como la iglesia lee Judit y Tobías y Macabeos (en la adoración pública) pero no los recibe como Escritura canónica, así debemos permitir leer estos dos libros para edificación de la gente, pero no para el establecimiento de la autoridad de las doctrinas de la Iglesia?14. 14 A pesar del rechazo de Jerónimo del carácter canónico de Sabiduría, Eclesiástico, Judit, etc., en el III Concilio de Cartago hacia 397 d. C. se aprobó la canonicidad de estos libros15, bajo la influencia de San Agustín, quien hizo caso omiso de las objeciones presentadas16. Esta decisión fue confirmada en el Concilio de Trento (1546), desde cuyo seno emanó un anatema contra la Reforma protestante que rehusaba aceptar como canónicos esas obras17. De esta manera, el libro de Sabiduría pasa a ser no sólo un libro canónico; sino fundamental para vincular en una unidad indivisible las nociones católicas de fe y razón, como lo demuestra las decisiones del Concilio Vaticano I (1869-1870)18 y la encíclica Padre Eterno de León XIII19, que ya hemos comentado sucintamente.
15 Ver por ejemplo, E. Denzinger, El magisterio de la iglesia. Ed. Herder, (1977). p. 35. 16 ?En lo que se refiere a Agustín, su actitud era poco crítica e inconsecuente. Por un lado echó todo el peso de su influencia en el Concilio de Cartago a favor de incluir los catorce libros en el canon; por otro lado cuando un antagonista apeló a un pasaje en 2 de Macabeos, para reforzar un argumento, Agustín le replicó que la causa que defendía era sin débil si tenía que recurrir a un
libro que no estaba en la misma categoría que los libros recibidos y aceptados por los judíos?. G. Archer, op. cit., p. 81.
17 E. Denzinger, obra citada, pp. 223,224.
18 E. Denzinger, obra citada., pp. 419-421.
19 Ver por ejemplo, los comentarios de León XIII sobre las Escrituras en E. Denzinger, obra citada, pp. 457-461.
20 Refiriéndose W. Eichrodt a la fe hebrea de los sabios alejandrinos, entre ellos Filón, dice que ello ?no impidió que fuera considerable la influencia de corte platónico y estoico, como puede verse en ciertos filosofemas concretos ?una cosmovisión dualista, la pre-existencia del alma, el carácter eterno de la materia, la razón cósmica inmanente [logos estoico]- que aparecen en la Sabiduría de Salomón, o en la estructura toda de la ética, como se ve en el libro IV de los Macabeos ...?. W. Eichrodt, Teología del Antiguo Testamento, Ediciones Cristianddad (1975), p. 97. Aunque no existe un acuerdo acerca del carácter apócrifo entre teólogos católicos y protestantes; con todo, es un hecho universalmente reconocido que tanto el libro de Sabiduría como IV de Macabeos revelan en sus respectivos contenidos la presencia de elementos estoicos y platónicos. Estos elementos filosóficos, ajenos a la naturaleza y estructura del pensamiento de la Tanak, a juicio del presente autor, y de otros muchos autores, constituyen los criterios esenciales para evaluar la canonicidad del libro de Sabiduría20. La mezcla de elementos hebreos con estoicos y platónicos, presentes en el mencionado libro, se bosquejan a continuación. Primero. Los elementos estoicos son los siguientes. La personificación de la sabiduría que aparece en este libro es de origen hebreo (Pr. 1:20-23), no obstante, la manera en que describe muestra la presencia de las ideas estoicos sobre el logos (logos). Aunque a diferencia del estoicismo, la sabiduría, y no el logos, es considerada como la fuente de toda razón humana (Sb. 9:1; 12:9,12; 18:15). Segundo. Los ingredientes platónicos son claramente diferenciados: la idea del cuerpo como corrupto y cárcel del alma (Sb. 9:15), la materia pre-existente a partir de la cual Di_s creó el universo (Sb. 11:17), la pre-existencia de las almas (Sb. 8:19,20; 15:8,11,16). Note sin embargo, que el autor de Sabiduría dice en 8:20: en virtud de que es bueno puede encarnar en un cuerpo no contaminado.
La presencia de estos elementos paganos, para cualquiera que se digne de conocer la fe cristiana, demuestran, sin lugar a dudas, que el libro de Sabiduría no puede ser considerado bajo ninguna circunstancia como parte del canon bíblico. Esto además muestra dos cosas adicionales. La primera, como bien dice Eichrodt en su análisis de este libro y de IV de Macabeos y del método alegórico adoptado por Filón: ?en todos esos capítulos estaba triunfando la sabiduría del
paganismo?1, es decir, el paganismo de la filosofía griega. Lo cual demuestra el grado de contaminación o de helenización que había experimentado el pensamiento judío en su encuentro con la cultura griega, la cual, de lejos, por su filosofía y por las diversas manifestaciones artísticas, era muy superior a la de los pueblos paganos con los cuales se había encontrado el pueblo judío. De allí, parte del secreto del porqué el pensamiento judío fue seducido por el pensamiento griego.
22 T. A. Kantonen, The Christian Hope. Harvard Divinity School Press, 1954, p. 27. Los creyentes gentiles y Cristianismo
Por otro lado, los llamados ?padres de la iglesia?, de los primeros siglos de nuestra era, creyeron ver en la Biblia las mismas enseñanzas de la inmortalidad del alma, que ellas ya habían asimilado en su entorno cultural.
La creencia en la pre-existencia del alma, teniendo a Orígenes como su principal exponente se limitó casi exclusivamente a la Alejandría del siglo III de nuestra era. San Agustín (340-430), enseñó, inclinándose por la concepción platónica, que el hombre poseía una naturaleza dual: cuerpo y alma; pero sostuvo la supremacía del alma. Muy posteriormente, en el siglo XIII, San Tomás de Aquino, se sirve de todas las ideas filosóficas anteriores a su época, y en una mezcla con textos de las Escrituras, propone que el hombre está compuesto por dos principios sustanciales diferentes entre sí: el alma espiritual y racional (la forma) y el cuerpo material (la materia). Según Aquino, el alma es creada en cada caso particular por Dios, se separa del cuerpo al ocurrir la muerte y sigue existiendo eternamente. El Dr. T. A. Kantonen en una documentada investigación sobre este asunto afirma que22:
?el platonismo proveyó las formas más sublimes de pensamiento para el período formativo de la teología cristiana, no es sorprendente que muchos de los Padres identificaron a la doctrina cristiana de la vida eterna con la inmortalidad platónica y que el Quinto Concilio de Letrán (1512-1517) la adoptó como dogma de la iglesia?.
El Dr. R. G. Owen, también comparte ese punto de vista23:
23 R. G. Owen, Body and Soul, obra citada, p. 178.
24 L. Berkhof, obra citada, pp. 803-809.
25 La palabra ?bardo? es parte del léxico de la literatura que habla o defiende la tesis de la reencarnación, y la usan para referirse a un ?estado intermedio? en la que se encuentra alma de un
1 W. Eichrodt, p. 97.
muerto hasta su próxima reencarnación. Lo interesante del asunto es que los teólogos católicos llaman a este bardo ?purgatorio?, un lugar de purificación de las almas, y los teólogos evangélicos le llaman simplemente ?estado intermedio?, un lugar en donde las almas, ya sea de los pecadores o de los santos, están a la espera de la resurrección (es decir, para meterse en los cuerpos) a fin de recibir sus respectivas recompensas. La Escritura no enseña nada sobre este ?estado intermedio?.
?Platón?y sus seguidores?. son los responsables por imponer la antropología religiosa al pensamiento occidental?y sin duda fueron impresionados por la fuerza de los argumentos presentados por la filosofía griega para probar la inmortalidad del alma?.
Es más, como resultado de tratar de entender cómo se originaba el alma en el individuo se engendró una especulación filosófica-teológica dentro del Cristianismo católico que dio origen a las cuestionables enseñanzas conocidas como pre-existencialismo, traducianismo y creacionismo24. Pero los problemas no terminaron allí. Los teólogos, en un intento de reconciliar la teoría de la inmortalidad del alma con la bien definida doctrina bíblica de la resurrección, se vieron en la imperiosa necesidad de crear una nueva y extraña doctrina: la del estado intermedio, de donde viene la bien conocida idea del ?purgatorio?, ya mencionado. El estado intermedio, o ?bardo cristiano?25 es ?cierto lugar? a donde van las almas de los impíos y de los fieles, hasta el día del juicio final, en donde cada una de esas almas entran en los cuerpos para que se efectúe la resurrección para que empiece el juicio final. De esta manera artificiosa, la teología cristiana intenta reconciliar la doctrina de la inmortalidad del alma con la del juicio final que ocurre después de la resurrección de los muertos.
Lutero y la inmortalidad del alma. Ya hemos comentado brevemente que la enorme influencia que tuvo la filosofía griega antigua sobre el Judaísmo y el Cristianismo, particularmente con respecto a la inmortalidad del alma. En esta parte se aportará algunos datos históricos acerca de cómo la creencia de la inmortalidad del alma pasó del Catolicismo al mundo evangélico en los tiempos de la Reforma de Lutero. A continuación presentaré cómo la doctrina de la inmortalidad del alma se introdujo de contrabando dentro de la fe evangélica en los tiempos de la Reforma de Martín Lutero, quien la refutó como una falsa doctrina, y la declaró como parte del ?estiércol romano?.
Sobre los tiempos de la Reforma los historiadores evangélicos han escrito miles de libros y artículos sobre el valor de Lutero, de sus famosas 95 tesis, de su férrea oposición al papado y a su orgullosa pretensión de gobernar a la Europa de entonces, de la protesta de los Príncipes alemanes en la Dieta de Spira en 1529, de la erudición de Calvino y del celo de Guillermo Farel y Ulrico
Zwinglio, etc. En el aspecto doctrinal, también se ha escrito extensamente sobre el redescubrimiento luterano de la justificación por la fe sola, del sacerdocio de los creyentes; la sola Scriptura, etc., y la demolición completa del sistema teológico-filosófico construido por Tomás de Aquino.
Pero poco o nada dicen los historiadores, seculares o religiosos, acerca del hecho de que Lutero asimiló la creencia de la antropología hebrea que concibe al hombre como una unidad; y, en este sentido Lutero usaba las metáforas de los escritores hebreos como el ?dormir? y el ?despertar? para referirse a la muerte y a la resurrección respectivamente, lo que se puede ver en su comentario al libro de Eclesiastés. Con esta posición doctrinal, no sólo rechazaba el dualismo cuerpo-alma del platonismo que se había instalado en la mente de los hombres y en el cuerpo de enseñanzas del catolicismo; sino que además, condenó a la doctrina de la inmortalidad del alma y la del castigo eterno en el infierno como ?fábulas monstruosas que forma parte del estercolero romano?. Este es uno de los secretos mejor guardado en el mundo evangélico.
La pregunta es ahora, si Lutero había rechazado esas dos creencias católicas y dado la poderosa influencia de las enseñanzas de sus escritos y sermones, ¿cómo se puede explicar que el mundo evangélico ahora crea en la doctrina de la inmortalidad del alma y del castigo en el infierno?
He aquí la respuesta. La Confesión de Ausburgo de 1530, escrita por Lutero y Felipe Melachthon, que recogió todos los artículos principales de la fe evangélica (sobre Dios, el Hijo de Dios, el bautismo, la santa cena, ect.), y aquellas materias que eran objeto de controversias con los católicos (el culto y la invocación de los santos, el poder de los obispos, etc.) no aparece la doctrina de la inmortalidad del alma y del castigo en el infierno. Tampoco tales doctrinas aparecen en los artículos de la Esmalcada redactados por Lutero en 15362. El asunto es que, en esos documentos, se redactó un conjunto representativo de creencias evangélicas en las cuales los reformadores alemanes estuvieran de acuerdo, y así presentar un frente unido al papado. Sin embargo, Melachthon y otros líderes evangélicos de la época, no estaban en total acuerdo con las doctrinas formuladas por Lutero.
Pues bien, Melachton, luego de la muerte de Lutero, asume el liderazgo del Protestantismo. Melachton, quien sostenía que el papa debía gobernar sobre todos los cristianos, estaba dotado de un carácter muy distinto al del recio Lutero; intentó contemporizar con los líderes católicos a fin de disminuir los conflictos con Roma, y, entre otras cosas, introdujo la doctrina de la
2 Lea la compilación de las confesiones de la fe luterana en el siguiente link: https://bookofconcord.org/wp-content/PDFs/TrigBOC.pdf
inmortalidad del alma dentro del conjunto de las creencias de la fe evangélica. Estos cambios no encontraron oposición dentro de los líderes evangélicos porque muchísimos de ellos, viniendo de la fe católica ya tenían sembradas en sus mentes las ideas del alma inmortal y la del infierno. La Fórmula de Concordia de 1577, introdujo el artículo la ?bajada de Jesús a los infiernos? en la que se hizo presente de manera indirecta la creencia del alma inmortal, y también en el del ?pecado original? (Vea la cita previa). Gracias a Melachton, las creencias del infierno y del alma inmortal que Lutero había condenado como fábulas del romanismo, encontraron su lugar definitivo en la mente y en los escritos del mundo evangélico. Ya el daño estaba hecho.
Kedoshim 30-1
Consagrados
Levítico 19:1-14
Habla a toda la congregación de los hijos de Israel y diles: "Seréis santos porque yo, el SEÑOR vuestro Dios, soy santo?.
(Lev. 19:2 LBLA)
¿Qué implica ser santo?
La orden de ser santos es seguida por una serie de leyes que no sólo cubre un área de la vida del hombre, sino muchas diferentes. Se habla de la relación con los padres, guardar el shabat, no cometer idolatría, sacrificar de forma correcta, dejar parte de los productos del campo para el pobre, no hurtar, no engañar ni mentir, no jurar falso, no oprimir ni robar, no retener el salario de un jornalero, no maltratar al minusválido, temer al Eterno etc.
Todas estas leyes hace que el pueblo de Israel sea santo, apartado de las demás naciones por una conducta diferente, y consagrado al Eterno por medio de la elevación a un nivel de servicio divino todo lo que se hace en la vida.
Esto nos enseña que la vida entera, incluso lo práctico que hacemos todos los días, no cae fuera de nuestra relación con el Eterno. Todo lo que hagamos tiene que ser para él. Ser santo es vivir íntegramente para el Eterno. En la vida de santidad no cabe la esquizofrenia espiritual, cuando eres una persona en los momentos de oración, alabanza o culto delante del Eterno y otra persona en tu vida diaria.
La santidad de los hijos del Eterno incluye todo lo que hacen y todo lo que no hacen. La santidad te involucra 24 horas al día 7 días a la semana. Por eso la santidad tiene que ver con el estilo de vida, enteramente dedicado al Eterno como olor fragante que expresa el profundo amor que le tenemos.
Ser santo no es andar en las nubes. Ser santo no es vivir en un monasterio fuera de la sociedad. Ser santo no es estar borracho de experiencias espirituales. Ser santo es reflejar el carácter del Eterno y cumplir con las obligaciones en la vida diaria y festiva con una actitud correcta. Ser santo es ser un reflejo del Padre celestial en la tierra. Ser santo es ser como Yeshúa.
?Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais en vuestra ignorancia, sino que así como aquel que os llamó es santo, así también sed vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: SED SANTOS, PORQUE YO SOY SANTO.? (1 Ped. 1:14-16 LBLA)
Kedoshim 30-2
Consagrados
Levítico 19:15-22
No odiarás a tu compatriota en tu corazón; podrás ciertamente reprender a tu prójimo, pero no incurrirás en pecado a causa de él. No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo; yo soy el SEÑOR.
(Lev. 19:17,18 LBLA)
¿Quién es el prójimo?
El principio fundamental del judaísmo se encuentra en este texto, amar al prójimo como a sí mismo. Cuatro términos diferentes que definen otras personas aparecen en estos dos versículos. Los cuatro son:
- Compatriota (v. 17) ? aj, ?? ? literalmente ?hermano?
- Prójimo (v. 17) ? amit, ???? ? compañero
- Hijo del pueblo (v. 18) ? ben am, ?? ? ?
- Prójimo (v. 18) ? rea, ??
Los cuatro son utilizados en estos versículos como sinónimos, con el mismo significado. Surge la pregunta si solamente se refieren a los israelitas o a todas las personas del mundo.
La respuesta encontramos en otros textos. En Génesis 9:5 está escrito: ?Y ciertamente pediré cuenta de la sangre de vuestras vidas; de todo animal la demandaré. Y de todo hombre, del hermano de todo hombre demandaré la vida del hombre.? (LBLA) En Génesis 24:4 está escrito: ?Y Jacob dijo a los pastores: Hermanos míos, ¿de dónde sois? Y ellos dijeron: Somos de Harán.? (LBLA)
En estos dos textos es usada la palabra aj ? hermano ? cuando se refiere de la relación entre cualquier tipo de hombres. En el primer caso se habla de que todos los hijos de Noaj son hermanos. Por lo tanto, según la Torá todos los hombres de la tierra son hermanos.
En el segundo texto nuestro padre Yaakov dice ?hermanos? a unos pastores idólatras que no tenían ningún parentesco con él ni compartían su nacionalidad.
De los cuatro términos aj es el que más exclusividad podía expresar, porque un hermano es el prójimo más cercano que tenemos. Sin embargo, es precisamente ese término que la Torá usa para decir que todos los hijos de Noaj son familia y que Yaakov usó para hablar con gente extraña.
Entonces usando la primera ley de interpretación de las Escrituras ? kal va-jomer ? podemos decir que si el término aj ? hermano ? es usado de manera universal entre todos los hombres de la tierra, ¡cuánto más el término rea ? prójimo ? tiene que incluir a todos los hombres y mujeres de la tierra!
Se trata de un amor universal, no limitado al grupo al cual uno pertenece.
¡Ama a tu prójimo como a ti mismo!
Kedoshim 30-3
Consagrados
Levítico 19:23-32
Cuando entréis en la tierra y plantéis toda clase de árboles frutales, tendréis por prohibido su fruto. Por tres años os será prohibido; no se comerá. Pero en el cuarto año todo su fruto os será santo, una ofrenda de alabanza al SEÑOR.
(Lev. 19:23-24 LBLA)
¿Pueden las frutas dar alabanza al Eterno?
Cuando la Torá empieza un pasaje diciendo: ?Cuando entréis en la tierra?? se entiende que el mandamiento que viene en seguida está limitado al área de la tierra de Israel. Hay unos cuantos mandamientos que sólo son aplicables dentro de la tierra de Israel según los límites que fueron entregados en los tiempos de la conquista bajo Yehoshúa (Josué).
El fruto de los árboles plantados en la tierra de Israel no se puede comer durante los tres primeros años. Hay que considerar ese fruto como un prepucio, según el texto hebreo. El cuarto año hay que entregar el fruto como una ofrenda al Eterno como alabanza. Esto nos enseña que uno puede alabar al Eterno no solamente con palabras y cantos sino también con el producto de los árboles. Las frutas pueden dar alabanza al Eterno cuando se usan correctamente.
No solamente la ofrenda de las frutas al Eterno el cuarto año produce alabanza sino también a partir del quinto año cuando está permitido comerlas. Cada vez que un judío come una fruta debe hacer una bendición especial al Eterno por haber creado el fruto del árbol, si no ha hecho la bendición general sobre el pan que también incluye para todos los demás alimentos.
La bendición sobre una fruta es como sigue: Baruj atá HaShem Elokeinu Melej ha-olam, Boré pri ha-ets - ?Bendito eres tú HaShem nuestro Elokim Rey del mundo, Creador del fruto del árbol.? De esta manera los frutos de los árboles producen mucha alabanza al Eterno todos los días en todo el mundo.
Si los frutos de los árboles han sido creados para alabar al Eterno, ¡cuánto más los hombres deben alabarle!
Alaba al Eterno con todo tu ser y abre tu boca en alabanza muchas veces todos los días. La alabanza de la boca son los frutos de los labios, como está escrito en Oseas 14:2: ?Tomad con vosotros palabras, y volveos al SEÑOR. Decidle: Quita toda iniquidad, y acéptanos bondadosamente, para que podamos presentar el fruto de nuestros labios.? (LBLA) Y en Hebreos 13:15 está escrito: ?Por tanto, ofrezcamos continuamente mediante El, sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que confiesan su nombre.? (LBLA)
Kedoshim 30-4
Consagrados
Levítico 19:33-36
Tendréis balanzas justas, pesas justas, un efa justo y un hin justo. Yo soy el SEÑOR vuestro Dios que os saqué de la tierra de Egipto.
(Lev. 19:36 LBLA)
¿Qué relación hay entre medidas justas y la salida de Egipto?
El Eterno sacó a los hijos de Israel de Egipto para liberarlos de lo que había allí y para formar un pueblo diferente, un pueblo santo. El engaño, la injusticia y la corrupción que había en Egipto había producido una cultura de esclavitud y el Eterno los sacó de allí para dejar de practicar lo que pertenecía a esa cultura.
Además habían sido liberados de Aquel que es justo en todo. La libertad de una sociedad depende de la imitación de Su forma de ser. Como el Eterno es justo y no puede mentir, ni engañar ni aparentar algo que no es, así ordena que sea el pueblo que ha liberado. Su pueblo tiene que ser como Él.
La corrupción produce una sociedad de esclavitud y pervierte la imagen del Libertador que es justo en todo lo que hace. La justicia y la honestidad produce una cultura de libertad y proyecta el carácter del Santo, bendito es.
No creas que la corrupción pueda beneficiarte. Si no eres justo y honesto serás esclavo. Si practicas la rectitud en todo eres como el Eterno y darás gloria a su Nombre.
Kedoshim 30-5
Consagrados
Levítico 20:1-7
Pero si el pueblo de la tierra cierra sus ojos con respecto a ese hombre, cuando él ofrezca alguno de sus hijos a Moloc, para no darle muerte, entonces yo mismo pondré mi rostro contra ese hombre y contra su familia; y lo cortaré de entre su pueblo, a él y a todos los que con él se prostituyan, fornicando en pos de Moloc.
(Lev. 20:4-5 LBLA)
¿Quién quiere sacrificar a sus hijos?
Muchos de los mandamientos de la Torá están dados para desarraigar la idolatría del pueblo santo. Es difícil para los que se han criado con un concepto monoteísta imaginarse cómo era la influencia y la ideología del politeísmo en esos tiempos y esas culturas. Dar un hijo a Moloc implicaba quemarlo vivo en honor a ese dios falso.
HaShem tenía que tomar medidas muy disciplinarias de pena de muerte para cortar por lo sano toda esa oscuridad. Una persona influenciada por los espíritus engañadores que producen la idolatría está emocionalmente
ligada a esas costumbres malignas y lo único que puede liberarla es que las palabras de la Torá entren en su corazón con el fuego del Espíritu del Eterno.
Hagámonos la pregunta: ¿Estamos nosotros practicando o dando nuestra aprobación a los que practican la idolatría de alguna u otra forma? Aunque la idolatría no sea tan salvaje como estamos viendo en este versículo ¿puede haber comportamientos semejantes en la cultura en la que nos hemos sido formados? ¿Estamos siguiendo ideas de idolatría formadas por el paganismo? ¿Odiamos las prácticas paganas o las aceptamos?
¿Puede el aborto ser semejante a la entrega de un hijo a Moloc? ¿Puede la entrega de los hijos en manos de educadores en guarderías y escuelas que no comparten nuestros valores ser semejante a sacrificar un hijo a un ídolo? Sacrificar un hijo en el fuego de pequeño o darle una educación que no le instruye en la Torá y en el Mesías para que finalmente corra el riesgo de ser quemado en el lago de fuego ¿qué diferencia hay? ¿Quién entrega juegos idolátricos a sus hijos? Si permitimos que nuestros hijos sean influenciados por juegos, juguetes y libros místicos, música con inspiración satánica, juegos virtuales llenos de espíritus malignos y películas llenas de violencia, sexo y magia ¿no estamos arriesgando que sus almas se pierdan para siempre?
Que el Eterno nos dé mucha sabiduría y firmeza para que ninguno de nuestros hijos se pierdan, para que podamos presentarnos en el día del juicio diciendo: ?He aquí, yo y los hijos que el SEÑOR me ha dado? (Isa 8:18a LBLA) y ?Cuando estaba con ellos, los guardaba en tu nombre, el nombre que me diste; y los guardé y ninguno se perdió? (Juan 17:12a LBLA).
Si tu hijo está en mal camino, ayuna, ora y haz lo que está escrito en Lamentaciones 2:19a: ?Levántate, da voces en la noche al comenzar las vigilias; derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor; alza hacia El tus manos por la vida de tus pequeños? (LBLA)
¡Que no se pierda ninguno de nuestros hijos!
Kedoshim 30-6
Consagrados
Levítico 20:8-22
Guardad, por tanto, todos mis estatutos y todas mis ordenanzas, y cumplidlos, a fin de que no os vomite la tierra a la cual os llevo para morar en ella.
(Lev. 20:22 LBLA)
¿Puede el pecado afectar la naturaleza?
Cuando el hombre obedece los mandamientos que recibió del Creador no sólo reflejará el carácter del Eterno sino también todo su ser y su contorno serán afectados por poderes fuertes positivos que producen una armonía total. Esto incluye también la naturaleza. Cuando el hombre obedece los mandamientos los pájaros se encuentran bien, los peces disfrutan, las flores relucen y los árboles dan palmas. El estilo de vida del hombre afecta incluso las nubes en el cielo, los rayos del sol, la velocidad de la luna y el magnetismo de la tierra. Toda la creación depende de si el hombre obedece los mandamientos o no.
En Oseas 4:1-3 está escrito: ?Escuchad la palabra del SEÑOR, hijos de Israel, porque el SEÑOR tiene querella contra los habitantes de la tierra, pues no hay fidelidad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. Sólo hay perjurio, mentira, asesinato, robo y adulterio. Emplean la violencia, y homicidios tras homicidios se suceden. Por eso la tierra está de luto, y languidece todo morador en ella junto con las bestias del campo y las aves del cielo; aun los peces del mar desaparecen.? (LBLA)
La tierra de Israel está separada por el Eterno para un propósito específico. Los que moran allí está obligados a obedecer más que todos los hombres de la faz de la tierra. Como es la tierra del Eterno el pecado contra él trae consecuencias mucho más graves en relación con la tierra. La tierra podrá vomitar a sus habitantes si no obedecen los mandamientos del Eterno. Pecar en Israel es mucho peor que pecar en España. Pecar en Jerusalén es mucho peor que pecar en Eilat. Los profetas muestran que cuando el pecado de Yerushalayim llegue a cierta medida todo el pueblo tendrá que ir al destierro.
No fue el pecado de los babilonios y los romanos que causaron la destrucción de los dos templos. Fue el Eterno que les dio poder para hacerlo porque los pecadores de Sión no se arrepintieron. No es el pecado de los musulmanes que hace que hay guerras en Israel hayan causado millares de muertos y causarán cientos de miles de muertos en los enfrentamientos futuros. Es el Santo de Israel que cumple sus amenazas cuando su pueblo no cumple Sus mandamientos.
La obediencia trae paz y vida. La desobediencia trae guerras y muerte.
Nosotros escogemos.
Kedoshim 30-7
Consagrados
Levítico 20:23-27
Vosotros haréis una distinción entre el animal limpio y el inmundo, entre el ave limpia y la inmunda; no hagáis, pues, vuestras almas abominables por causa de animal o de ave o de cosa alguna que se arrastra sobre la tierra, los cuales yo he apartado de vosotros por inmundos.
(Lev. 20:25 LBLA)
¿Cómo resolver una aparente contradicción?
Noaj ya sabía cuál era la diferencia entre animales puros e impuros desde el punto de vista ritual. Luego el Eterno dio la Torá escrita a los hijos de Israel donde explica en detalle cómo podrán hacer la distinción entre ellos. Los principios de la Torá son permanentes y no pueden cambiar de una época a otra.
Yeshúa no pudo haber declarado limpios todos los alimentos, como muchas traducciones cristianas erróneamente han escrito en Marcos 7:19, donde ni el texto arameo ni el griego tienen la palabra ?declaraba?, es una añadidura de los traductores. Allí se habla de la purificación física de los alimentos hecha por los intestinos. Por medio de la función natural del cuerpo toda comida es limpiada de elementos que el cuerpo no necesita. Si Yeshúa hubiera declarado ritualmente limpio algo que el Eterno había declarado ritualmente impuro, no calificaría para ser Mesías, porque el Mesías no podrá contradecir la Torá escrita. Si la Torá de Moshé es la regla con la cual se puede medir si el que pretende ser Mesías es verdadero o falso ¿cómo podría él entonces cambiar alguna cosa establecida en la Torá escrita? Es imposible que Yeshúa haya declarado limpios todos los alimentos incluyendo los animales impuros (cf. Mat 5:17-19).
La visión que tuvo Pedro tres veces en la azotea no habla de animales sino de hombres. El Eterno le mostró así que no podía llamar a ningún hombre profano o impuro (Hech. 10:28). Esa visión tampoco puede ser una base para cambiar las normas de la Torá escrita por Moshé.
En 1 Timoteo 4:1-5 está escrito: ?Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios, mediante la hipocresía de mentirosos que tienen cauterizada la conciencia; prohibiendo casarse y mandando abstenerse de alimentos que Dios ha creado para que con acción de gracias participen de ellos los que creen y que han conocido la verdad. Porque todo lo creado por Dios es bueno y nada se debe rechazar si se recibe con acción de gracias; porque es santificado mediante la palabra de Dios y la oración.? (LBLA)
Si Pablo hubiera dicho que para un judío está permitido comer animales que la Torá ha declarado impuros y abominables, sería un falso profeta. La Torá es la regla que muestra quién es un falso profeta. Uno que hace que el pueblo se aparte de la Torá de Moshé es un falso profeta. Por lo tanto si creemos que Pablo era un profeta de Aquel que dictó la Torá eterna a Moshé, no podía permitir algo que la Torá prohíbe. Entonces hay que procurar entender sus escritos con la Torá en la mente.
Los alimentos que el Eterno ha creado para que los que los coman puedan alabarle, no podrían ser de los animales impuros para los de la circuncisión porque para ellos sería imposible alabar al Eterno en el momento de ser desobediente a los mandamientos. Es como si dijeran: ?Bendito sea el Eterno porque he podido asesinar, robar o cometer adulterio?. ¡Es absurdo! El judío no podría jamás dar gracias al comer algo impuro o abominable.
Una explicación podría ser que los animales impuros y abominables no fueron creados para ser alimentos para los hombres, y los que conocen la verdad, que es la Torá, sólo podrían alabar al Eterno al comer animales puros. En tal caso se limitaría la permisión general dada a los descendientes de Noaj de comer de todos los animales, a significar sólo animales limpios (Gén. 9:3).
Otra explicación sería que este texto no habla a los judíos, sino sólo a los no judíos creyentes en el Mesías. Ellos podrán comer de todo y podrán dar gracias al Eterno por todos los alimentos, incluso los animales que la Torá prohíbe para los hijos de la circuncisión. La Palabra que se tendría que utilizar en tal caso para la santificación de los animales impuros sería la permisión que se dio a Noaj y su descendencia en Génesis 9, no la que se dio a los hijos de la circuncisión en Levítico 11.
Una tercera explicación podría ser una síntesis de las dos primeras. Tanto para judíos como para no judíos hay comidas permitidas según la Torá, donde los judíos tienen reglas más estrictas que los no judíos. Pablo contradice los que prohíben a ambos grupos a comer lo que la Torá los permite.
El texto más difícil se encuentra en Romanos 14 donde está escrito en los versículos 14 y 20: ?Yo sé, y estoy convencido en el Señor Yeshúa, de que nada es inmundo en sí mismo; pero para el que estima que algo es inmundo, para él lo es? No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. En realidad, todas las cosas son limpias, pero son malas para el hombre que escandaliza a otro al comer.? (LBLA revisada)
Teniendo en cuenta que Pablo no podrá contradecir la Torá, queda descalificada la idea de que a partir de la venida del Mesías todas las carnes son permitidas y ya no es válida la clasificación que hace la Torá de animales puros e impuros.
El pecado es quebrantar la Torá de Moshé y ni Yeshúa ni Pedro ni Pablo eran siervos del pecado. Así que lo que enseña la Torá sigue vigente hasta que pasen los cielos y la tierra.
¿Entonces cómo puede Pablo enseñar que nada es ritualmente impuro en sí mismo y que todas las cosas en realidad son ritualmente limpias cuando la Torá dice lo contrario?
Creo haber encontrado una respuesta en el versículo que aparece en la cabecera. El texto hebreo dice literalmente al final: ?que aparté para vosotros para (hacer) impuro? ? asher hivdalti lajem letame - ??? ?????? ???
???? . Como el metsorá (?leproso?) no era impuro hasta una declaración del sacerdote, así es en este caso también, es el pueblo de Israel que hace que ciertos animales son impuros para ellos, según lo que la Torá dicta. La Torá fue dada a los hijos de Israel para poder saber decidir si un animal es puro o impuro. Por eso está escrito: ?Será inmundo para vosotros.? (Lev. 11:4 etc).
Esta sería una explicación a las palabras de Pablo. Todo es limpio en sí, pero por la Torá el pueblo de Israel tiene la autoridad de declarar impuros ciertos animales, y por lo tanto para ellos son impuros, pero no para otros.
La impureza ritual de ciertos animales está relacionada con la santificación, no con la creación en sí. Los animales no fueron creados impuros al principio, sino ciertos animales fueron luego separados de otros para crear santidad.
Lo mismo pasó con los días de la semana. Todos los días fueron creados iguales desde el principio, pero por una declaración de separación hecha por el Creador, el shabat fue santificado, separado. La santificación de ciertos tiempos, animales y grupos de personas no son desde la creación, sino desde una declaración de separación, santificación.
Ahora, cuando ciertos animales han sido declarados impuros por los hijos de Israel, lo son para ellos, pero no necesariamente para los otros que no son hijos de Israel.
Así es como entiendo la enseñanza de Pablo y de esta manera me cuadran todos los textos desde Génesis hasta Revelación.
Shabat shalom,